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CRÓNICA DE LA I ASAMBLEA DIOCESANA


1.- La institución de una ASAMBLEA DIOCESANA, como un medio para revisar y dinamizar la marcha de la Pastoral de la Diócesis, desde la realización de las Asambleas Sinodales, ha sido un proyecto que nos llena de fundadas esperanzas para una renovada evangelización en nuestra Ciudad. Yo mismo, con mi autoridad pastoral asumí esta idea en el Edicto de Clausura y la expuse, después, en el Decreto General como un ordenamiento a realizarse.

Así introduce la convocatoria el Señor Cardenal Arzobispo Primado de México, Ernesto Corripio Ahumada, enviada a los miembros de esta I Asamblea Diocesana, participantes por Oficio, por Elección y por Designación, en total 284 entre Sacerdotes, Religiosos, Religiosas y Laicos.

Y continúa el Señor Arzobispo describiendo la labor que la Vicaría Episcopal de Pastoral, por encargo mío, ha venido trabajando en la realización de la Primera Asamblea Diocesana. Y señala la fecha, anteriormente programada, de celebración, los días 4, 5 y 6 de julio del presente año, en el Seminario Conciliar de México, Casa Huipulco, en jornada completa de las 9:00 a las 19:00 hrs. El criterio de selección para participar en la Asamblea lo deja claro el Señor Arzobispo: teniendo en cuenta su actuación en la vida pastoral de la Arquidiócesis. Y, más adelante, señala que la presencia de estos convocados será un gran servicio para la obra evangelizadora en esta Arquidiócesis de México, y agradece la generosidad al dar el tiempo y capacidades para bien de todos.

2.- Muchos de los convocados participaron en la realización del II Sínodo Diocesano, del cual surge la Asamblea Diocesana, pero otros no, y ha sido necesario tener reuniones previas con ellos para que su participación fuera más fructífera.

Y así, el Señor Arzobispo concluye la convocatoria con estas palabras: Que Jesús Buen Pastor, y Nuestra Señora de Guadalupe, Estrella de la Evangelización bendiga todos nuestros trabajos por la construcción del Reino de Dios.

3.- Fuimos llegando a la Casa Huipulco del Seminario Conciliar de México: saludos de un reencuentro y saludos de primera vista. Las caras estaban alegres, ansiosas de la novedad para unos y el repasar, evaluar y dinamizar lo que las Asambleas Sinodales propusieron y el Señor Arzobispo nos recalcó en el Decreto General.

4.- Instalados en el Aula Sinodal Mons. Jorge Martínez Martínez —¡cuántos recuerdos a lo largo de cuatro años en que Don Jorge generosamente entregó todos sus esfuerzos!—, el Señor Arzobispo preside la Oración de la mañana.

Mons. Francisco Antonio Macedo Tenllado, Secretario Canciller del Arzobispado de México, lee el Decreto de Constitución de la Asamblea Diocesana. El Señor Arzobispo señala, en este Decreto, que nuestra Arquidiócesis ha vivido a lo largo de todo el proceso sinodal una profunda experiencia de Iglesia... El Sínodo, presidido por mí como Pastor de la Diócesis, ha sido el medio más solemne y formal de abrir los cauces de la participación diocesana, para trazar juntos los caminos del seguimiento de Jesús, y para dar respuesta a las necesidades pastorales del Pueblo de Dios (Edicto, n. 24)... La Iglesia que peregrina como sacramento de salvación de Jesús en la Historia... debe por tanto, responder a las situaciones cambiantes en la vida del hombre y en el mundo... Esta conciencia motivó a los participantes en la IV Asamblea Sinodal —agosto 1992— para proponer, al tratar de las estructuras de la Nueva Evangelización, la creación de una ASAMBLEA DIOCESANA que de alguna manera prolongara y actualizara ese ambiente del Sínodo Diocesano.

En congruencia con este espíritu y finalidad pastoral, he querido dejar claramente asentado, tanto en el Edicto de Clausura del Sínodo (n. 68), como en el Decreto General del mismo (n. 351), que esa feliz iniciativa debe convertirse en una realidad, creando esta nueva estructura pastoral en la Arquidiócesis: LA ASAMBLEA DIOCESANA.

Por tanto, para llevar a efecto esta importante iniciativa sinodal: CON MI AUTORIDAD PASTORAL CONSTITUYO, POR EL PRESENTE DECRETO, LA "ASAMBLEA DIOCESANA" que deberá estructurarse y funcionar según el espíritu y propósitos expresados en los diversos documentos sinodales.

Curia del Arzobispado de México, el día cuatro de julio de mil novecientos noventa y cuatro.

5.- A partir de la promulgación del Decreto General del II Sínodo de la Arquidiócesis de México, recibimos el llamado a unirnos en el Nuevo y vigoroso Proyecto Misionero de la Evangelización en la Ciudad de México. A distancia de siete meses de esta Promulgación, nuestro Pastor nos ha convocado a la Primera Asamblea Diocesana. Es momento de seguir escuchando la voz de quienes representan a nuestros agentes de evangelización. Pulsando asi el sentir de esta comunidad arquidiocesana, expresaremos cuál ha sido la respuesta a nuestra misión de anunciar el Evangelio a los pobres y alejados, a las familias y a los jóvenes.

6.- La convocación de la presente Asamblea, por parte de quien es el Pastor de esta comunidad Diocesana, es una nueva llamada del Señor a nosotros sus discípulos en esta inmensa Arquidiócesis, para renovar nuestro empeño evangelizador ya actualizado con ocasión del II Sínodo recientemente realizado, expresa el Vicario Episcopal de Pastoral, Pbro. Alberto Márquez Aquino, al hacer la presentación general de la Asamblea Diocesana 1994, que es una manifestación de eclesialidad para revisar nuestros trabajos, discernir el caminar evangelizador de la Arquidiócesis y vivenciar la fraternidad como discípulos y apóstoles del Señor Jesús.

Al vivir la experiencia de una primera Asamblea estaremos en grado de reflexionar más sobre la naturaleza, sentido e incluso normatividad de la Asamblea misma que, al ser una intuición evangélica nacida en los días de relfexión sinodal retomada con sensibilidad pastoral por el Señor Cardenal, necesitaba de una consideración más amplia, aunque seguramente todavía preliminar.

El P. Márquez agradece la presencia de todos que tiene un significado de vitalidad eclesial, disponibilidad y compromiso. De manera especial agradece al Señor Cardenal la confianza depositada en todos nosotros y ratifica el espíritu de colaboración sincera y decidida.

Señala, enseguida, que esta Asamblea está íntimamente relacionada con el proceso sinodal y, más específicamente, con el Programa Inicial Arquidiocesano que el Señor Cardenal presentó a la comunidad arquidiocesana en noviembre de 1993 y, que tiene como motivación el abrir un cauce operativo a la riqueza indiscutible del Decreto General, cuyo acento es eminentemente pastoral, sin olvidar la ingente tarea de la normatividad que ha de desprenderse también del Decreto y que ya está en marcha.

Hace referencia a los tres Programas Específicos o particulares pero que no deben rigidizar la programación independientemente de la realidad de los procesos de cambio que supone toda iniciativa innovadora como lo es la Nueva Evangelización: lo importante es que al ser impulso concreto nos hace avanzar en un proceso real de historia de la salvación, en donde las metas previstas se convierten en ideales que se van alcanzando gradualmente y no automáticamente.

Es cierto que el proceso impulsado por el Programa Inicial está todavía en sus comienzos y, al asentar esta verdad no se pretende invalidar su vigencia, ni suponer que estuvo mal orientado ni que no ha sido asumido por la comunidad diocesana. Más bien creemos que este hecho nos ubica en la realidad de un proceso y es fundamental ser fieles a él. Por tanto, en esta Asamblea se realizará una evaluación que quiere, con realismo, retomar el Programa en su conjunto y los Programas Específicos en particular, desde donde en verdad se encuentran, a partir del proceso que se ha generado. Se destaca la importancia de este punto de partida, ya que al comprender que el Programa no es esencialmente una idea, un propósito, ni menos un documento por formal que parezca. El programa es un caminar histórico, es vida real, es proceso de conversión y seguimiento: es del todo importante ser fieles a ese proceso.

Y se señala la etapa en la que realmente estamos situados con relación a las actividades prevsitas particularmente en el primero y segundo programas específicos: la SECTORIZACION. Por todo esto la evaluación de esta Asamblea se centra particularmente en este propósito que parecería ser sólo una cuestión organizativa de importancia relativa. Es la llave de entrada a los grandes temas de reflexión sinodal. Y a través de esta entrada nos acercaremos, tanto cuanto nuestra realidad pastoral nos lo pida, a algunas realizaciones más específicas de la Promoción Humana.

Enseguida presenta los objetivos de esta Asamblea: evaluar el avance, orientar los pasos siguientes del proceso pastoral, hacer aportaciones para echar a andar el Programa Específico III, y revisar y enriquecer el proyecto de Estatuto de la Asamblea Diocesana.

El método de trabajo no será magisterial ni expositivo. Por ser un espacio de diálogo, búsqueda y discernimiento será principalmente un momento de análisis y discusión en grupo y, en Asamblea. La motivación es el mismo espíritu que nos reúne: el de eclesialidad y sentido de diálogo.

Así que la oración —que ocupa en nuestras vidas un lugar central por su significado y trascendencia—, si bien será breve en atención al conjunto de asuntos, es el clima que nos mantendrá en el espíritu de discernimiento y búsqueda evangélicas.

Y el Vicario Episcopal de Pastoral concluye:

  • Me permito exhortar a todos a que adoptemos la actitud de quien se siente llamado por el Señor a seguirlo en el camino de la misión.
  • Las familias, los alejados del influjo del Evangelio, los pobres y los jóvenes de nuestra gran Ciudad son la llamada de Dios que nos ha reunido aquí: no los defraudemos.
  • Los laicos, su formación, su misión evangélica secular, nos siguen interpelando a todos como un gran desafío en el México que estamos viviendo.
  • La integralidad de los medios de la evangelización y la prioridad que hemos de dar entre ellos a la promoción humana nos siguen desafiando: no seamos insensibles a este llamado del Señor.
  • En el actual caminar de la Arquidiócesis, la Sectorización se descubre como un instrumento de trabajo y organización pastoral muy importante para poder enfrentar todos estos cometidos: debemos seguir impulsándola, no desmayemos en este esfuerzo.
  • Que María de Guadalupe, guía y maestra de nuestro peregrinar en el seguimiento de las huellas de Jesús, nos ayude en los trabajos de esta Asamblea. Que San José, el hombre prudente y fiel a su papel en la historia de la salvación, nos inspire la prudencia y docilidad necesarias al Espíritu.

7.- El ambiente estaba creado. El Señor Arzobispo elevó la oración al Señor, Dios Nuestro, que con cada una de las Iglesias dispersas en el mundo, poner de manifiesto que la Iglesia Universal es Una, Santa, Católica y Apostólica, haz que tu familia, unida en torno a su Pastor, crezca por la predicación del Evangelio y por la Eucaristía, en la unidad del Espíritu Santo, para que manifiestes dignamente la universalidad de tu Pueblo y sea signo e instrumento en el mundo de la presencia de Cristo que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. En el Aula Sinodal resuena un Amén en la voz de los casi trescientos miembros de esta primera Asamblea Diocesana.

El Espíritu Santo anime con su rocío benéfico las actividades de estos días, de modo que sigamos cooperando en la construcción del Reino de Dios en nuestra Arquidiócesis.

Y el Diácono Permanente, Manuel Díaz, nos da la despedida: Con la alegría de estar reunidos y la esperanza de que esta misteriosa semilla del Evangelio manifieste sus frutos, iniciemos nuestros trabajos bajo la protección maternal de María de Guadalupe. Y terminamos con el canto de Santa María del Camino: Ven con nosotros al caminar...

8.- Después de un receso vamos a trabajar por grupos. Luego viene la comida-convivencia, para regresar al trabajo por grupos y, a las cinco de la tarde, el Plenario, donde los Secretarios de Grupo exponen sus conclusiones.

9.- Terminamos: Así como la Iglesia primitiva ante un desafío en las tareas pastorales se reúne para orar y discernir cómo organizar la tarea misionera que le encomendó el Señor Jesús, para esto también nosotros nos hemos reunido en esta Asamblea. Invocamos al Espíritu Santo...ven, ven... Y si nuestras comunidades son extensas, muchas son también las posibilidades de invitar y formar nuevos agentes de Evangelización. La lectura de los Hechos de los Apóstoles (6, 1-6): al multiplicarse los discípulos... Una breve meditación personal. Vayamos a continuar los trabajos a los que nos ha convocado el Pastor de nuestra Iglesia diocesana. Y la respuesta: en el nombre del Señor Jesús. Y terminamos la jornada alabando a Dios por la misión que encomendó a la Santísima Virgen María: y terminamos la jornada con el rezo del Ángelus.