Europa

La
tradición cristiana de Europa es muy antigua, comienza en los
tiempos en que el apóstol Pablo piso tierras europeas y con la
llegada del apóstol Pedro a Roma. Los dos apóstoles, columnas
del cristianismo, fueron martirizados en Roma y con el pasar del tiempo
Europa se trasformo en el centro de irradiación del Evangelio.
A lo largo de los siglos, Europa envió muchos misioneros y misioneras
a evangelizar los otros continentes.
Sin
embargo en la actualidad el viejo continente presenta un panorama no
muy halagador. Los cristianos están divididos en varias denominaciones:
católicos, ortodoxos y protestantes. Se esperaba alcanzar una
mayor unidad y una disminución de conflictos de tipo social,
político y económico. En cambio se ha visto que la unificación
no es tan fácil y que los desafíos, sean desde el punto
de vista social, político, como religioso y otros han aumentado.
El
desarrollo industrial y económico ha llevado a los países
europeos al bienestar y al consumismo, al materialismo y al ateismo
prácticos, que han destruido la fe y el sentido religioso en
las conciencias de tantas personas.
El
mismo Papa Juan Pablo II constata con amargo realismo: "grupos
enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe... llevando
una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio".
De
aquí que el propio Papa concluye: "Se impone en estos países
no solo una nueva evangelización, sino también, en algunos
casos una primera evangelización".
Los
Obispos europeos están consciente de los graves problemas que
aquejan al continente y tratan de buscar nuevos caminos para renovar
la fe de los cristianos europeos y para difundir el m e n s a j e evangélico.
Todos ellos afirman que no obstante la dificultad que se esta atravesando,
el continente europeo debe mantenerse abierto a la solidaridad universal.
A
este respecto los obispo se han pronunciado en los siguientes términos:
"Aunque la reconstrucción de la sociedad en muchas regiones
de Europa Oriental esté resultando más complicada de lo
que se esperaba y requiera la movilización de todas las fuerzas,
es urgente y necesario que Europa sepa mirar más allá
de sus fronteras de su propio interés".