Visitar Sitio Web de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisión
Pastoral
Misionera

Domund
2003

Domund
2004

Domund
2005

Domund
2006

Domund
2007

Domund
2008

Domund
2009

Domund
2010

Mapa del Sitio

Ir al Índice - Contenido de DOMUND 2003 "CON MARÍA, REDESCUBRAMOS EN EL REZO DEL ROSARIO EL INSTRUMENTO PARA LLEVAR EL EVANGELIO ...


  Google
Vicaría      de Pastoral

Visitar Sitio Web de las OBRAS MISIONALES PONTIFICIO EPISCOPALES

ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisión de Pastoral Misionera

SERVICIO DE ANIMACIÓN MISIONERA

OCTUBRE MISIONERO 2003

PRESENTACIÓN

"Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,
y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.
Y he aquí que yo estoy con ustedes
todos los días
hasta el fin del mundo"
(Mt 28, 18-20).

A los cristianos del tercer milenio nos corresponde asumir plenamente la tarea permanente de anunciar la salvación de Jesucristo y la instauración de su Reino en todos los pueblos.

Exigidos por su mandato y confiando en el Poder del Señor, los discípulos iniciaron un proceso evangelizador, anunciando las maravillas de la salvación realizada por Cristo, y propiciando la respuesta de fe en el Señor.

Desde los Apóstoles hasta el día de hoy, la Iglesia no ha dejado de anunciar a Cristo Salvador, revestido de poder y de gloria, única esperanza cierta para los hombres de todos los tiempos.

Los discípulos de hoy, como los de ayer y los de siempre, nos apoyamos en el poder de Cristo, para lanzarnos a la Misión. Proclamamos con el Papa que "el poder de la cruz de Cristo y de su Resurrección, es más grande que todo el mal del que el hombre podría y debería tener miedo". Y Jesús mismo nos dijo: "No teman: Yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33).

La misión es universal, pues la salvación debe ser ofrecida a todos los pueblos de la tierra. La tarea de ir es una necesidad imperiosa, no es algo optativo. El Resucitado urge a los discípulos para que comuniquen y entreguen la obra salvífica a todos los hombres. Los discípulos cumplirán su encargo apoyados en la pedagogía divina, consistente en que si Dios pide una misión, da la gracia necesaria para cumplirla.

La efectiva realización de esta tarea hace palpable el cumplimiento del mandato misionero. "Hacer discípulos" significa convertir a los oyentes, por el anuncio de la palabra, en seguidores de Jesús: no son seguidores de maestros humanos, sino del único Maestro (Mt 23, 8). El seguimiento, a su vez, implica "entrar" en la radical novedad del Reino y comprometerse con él en la Iglesia. La tarea de "hacer discípulos" tiene tres condiciones fundamentales:

  1. Que el discípulo viva la experiencia personal del Señor a partir de su propio encuentro con Cristo, que lo ha impulsado a la conversión.
  2. Que el discípulo, como portador de Cristo, salga de sí y vaya al encuentro de sus hermanos, los hombres, para propiciar en ellos el encuentro con el Señor y formar con ellos la comunidad de los creyentes.
  3. Que a partir de este encuentro personal con el Señor, se impulse desde la comunidad de creyentes, el proceso permanente del seguimiento de Jesús. Sólo cuando Cristo empiece a estar en el corazón y en los labios de los hombres, se podrá hablar de verdadera evangelización.

La Salvación es para todos los hombres, de todos los tiempos y culturas. El Señor no excluye a ninguna persona.

Esta es la más pura expresión de la misión "ad gentes", que va dirigida a los que no conocen a Cristo. La Iglesia no puede perder el horizonte universal propuesto por Cristo. Hay que ir a "todas las gentes". Así, nuestra caridad Misionera quiere ser eco de los anhelos de Jesús cuando afirma: "tengo otras ovejas que no son de este redil, también a esas la tengo que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño y un solo pastor" (Jn 10, 16). "A todas las gentes" incluye también a los bautizados que han perdido o debilitado su identidad cristiana, para revivir en ellos, por la nueva evangelización, la fe vacilante.

La Arquidiócesis de México al continuar la tarea de la Misión desde el nuevo y vigoroso proyecto misionero, es consciente de su proyección más allá de sus fronteras, y a través de la Comisión de Pastoral presenta a ustedes este material como un servicio de animación misionera para el mes de Octubre.

El material es muy vasto y quiere ser un instrumento ágil y sencillo para las comunidades que, unidas en solidaridad con la Iglesia Universal quieren contribuir en la formación y promoción de la acción misionera "ad gentes". Está integrado por cuatro semanas, cada una de ellas tiene destinatarios específicos: niños, enfermos y ancianos, jóvenes y equipos misioneros.

También ponemos a su alcance, en breve, las realidades propias que se viven en los cinco continentes, las estadísticas y circunstancias aquí presentadas nos ayudarán a descubrir que las necesidades espirituales y materiales siguen siendo muchas.

Principalmente se nota la gran escasez de conciencia misionera de los bautizados, pues la tercera parte de la humanidad está sin recibir el anuncio del Evangelio. El año del Rosario es un elemento muy importante dentro de este material, con María nos ponemos en camino para anunciar las maravillas del Señor.

Dios quiera que a Diez años del Decreto Sinodal, nuestra Iglesia local asuma con mayor firmeza la Misión como centro de todas sus acciones pastorales, sin olvidar la solidaridad con los misioneros y misioneras esparcidos por el mundo.

Que el ejemplo de Teresa de Calcuta (próxima a beatificarse) y de Daniel Comboni (próximo a canonizarse) dé un fuerte impulso al compromiso misionero que hemos adquirido en el sacramento del Bautismo. Y que al poner las manos sobre el arado, en los campos del mundo, en nombre de Jesucristo y asistidos con su Espíritu queremos, como Iglesia Arquidiocesana, lanzarnos con fe, decisión y generosidad a la realización de la obra esencial de la Iglesia: Evangelizar.

Equipo de la Comisión de Pastoral Misionera
Septiembre, 2003

Informes

Ir a la página anterior
Ir a la página siguiente