Agradecimientos
En su tarea evangelizadora, misión encargada por el mismo Jesucristo nuestros Señor, la Iglesia
nunca ha dejado de encontrar colaboradores. Pero este testimonio nos concierne a todos,
pues servir al Evangelio no debe considerarse como una aventura en solitario, sino como un
compromiso compartido de toda comunidad. En este sentido quisiera expresar un profundo
agradecimiento a todas las personas que hicieron posible la realización, distribución y difusión
de los contenidos de este material. Una gran cantidad de personas con corazones generosos han
puesto sus esfuerzos en este camino preparatorio a la próxima Jornada Mundial de las Misiones,
y eso quiero agradecerlo expresamente.
A nuestros Obispos en primer lugar que, con sus enseñanzas y directrices, orientan y animan
el esfuerzo misionero no solamente en sus respectivas Diócesis sino también en una constante
conciencia y preocupación misionera por las Iglesias de todo el mundo.
También, quisiera reconocer especialmente la gran ayuda que nos han prestado el P. Manuel
Díaz Mateos, sj, el Pbro. Dr. Alberto Anguiano, el Pbro. Dr. Carlos Junco Garza, el P. Rafael
González Ponce, mccj, y el P. Carlos Navarrete. A ellos y a todas las comunidades y Diócesis
que los albergan, agradezco encarecidamente su valiosa participación en esta tarea catequética y
evangelizadora que viene a revitalizar los ánimos y compromisos misioneros de todos los fieles
de México.
Quisiera también hacer especial mención de todo el equipo de las Obras Misionales Pontificio
Episcopales de México, que ha invertido sus empeños en el diseño de este material. Asimismo,
quisiera hacer un muy cálido agradecimiento a todos los Directores Diocesanos de Misiones, que,
desde sus respectivos lugares a lo largo y ancho de este país, dirigen ese ejército de animadores
y catequistas, que trabajan promoviendo y difundiendo la actividad misionera de la Iglesia en
todos los rincones de nuestra Iglesia mexicana. ¡Dios los recompense!
Ciertamente, la mies sigue siendo muchísima y los trabajadores pocos, pero por esto continuamos
todos los fieles orando al dueño de la mies. Esforcémonos, pues, por llevar a cabo este
compromiso, y que junto a los que están en primera línea en las fronteras de la evangelización
y nosotros, contribuyamos de diversos modos, con la oración y la cooperación, a la difusión del
Reino de Dios en la tierra. Oremos junto con nuestro querido Papa para que la Virgen María de
Guadalupe, estrella de la Evangelización y Emperatriz de América, nos ayude a los creyentes en
Cristo a ser cada vez más capaces de entregarnos en el amor y la vida, más capaces de ser testigos
de Jesús; en una palabra, que nos ayude a ser cada vez más auténticos discípulos y misioneros de
Jesucristo.
Pbro. Guillermo Alberto Morales Martínez
Dirctor Nacional de OMPE