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Vicaría      de Pastoral

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PRESENTACIÓN

A las Obras Misionales Pontificias dirijo mi
agradecimiento y mi aliento por el indispensable trabajo
de animación, formación misionera y ayuda económica
que aseguran a las jóvenes Iglesias. A través de estas
Instituciones pontificias se realiza en modo admirable la
comunión entre las Iglesias, con el intercambio de dones, en
la solicitud mutua y en la común proyección misionera.

Benedicto XVI


Estimada familia misionera que camina por las tierras de México:

Las Obras Misionales Pontificio Episcopales (OMPE) de México se gozan en saludarlos y en hacerles llegar este material para la preparación de la próxima Jornada Mundial de las Misiones, que celebraremos Dios mediante el domingo 18 de octubre. Aunque la cooperación y la solidaridad nunca ha estado ausente en la vida de la Iglesia, incluso desde sus primeros pasos, como atestiguan los Hechos de los Apóstoles, la Jornada Mundial de las Misiones dio inicio oficialmente con el rescripto de la Congregación de Ritos del 14 de abril de 1926, con aprobación del papa Pío XI. Ahora, a poco más de ochenta años, el Santo Padre Benedicto XVI, con ocasión de esta Jornada, invita, inspirándose en el pasaje de Ap 21,24: “Las naciones caminarán en su luz”, a promover con valentía la misión ad gentes como un camino de luz que está dispuesto para que en él anden todos los pueblos.

En la Obras Misionales Pontificio Episcopales de México confiamos, como en otros años, en que la celebración del DOMUND —como mejor se conoce esta fiesta en los países de habla hispana— será una ocasión propicia para promover la conciencia misionera de todos los fieles, en que será una gran oportunidad para motivar el ardor evangelizador, y en que afianzará la convicción de que es necesario proclamar el Evangelio en todos los momentos de la historia y en todos los lugares de la tierra. En este sentido, el DOMUND no deja nunca de mantener su pertinencia, pues para todas las Iglesias particulares, sin excepción, siempre resultan oportunas la animación, la información, la formación y la cooperación misioneras para que la Iglesia universal mantenga viva su esencia evangelizadora.

La humanidad atraviesa tiempos difíciles en todos los sentidos, y en particular en el sentido económico y financiero. Con conciencia de la gravedad de este escenario, el Papa Benedicto XVI nos exhorta en su mensaje “a dar un signo creíble de comunión entre las Iglesias, con una ayuda económica, especialmente en la fase de crisis que está atravesando la humanidad, para colocar a las Iglesias locales en condición de iluminar a las gentes con el Evangelio de la caridad”.

Precisamente buscando hacer más propicia la consecución de este ideal, esta Dirección ha querido disponer para todos ustedes el mensaje íntegro de nuestro Santo Padre Benedicto XVI para la Jornada Misionera Mundial 2009, y seguidos de él dos excelentes conferencias que fueron presentadas en el pasado Congreso Americano de Misiones (CAM 3) que tuvo lugar en Quito, Ecuador, en agosto del año pasado: “Discipulado: comunidad discípula de Jesús”, a cargo del Card. Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, sdb, Arzobispo de Tegucigalpa, y “Pentecostés: comunidad llevada por el Espíritu”, dictada por Mons. Luis Augusto Castro, Arzobispo de Tunja, Colombia. El CAM 3-Comla 8 es, quizás, el acontecimiento misionero más grande e importante de los últimos tiempos en nuestro Continente, pues con él se inauguró oficialmente la Gran Misión Continental anunciada ya por nuestros Obispos en Aparecida. Acto seguido se presenta una reflexión del Pbro. Toribio Tapia Baena y que extraemos de su libro Discípulos misioneros. Seguidores de Jesucristo para ir al encuentro de todos nuestros hermanos, publicado por la Dimensión Bíblica de la comisión Episcopal para la Pastoral Profética. A continuación se ofrecen las indicaciones litúrgicas para una celebración eucarística misionera, y, después, una Lectio Divina con perspectiva misionera preparada por el ya mencionado Pbro. Tapia Baena en su libro La Buena Nueva de Jesucristo es para todos. Itinerarios de encuentro con la Palabra a través de la Lectio Divina, publicado conjuntamente por estas Obras Misionales Pontificio Episcopales y por la Dimensión para la Animación Bíblica de la Pastoral de la Comisión Episcopal para la Pastoral Profética. En seguida, se presentan las pautas para una Hora Santa y para el rezo de un rosario, ambos con claras miras hacia la consolidación de la conciencia del mandato misionero de evangelizar al mundo entero. Finalmente, se ponen a disposición de todos ustedes una estadísticas que tratan dibujar, al menos muy someramente, la situación de la actividad misionera de la Iglesia en nuestro planeta.

No quiero despedirme sin hacer explícito un agradecimiento. La Iglesia nunca ha dejado de encontrar colaboradores en su tarea evangelizadora. Y esto nos concierne a todos, pues servir al Evangelio no debe considerarse como una aventura en solitario, sino como un compromiso compartido de toda comunidad. En este sentido quisiera expresar un profundo agradecimiento a todas las personas que hicieron posible la elaboración, diseño, distribución y difusión de este material. Una gran cantidad de personas de buena voluntad y con corazones generosos han puesto sus esfuerzos para que este camino preparatorio a la próxima Jornada Mundial de las Misiones sea de gran provecho para la Iglesia de México, y eso quiero agradecerlo expresamente.

Oremos, por último, junto con nuestro querido Papa y nuestros Obispos, pastores comprometidos con la misión de la Iglesia, para que la Virgen María de Guadalupe, estrella de la Evangelización y Emperatriz de América, nos ayude a los creyentes en Cristo a ser cada vez más capaces de entregarnos en el amor y la vida, más capaces de ser testigos de Jesús; en una palabra, que nos ayude a ser cada vez más auténticos discípulos misioneros de Jesucristo. Que los contenidos de este cuaderno que hemos presentado sean de suma utilidad para todos ustedes, y que, sobre todo, aviven el deseo de cultivar cada vez con mayor cuidado y profundidad nuestra formación misionera. Que Dios los bendiga a todos abundantemente.

Fraternalmente en Cristo Sacerdote.

Pbro. Guillermo Alberto Morales Martínez
Obras Misionales Pontificio Episcopales de México
Director Nacional

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