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HORA SANTA MISIONERA


Congregado el pueblo de Dios en un lugar adecuado, los fieles se preparan para que atentos a la oración se dediquen a Cristo el Señor.

"Alrededor de la mesa eucarística se realiza y se manifiesta la armoniosa unidad de la Iglesia, misterio de comunión misionera en la que todos se sienten hijos y hermanos" (Juan Pablo II, 1997).

El coro entona un canto de adoración haciendo participar al pueblo.

En este momento entra el sacerdote o el ministro revestido para la Hora Santa y expone al Santísimo para la adoración.

CANTO DE EXPOSICIÓN

Canto de adoración todos de rodillas

Coro:
Dios está aquí

Dios está aquí
tan cierto como el aire que respiro
tan cierto como la mañana se levanta
tan cierto como yo te hablo
y me puedes oír.

Jesús está aquí. Tan cierto como…
Jesús está en mí. Tan cierto como…
Jesús está en ti. Tan cierto como…

Presidente:

Señor Jesús, Dios de la Vida, en esta mañana en la que tú os convocas, estamos aquí como Iglesia de América, como Iglesia misionera, queremos adorarte, queremos permanecer en tu presencia, queremos escucharte.

Lector:

Jesús se acercó a ellos y les habló así: "Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; vayan, pues, y hagan discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo les he mandado. Y he aquí que yo estoy con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28, 18-20).

MOMENTO DE SILENCIO

ACCIÓN DE GRACIAS

Coro 1:

1.- Jesús Eucaristía, Pan Partido para dar vida al mundo, gracias porque nos has llamado a seguirte, porque nos invitas constantemente a escucharte, a permanecer a tu lado, a compartir la vida contigo.

Coro 2:

2.- Jesús Eucaristía, Pan Partido para dar vida al mundo, gracias porque nos llamas a la conversión, vigorizándonos para dejarlo todo e ir tras de Ti, cambiando nuestra forma de pensar y de vivir, aceptando la cruz de cada día, que es tu misma cruz; en la conciencia de que morir es alcanzar la vida.

Coro 1:

3.- Jesús Eucaristía, Pan Partido para dar vida al mundo, gracias porque nos llamas a conocerte, amarte y servirte; porque nos acompañas a través de la vida sacramental fortaleciendo nuestra conversión inicial.

Coro 2:

4.- Jesús Eucaristía, Pan Partido para dar vida al mundo, gracias porque nos llamas a vivir en comunidad, participando de la vida de la Iglesia, en el encuentro con los hermanos, en una vida fraterna y solidaria.

Todos:

5.- Jesús Eucaristía, Pan Partido para dar vida al mundo, gracias porque nos llamas a compartir con otros, la alegría de ser enviados, gracias porque compartiendo tu misma misión nos haces constructores del Reino.

MOMENTO DE SILENCIO

Lector

Jesús les dijo otra vez: "La paz con ustedes, como el Padre me envió; también yo es envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo reciban el Espíritu Santo" (Jn 20, 21-22).

CANTO

Coro:
Heme aquí

Heme aquí, heme aquí
Señor me has llamado.
Heme aquí, heme aquí
para cumplir tu voluntad.

En ti Señor he esperado
Y te inclinaste hacia mí
Escuchaste mi clamor,
Me has librado de la muerte.

Consolidaste mis pasos
Seguros sobre la roca
Y pusiste en mi boca
Una alabanza a nuestro Dios.

Los sacrificios no quisiste
Pero el oído me has abierto
No pedías holocaustos
Entonces dije, ¡Aquí estoy Señor!

He proclamado tu justicia
No he ocultado tu amor
No me abandones Señor
En tu gran misericordia.

Presidente:

Como comunidad llevada por el Espíritu te presentamos Jesús, Pan de vida, las necesidades de nuestros hermanos con esta súplica: Envíanos, Señor tu Espíritu.

Laico:

1.- Por el continente europeo, para que aumentes en número y santidad las vocaciones sacerdotales, religiosas y misioneras, así mismo te pedimos que en las familias acrecientes el amor a la vida y la capacidad de gozar de ella. Oremos.

Todos: Envíanos, Señor tu Espíritu.

Laico:

2.- Por el continente africano, para que cada uno de los cristianos viva con autenticidad, buscando siempre el servicio, haciendo de África la familia de Dios. Oremos.

Todos: Envíanos, Señor tu Espíritu.

Laico:

3.- Por el continente asiático, para que a través del diálogo, la Iglesia enfrente el reto de la evangelización en el concierto disonante y complejo del mundo contemporáneo.

Todos: Envíanos, Señor tu Espíritu.

Laico:

4.- Por el continente de Oceanía, para que vea compensada con dones y carismas la generosa ayuda donada a través de sus discípulos y misioneros, más allá de sus fronteras. Oremos.

Todos: Envíanos, Señor tu Espíritu.

Laico:

5.- Por nuestro continente americano, para que avives en nosotros la conciencia misionera, y
llenos del Espíritu Santo sepamos leer los signos de los tiempos, manifestando a cada uno de nuestros hermanos la ternura de tu amor a través de gestos, sentimientos y actitudes humanizantes. Oremos.

Todos: Envíanos, Señor tu Espíritu.

Laico:

6.- Por nuestra Iglesia, para que dóciles a la acción del Espíritu, aprendamos a vivir en fidelidad a Ti Señor Jesús y a la humanidad, en estado permanente de misión. Oremos.

Todos: Envíanos, Señor tu Espíritu

MOMENTO DE SILENCIO

Lector:

Se levantó un legista, y dijo para ponerle a prueba: "Maestro,¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?" Él le dijo: "¿Qué está escrito en la ley? ¿Cómo lees? "Respondió: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo". Díjole entonces: "Bien has respondido. Haz eso y vivirás". Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: "Y ¿quién es mi prójimo?" Jesús respondió: "Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y le dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y acercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?"Él dijo: "El que practicó la misericordia con él". Jesús le dijo: "Vete y haz tú lo mismo" (Lc 10, 25-37).

MOMENTO DE SILENCIO

Monitor:

Enséñanos Señor Jesús a no pasar de largo, indiferentes, sin detenernos al lado del hermano que está en necesidad. A comprender y sufrir con el que sufre; a alegrarnos con el que se alegra; a llorar con el que llora; a hacernos como San Pablo “todo a todos, para salvar a toda costa a algunos” (Cf. 1 Cor 9, 22).

A tener un corazón bueno, compasivo y misericordioso, capaz de enternecerse ante el sufrimiento del otro. Y también, Señor, ayúdanos a hacer algo eficaz para remediar el dolor. En esto tú eres nuestro modelo de Buen Samaritano, remediabas sus necesidades espirituales y corporales, consolabas, predicabas el amor del Padre, curabas enfermedades físicas y sanabas toda dolencia, multiplicabas los panes para darles de comer. A los ciegos devolvías la vista, curabas a los leprosos, resucitabas a los muertos. Y al final te nos has dado por entero en la Eucaristía y en el Calvario, para darnos vida eterna.

Tómanos a cada uno y haz de nosotros instrumentos de tu misericordia.

MOMENTO DE SILENCIO

CANTO

Coro:
En cualquiera de ellos.

Tuve hambre y me diste pan de vida,
Tuve angustia y bebiste de mis lágrimas,
Enfermo y en mi lecho una mano amiga,
Era niño y crecí en la esperanza.

Venid benditos de mi Padre
Hambrientos de mi vida
Buscando la verdad.
Venid fieles que he elegido
Radiantes de esperanza
Buscando la verdad

Tuve sed y en mis labios pusiste agua
Tuve miedo y a mis días diste calma,
Entre reja y volé con tus alas,
Era joven y viví en la esperanza.

Venid benditos

Tuve lepra y limpiaste mis heridas,
Tuve odio y de paz cubriste mi alma,
Rechazado y mi casa fue tu casa,
Era anciano y dormí en la esperanza.

Venid benditos

Presidente:

“Señor que nos haces participar del Milagro de la Eucaristía: te pedimos no te escondas, que esté siempre claro tu rostro a nuestros ojos; que vivas con nosotros, porque sin Ti nuestra vida no tiene sentido; que te veamos con los ojos purificados en el sacramento de la Penitencia; que te toquemos, como aquella mujer que se atrevió a tocar la orla de tu vestido y quedó curada; que te sintamos, sin querer acostumbrarnos nunca al milagro; que queramos estar siempre junto a Ti, que es el único lugar en el que hemos sido felices plenamente; que seas el Rey de nuestras vidas y de nuestros trabajos, porque te lo hemos dado todo”.

CANTO PARA LA RESERVA

Milagro de amor

Jesús aquí presente en forma real
Te pido un poco más de fe y humildad
Quisiera poder ser digno de compartir
Contigo el Milagro más grande de Amor.

Milagro de Amor tan infinito
En tu mi Dios te has hecho
Tan pequeño y tan humilde
Para entrar en mi.

Milagro de amor tan infinito
En que tu mi Dios te olvidas
De tu gloria y de tu majestad
Por mi.

De píe con todo respeto se entona un canto mientras el sacerdote o ministro traslada el Santísimo Sacramento al lugar de la reserva, el canto termina cuando el sacerdote o ministro se ha retirado del lugar.

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