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REFLEXIÓN PARA EL DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES en PDF


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REFLEXIÓN PARA EL DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES 2009

PARA EL DOMINGO MUNDIAL DE LAS MISIONES

“Vayan por todo el mundo”
Marcos 16,14-20

1. Lectura

  • ¿A quiénes se les aparece el Señor Resucitado? ¿En dónde estaban? ¿Qué les echa en cara? ¿Qué encargo les da? ¿Quiénes se salvarán? ¿Quiénes se condenarán? Enumera los signos que acompañarán a los que crean.
  • Después de dar estas indicaciones a los discípulos ¿adónde fue elevado el Señor Jesús? ¿A dónde salieron a predicar los discípulos? ¿Tiene alguna relación esta última indicación con la del v. 15? ¿Quién colaboraba con ellos? ¿Con qué se afianzaba lo que ellos decían?

Para comprender mejor este evangelio tengamos en cuenta, en primer lugar, que el Señor Resucitado les echa en cara a los Once su incredulidad y su dureza de corazón. “Echar en cara” o “reprochar” en el evangelio de Marcos no es nada suave; es algo así como llamarle la atención a alguien fuertemente1. Esta llamada de atención incluye la incredulidad de los discípulos y su dureza de corazón para creer en quienes lo habían visto resucitado. De acuerdo al evangelio Jesús resucitado se había aparecido a María Magdalena (16,9) y a dos
discípulos que iban de camino a una aldea (v. 12) pero los Once a ninguno de ellos le creyeron. Con mucha probabilidad el evangelio quiere remarcar que no es posible “ir a proclamar la Buena Nueva” sin creer en el Resucitado.

En segundo lugar, tomemos en cuenta que el envío que hace el Señor que vayan por todo el mundo; esta indicación podría estar señalando cualquier lugar, todo espacio conocido2; es aquí donde los discípulos deben proclamar la Buena Nueva a toda la creación, es decir a todos3. De esta manera el evangelio estaría dejando claro que la misión de los discípulos es en todas partes y para todas las personas.

En tercer lugar, se deja claro que los discípulos son continuadores de lo que había dicho y hecho el Maestro: él había iniciado su misión proclamando la Buena Nueva de Dios (1,14), los discípulos tendrán que hacer lo mismo (16,15). Más aún, los discípulos enviados no son los únicos continuadores de la obra del Maestro, también lo serán quienes crean por su predicación. De esta manera se garantiza permanentemente que la vida de Dios, la Buena Noticia de Jesucristo, esté al alcance de todas las personas. Los nuevos creyentes tienen la responsabilidad —como los apóstoles (6,12-13)— de prolongar la acción del Señor realizando acciones que garanticen la disminución del mal (expulsar demonios), el rompimiento de barreras (hablar lenguas nuevas) y aliviar (impondrán las manos sobre los enfermos). Para esto cuentan con una asistencia especial del Señor4, es decir, él cuidará de ellos para que puedan cumplir adecuadamente su tarea.

En cuarto lugar, ante la Buena Nueva que proclamarán los discípulos no hay término medio, o se acepta o se rechaza; las consecuencias son inevitables: unos se salvarán y otros se condenarán.

En quinto lugar, debemos decir una palabra sobre la ascensión. No debemos ver la ascensión como si Jesús fuera un cohete espacial; el cielo con muchas estrellas y de los viajes espaciales de los astronautas no es el mismo que el cielo de nuestra fe. La subida de Jesús al cielo no es como la de nuestros cohetes ya que ellos nunca, por más que se alejen, salen del tiempo y del espacio. La ascensión de Jesús, en cambio, es pasar del tiempo a la eternidad, de lo visible a lo invisible, de los seres humanos a Dios. Por eso, no se va, más bien cambia su modo de estar presente. El evangelio de Marcos ubica la ascensión después de que el Señor da las indicaciones misioneras a los once discípulos (v. 19) y enfatiza que “fue elevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios”. La derecha en el lenguaje bíblico indica poder, dignidad y honor; esta indicación acompañada de la designación del Resucitado como Señor Jesús, sólo aquí en el caso de los evangelios, refuerza la seguridad de que efectivamente Él estará colaborando con ellos (v. 20). Es quizás el sentido de que sean presentadas juntas la exaltación y la entronización.

Por último, la ascensión del Señor responsabiliza a los discípulos (a los once y a quienes crean) de continuar con lo había hecho Jesús mientras estaba con ellos; el Maestro no se va, se queda para siempre pero de diferente modo a como había estado antes de morir y resucitar. La ascensión se convierte así en el inicio de una nueva tarea para los discípulos: prolongar en la historia lo que había dicho y hecho el Maestro.

2. Meditación

No es posible ser misionero sin estar convencido de la Resurrección del Señor; si alguien quiere compartir la Buena Noticia de Jesús debe estar suficientemente convencido de lo que proclama; en otras palabras no es posible ser misionero sin ser discípulo.

El discípulo misionero tiene el encargo de ir a todas partes y con todas las personas; la tarea evangelizadora no tiene barreras, tampoco fronteras.

La tarea del Maestro es la del discípulo. El discípulo no debe inventar su misión; debe tener siempre como referencia lo que dijo e hizo Jesús. En ese sentido nuestra misión será más cristiana en la medida que se asemeje a lo que hizo y dijo el Señor Jesús.

Vale la pena resaltar que, entre las tareas principales del discípulo misionero están tres: trabajar en la disminución del mal; romper las barreras que impidan que los seres humanos sean más y mejores hermanos; aliviar a las personas, es decir, generarles ganas de vivir.

No es fácil la tarea misionera; por eso, el discípulo misionero contará para siempre con la presencia y ayuda del Señor.

3. Oración

Agradezcamos a Dios el trabajo incansable de muchos hombres y mujeres a favor de la proclamación de la Buena Nueva de Jesucristo. Recordemos los nombres de las personas (papás, catequistas, sacerdotes, Obispos…) que nos han ido acompañando en nuestra vida de fe. Hagamos alguna oración por ellos.

Pidámosle perdón porque a veces no hemos tomado en serio nuestra tarea misionera; roguémosle que nos perdone las ocasiones en que no hemos puesto empeño suficiente en la disminución del mal y en la superación de las barreras que existen entre los seres humanos…

Agradecidos por la presencia eterna de su Hijo Jesucristo entre nosotros pidámosle que nos
mantengamos en el ánimo de continuar con su obra.

4. Contemplación – acción

  • ¿Qué propósito podemos hacer para tomar más conciencia de nuestra tarea misionera?
  • Analicemos la situación de nuestra familia, colonia y parroquia ¿Cuáles son los males o problemas que más nos aquejan? ¿Qué actitudes o comportamientos nos exige como misioneros esta realidad?
  • ¿Qué defectos debemos superar y que comportamientos debemos asumir para ser mejor discípulos misioneros?

1 La otra ocasión en que Marcos utiliza el mismo verbo es para señalar la actitud hacia Jesús de quienes están crucificados a su lado (15,32).
2 Así parece deducirse de Mc 14, 9: dondequiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero…”
3 El término “creación” estaría indicando a las personas y “mundo” el espacio.
4 Impresiona la sencillez del lenguaje del evangelio: “agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño” (v. 18); es una manera muy profunda de decir que el Señor cuidará de ellos para que puedan cumplir bien su misión.

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