
ARQUIDIÓCESIS
DE MÉXICO
Comisión
de Pastoral Misionera
SERVICIO
DE ANIMACIÓN MISIONERA
OCTUBRE
MISIONERO 2003
PRESENTACIÓN
"Me
ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra.
Vayan, y hagan discípulos a todas las gentes
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu
Santo,
y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado.
Y he aquí que yo estoy con ustedes
todos los días
hasta el fin del mundo"
(Mt 28, 18-20).
A
los cristianos del tercer milenio nos corresponde asumir plenamente
la tarea permanente de anunciar la salvación de Jesucristo y
la instauración de su Reino en todos los pueblos.
Exigidos
por su mandato y confiando en el Poder del Señor, los discípulos
iniciaron un proceso evangelizador, anunciando las maravillas de la
salvación realizada por Cristo, y propiciando la respuesta de
fe en el Señor.
Desde
los Apóstoles hasta el día de hoy, la Iglesia no ha dejado
de anunciar a Cristo Salvador, revestido de poder y de gloria, única
esperanza cierta para los hombres de todos los tiempos.
Los
discípulos de hoy, como los de ayer y los de siempre, nos apoyamos
en el poder de Cristo, para lanzarnos a la Misión. Proclamamos
con el Papa que "el poder de la cruz de Cristo y de su Resurrección,
es más grande que todo el mal del que el hombre podría
y debería tener miedo". Y Jesús mismo nos dijo: "No
teman: Yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33).
La
misión es universal, pues la salvación debe ser ofrecida
a todos los pueblos de la tierra. La tarea de ir es una necesidad imperiosa,
no es algo optativo. El Resucitado urge a los discípulos para
que comuniquen y entreguen la obra salvífica a todos los hombres.
Los discípulos cumplirán su encargo apoyados en la pedagogía
divina, consistente en que si Dios pide una misión, da la gracia
necesaria para cumplirla.
La
efectiva realización de esta tarea hace palpable el cumplimiento
del mandato misionero. "Hacer discípulos" significa
convertir a los oyentes, por el anuncio de la palabra, en seguidores
de Jesús: no son seguidores de maestros humanos, sino del único
Maestro (Mt 23, 8). El seguimiento, a su vez, implica "entrar"
en la radical novedad del Reino y comprometerse con él en la
Iglesia. La tarea de "hacer discípulos" tiene tres
condiciones fundamentales:
-
Que el discípulo viva la experiencia personal del Señor
a partir de su propio encuentro con Cristo, que lo ha impulsado
a la conversión.
-
Que
el discípulo, como portador de Cristo, salga de sí
y vaya al encuentro de sus hermanos, los hombres, para propiciar
en ellos el encuentro con el Señor y formar con ellos la
comunidad de los creyentes.
-
Que
a partir de este encuentro personal con el Señor, se impulse
desde la comunidad de creyentes, el proceso permanente del seguimiento
de Jesús. Sólo cuando Cristo empiece a estar en el
corazón y en los labios de los hombres, se podrá hablar
de verdadera evangelización.
La
Salvación es para todos los hombres, de todos los tiempos y culturas.
El Señor no excluye a ninguna persona.
Esta
es la más pura expresión de la misión "ad
gentes", que va dirigida a los que no conocen a Cristo. La Iglesia
no puede perder el horizonte universal propuesto por Cristo. Hay que
ir a "todas las gentes". Así, nuestra caridad Misionera
quiere ser eco de los anhelos de Jesús cuando afirma: "tengo
otras ovejas que no son de este redil, también a esas la tengo
que conducir y escucharán mi voz; y habrá un solo rebaño
y un solo pastor" (Jn 10, 16). "A todas las gentes"
incluye también a los bautizados que han perdido o debilitado
su identidad cristiana, para revivir en ellos, por la nueva evangelización,
la fe vacilante.
La
Arquidiócesis de México al continuar la tarea de la Misión
desde el nuevo y vigoroso proyecto misionero,
es consciente de su proyección más allá de sus
fronteras, y a través de la Comisión de Pastoral presenta
a ustedes este material como un servicio de animación misionera
para el mes de Octubre.
El
material es muy vasto y quiere ser un instrumento ágil y sencillo
para las comunidades que, unidas en solidaridad con la Iglesia Universal
quieren contribuir en la formación y promoción de la acción
misionera "ad gentes". Está integrado por cuatro semanas,
cada una de ellas tiene destinatarios específicos: niños,
enfermos y ancianos, jóvenes y equipos misioneros.
También
ponemos a su alcance, en breve, las realidades propias que se viven
en los cinco continentes, las estadísticas y circunstancias aquí
presentadas nos ayudarán a descubrir que las necesidades espirituales
y materiales siguen siendo muchas.
Principalmente
se nota la gran escasez de conciencia misionera de los bautizados, pues
la tercera parte de la humanidad está sin recibir el anuncio
del Evangelio. El año del Rosario es un elemento muy importante
dentro de este material, con María nos ponemos en camino para
anunciar las maravillas del Señor.
Dios
quiera que a Diez años del Decreto Sinodal, nuestra Iglesia local
asuma con mayor firmeza la Misión como centro de todas sus acciones
pastorales, sin olvidar la solidaridad con los misioneros y misioneras
esparcidos por el mundo.
Que
el ejemplo de Teresa de Calcuta (próxima a beatificarse) y de
Daniel Comboni (próximo a canonizarse) dé un fuerte impulso
al compromiso misionero que hemos adquirido en el sacramento del Bautismo.
Y que al poner las manos sobre el arado, en los campos del mundo, en
nombre de Jesucristo y asistidos con su Espíritu queremos, como
Iglesia Arquidiocesana, lanzarnos con fe, decisión y generosidad
a la realización de la obra esencial de la Iglesia: Evangelizar.
Equipo
de la Comisión de Pastoral Misionera
Septiembre, 2003
Informes