I Asamblea Diocesana

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ESTATUTO DE LA ASAMBLEA DIOCESANA


I - NATURALEZA

1.- La ASAMBLEA DIOCESANA es una reunión eclesial de agentes representativos de las diversas instancias y diversos sectores de la Iglesia, convocada y presidida por el Señor Arzobispo, como una especial instancia consultiva del mismo Pastor, y un medio privilegiado de ejercicio de la corresponsabilidad, para revisar y estimular la marcha de la Pastoral de la Diócesis y, en particular, para ayudar al seguimiento de los procesos generados por el Sínodo (Cfr. DG, n. 351 y DC, IV Sem., n. 118).

2.- La Asamblea Diocesana no sustituye ni duplica las funciones de las otras estructuras pastorales de consulta del Arzobispo, como el Consejo Presbiterial. Aquí se trata de un peculiar espacio de representación eclesial, con una importante función complementaria de consulta amplia y directa de toda la Comunidad arquidiocesana, a través de sus representantes, como apoyo a la dirección general de la Pastoral y a los diversos organismos y agentes responsables de la misma (Cfr. Edicto, n. 68).

3.-  Sin embargo, para el cabal cumplimiento de su finalidad, deberá funcionar "en comunión y coordinación con las demás estructuras de la Arquidiócesis al servicio de la Pastoral", estableciendo "cauces adecuados de relación" con ellas, "para aprovechar toda la riqueza que puedan aportar" (Cfr. DC, IV sem., n. 124).

II - OBJETIVOS GENERALES

1.- "Revisar y estimular la marcha de la Pastoral de la Diócesis" (DG, n. 351).

2.- "Ayudar al seguimiento de los procesos generados por el Sínodo" (DC, IV sem., n. 118 b).

3.- Promover la dinamización y actualización del Proyecto Misionero de la Nueva Evangelización de las, Culturas en nuestra Ciudad, según la Prioridad asumida por el Sínodo; ya que éste ha de ser siempre el eje y motor de la renovación pastoral en la Arquidiócesis (cfr. DG, nn.34 y 35; en general, los Capítulos I - III del DG).

4.- "Pulsar —revisar, evaluar, discernir— si nuestro proyecto evangelizador está respondiendo a los retos de la cambiante realidad diocesana" (DC, IV sem., n. 118b).

5.- "Favorecer una pastoral de conjunto animada por un espíritu de comunión y participación, corresponsabilidad y servicio" (ib.).

III - MATERIA DE LA ASAMBLEA

1.- Ordinariamente serán temas o asuntos pastorales de importancia y trascendencia diocesanas.

2.- Es al Sr. Arzobispo a quien corresponde determinar o aprobar los asuntos o temas de cada una de las Asambleas.

3.- Como norma general, la Vicaría de Pastoral presentará al Sr. Arzobispo un proyecto de contenidos para la Asamblea. Los diversos organismos, instancias o responsables de la Pastoral, podrán presentar sus sugerencias y aportaciones para la elaboración de la agenda de la Asamblea, sea por propia iniciativa o a petición de la Vicaría de Pastoral.

IV - MÉTODO

1.- La Asamblea procurará seguir el método de "ver, juzgar y actuar" (cfr. DG, n. 332).

Por eso:

2.- Habrá, en primer lugar, "un intercambio vital de experiencias" (DC, IV sem. n. 118b), para "recibir la riqueza de los diversos sectores de la vida diocesana" (Edicto, n.68; Cfr. DC, IV sem., n. 124), a través de oportunos informes, especialmentes de los proyectos pastorales en marcha, de acuerdo con la temática de la Asamblea.

3.- Enseguida, se revisarán y evaluarán dichos proyectos o realidades pastorales presentadas, con sus resultados positivos o negativos, en un clima de diálogo y búsqueda de la voluntad de Dios. Será el momento importante de discernimiento evangélico y comunitario de esas realidades (cfr. DC, IV sem., n.llSb; Edicto, 2.3.68; DG, 351).

4.- De ahí, finalmente, surgirán las proposiciones, pistas de orientación o sugerencias que, con el acuerdo del Sr. Arzobispo, permitirán impulsar o, si fuera el caso, rectificar la marcha pastoral de la Arquidiócesis.

5.- En cada Asamblea, los responsables de la dinámica precisarán la forma concreta de aplicación de este método.

V - ESPÍRITU

1.- La Asamblea deberá estar penetrada de la inquietud y el espíritu misioneros, tal como se pide y se describe en los documentos sinodales, a fin de lograr que nuestros proyectos pastorales sean vehículo eficaz, de inculturación del Evangelio y de Evangelización de la Cultura, y alcancen hasta a los más alejados del influjo evangélico.

2.- Asimismo, los participantes deberán estar "animados por un espíritu de comunión y participación, corresponsabilidad y servicio" (DC, IV sem., n. 118b), y mantenerse "en actitud de discernimiento evangélico" (DC, IV sem., n. 118b; Edicto, n.68), con apertura a la escucha y al diálogo.

3.- Para esto, han de propiciarse experiencias y momentos fuertes de fe y oración, así como de convivencia fraterna, armónicamente combinados con el intenso estudio y trabajo pastoral de la Asamblea.

IV - MIEMBROS

1.- Los miembros de la Asamblea, según el Decreto General, serán "Agentes representativos de las diversas instancias y diversos sectores de la Iglesia" diocesana (DG, n. 351).

2.- De acuerdo con esta determinación, serán miembros de la Asamblea:

a) Por Oficio:

Obispos Auxiliares; Vicarios Generales; Vicarios Episcopales de Vicaría Territorial; Vicarios Episcopales Sectoriales; Vicario Judicial;  Pro-Vicarios Episcopales; Moderador de la Curia y Secretario Canciller; Ecónomo Diocesano; Responsable de Organismos Diocesanos de Pastoral; Rector y Vice-Rectores del Seminario Conciliar; Oficiales de Matrimonios de la Curia Central; Senadores de los Decanatos; Decanos; Miembros del Consejo de Laicos.

b) Por Elección:

Dos representantes del Cabildo Catedralicio; dos representantes del Cabildo de la Basílica; dos Diáconos Permanentes; el veinte por ciento de los Superiores Mayores de Institutos de Vida Consagrada masculinos; veinte por ciento de las Superioras Mayores de Institutos de Vida Consagrada femeninos; tres laicos de cada Decanato; un representante de cada Rito Oriental Católico.

c) Por Designación:

Los que el Sr. Arzobispo considere oportuno llamar o designar, teniendo en cuenta los objetivos concretos de cada Asamblea. Se sugiere que no sean más del cinco por ciento del total de participantes por oficio y por designación.

VII - ORGANIZACIÓN

A - Presidente: Señor Arzobispo, Cardenal ERNESTO CORRIPIO AHUMADA.

1.- Es la Autoridad y la última instancia en todos los casos que lo requieran.

2.- Funciones:

1a Convoca a los miembros de la Asamblea Diocesana;

2a Aprueba el temario, el programa general, la fecha, la duración y el lugar de la Asamblea;

3a Nombra a los miembros de la Comisión Organizadora para la preparación y realización de la Asamblea. Estos serán presentados por el Vicario Episcopal de Pastoral, quien fungirá, de oficio, como Coordinador de la Comisión;

4a Declara la apertura y la clausura de la Asamblea;

5a Preside la Asamblea, por sí o por un Delegado;

6a Puede participar cuantas veces quiera en las reuniones de la Comisión Organizadora. En tal caso, las presidirá. El Vicario de Pastoral seguirá desempeñando su oficio de Coordinador, a menos que el Sr. Arzobispo mismo quiera asumir la coordinación.

7a Recibe los resultados de la Asamblea y da, a partir de ellos, las directivas u orientaciones que juzgue pertinentes para un impulso vitalizador o renovador de la Pastoral.

8a A él compete, según su prudente juicio, trasladar, suspender o disolver la Asamblea.

9a Si queda vacante o impedida la Sede Espiscopal, la Asamblea se suspende o se interrumpe, hasta que el nuevo Obispo diocesano determine su realización o continuación o, la declara concluida.

B - Comisión Organizadora:

1.- El Coordinador:

De oficio, será siempre el Vicario Episcopal de Pastoral. En caso de estar impedido, el Sr. Arzobispo nombrará a otro de los miembros de la Vicaría de Pastoral (cfr. Can. 477 & 2), el cual actuará según las facultades que le sean delegadas.

a.- Autoridad:

Tendrá la que el Derecho le confiere como Vicario Episcopal de Pastoral (cfr. Can. 476-481), y la que el Sr. Arzobispo quiera delegarle.

Es la instancia ordinaria para recurso en los asuntos normales de la Asamblea.

b. - Funciones:

1a   Dirigir y supervisar todo  el  proceso  de  preparación y realización  de  la Asamblea Diocesana;

2a Presentar al Arzobispo los miembros de la Comisión Organizadora para la aprobación y nombramiento de los mismos.

3a Recibir y transmitir las indicaciones u orientaciones del Sr. Arzobispo a la Comisión y mantenerlo bien informado; así como presentarle los asuntos de especial recurso a él;

4a Hacer, con la misma Comisión, el calendario de reunionres y, con el Secretario, la 'agenda'de las mismas;

5a Convocar a reuniones extraordinarias, si lo considera necesario, tanto en la fase preparatoria como en la de realización;

6a Presidir y coordinar las  reuniones.   Distribuir tareas y responsabilidades   entre  los miembros de la Comisión;

7a Constituir, con el acuerdo de la Comisión, los 'Equipos' u Organismos que sean necesarios para la preparación y para el funcionamiento eficaz de la Asamblea, y nombrar a los miembros de tales Organismos, así como designar a sus Coordinadores, de entre los miembros de la Comisión Organizadora: Entre los aspectos del trabajo de la Asamblea o de su preparación, que requieren un Responsable o un Equipo, están los siguientes: Secretaría, Temática, Dinámica, Espiritualidad, Difusión, Servicios Generales y Economía.

8a Mantener el contacto con los diversos Equipos, especialmente con cada uno de los Coordinadores, para impulsar el desarrollo de sus respectivas responsabilidades;

9a Reunir y turnar los resultados de la Asamblea a la Vicaría de Pastoral o a la Comisión que sea designada especialmente para ordenar o sitematizar dichos resultados, para que sean luego entregados al Sr. Arzobispo.

2.- La Comisión:

a.- Miembros: (Debe ser de composición eclesial)

El Coordinador, Vicario Episcopal de Pastoral; 3 Presbíteros; 1 Diácono Permanente; 2 Religiosos; 2 Religiosas; 2 Laicos adultos; 2 Laicos jóvenes.

De entre los miembros de la Comisión se nombrará al Secretario y al Ecónomo de la misma Comisión y de la Asamblea; a menos que el Sr. Arzobispo juzgue conveniente otra cosa,

b.- Funciones:

la Elaborar los programas para la preparación y realización de la Asamblea, en base a la temática señalada por el Sr. Arzobispo. El Coordinador los presentará al Sr. Arzobispo para su aprobación;

2a Hacer, en coordinación con el Ecónomo Diocesano y el Ecónomo de la Asamblea, un presupuesto económico, que será presentado también al Sr. Arzobispo para su aprobación;

3a Confirmar los miembros de los Equipos funcionales, presentados por los respectivos coordinadores, y aprobar sus programas;

4a Acompañar todo el proceso de preparación y realización de la Asamblea, y promover la elaboración de los instrumentos necesarios para ello;

5a Tener un sistema y un programa de revisiones de distintos niveles;

6a  Hacer el propio calendario de reuniones y el programa de activiades de la misma Comisión;

7a Promover las reuniones que parezcan convenientes con los Equipos de  trabajo o funcionales, para garantizar la marcha coordinada y eficaz de los programas y la unidad de criterios;

8a Turnar al Sr. Arzobispo los asuntos que son de su propia competencia, o aquellos de especial importancia o dificultad;

9a Cuidar que en la dinámica de la Asamblea se atienda con equilibrio y armonía a los diversos aspectos de estudio y trabajo, de método, de ambiente espiritual y de conviven­cia fraterna;

10a Orientar y coordinar la administración de los recursos destinados por la Arquidiócesis para la Asamblea y, terminada ésta, revisar, con el Ecónomo, los informes necesarios, que han de darse con toda fidelidad al Sr. Cardenal y a quienes él determine.

VIII - PERIODICIDAD Y DURACIÓN

1.- La Asamblea será convocada, ordinariamente, una vez al año. El Sr. Arzobispo podrá convocarla a reunión extraordinaria cuando, a su juicio, existan asuntos de especial importancia o urgencia, y sean de interés diocesana (cfr. DC, IV sem., n. 122).

2.- La duración normal será de tres a cinco días o jornadas completas, según la cantidad o densidad de los asuntos que hayan de tratarse. En cada caso se determinará la duración. Excepcionalmente podrá reducirse a una o dos jornadas completas.

IX - PREPARACIÓN

1.- La Asamblea Diocesana deberá prepararse "a través de 'Asambleas' en las Parroquias, en los Decanatos y Vicarías y en otros Sectores de la Diócesis" (DC, IV sem., n. 121), a fin de "fomentar entre  los  miembros  del Pueblo de  Dios un ambiente  de comunión,  participación y corresponsabilidad" (ib) en relación con el Proyecto Pastoral Arquiciocesano; y para que la Asamblea sea de verdad representativa de la Comunidad Eclesial y de sus intereses.

2.- La temática de dichas Asambleas deberá corresponder a la señalada para la Asamblea Diocesana. Para desarrollar con eficacia estas Asambleas, la Comisión Organizadora enviará oportunamente los necesarios instrumentos de trabajo. De ahí surgirán los informes y las proposiciones o sugerencias que serán estudiados en la Asamblea Diocesana.

3.- Será también necesario buscar formas convenientes para hacer participar lo mejor posible a toda la Comunidad Eclesial, tanto con un fuerte apoyo de oración, como suscitando el interés de todos en torno a los temas de la Asamblea, con una información gradual y adaptada y a través de catequesis sencillas.

X - INICIO Y CONCLUSIÓN

1.- A fin de disponernos mejor para abrir nuestra mente y nuestro corazón al Señor y dejarnos guiar por su Espíritu, la apertura de la Asamblea Diocesana estará marcada por un fuerte acento de fe y oración en una muy viva celebración comunitaria de la Palabra.

2.- Así también, este particular acontecimiento de salvación culminará, al final, en la Asamblea Litúrgica de la EUCARISTÍA, como expresión y experiencia viva de comunión y compromiso con Jesús y entre todos los Agentes, para asumir con renovado espíritu misionero la tarea de la Nueva Evangelización y la construcción del Reino de Dios en nuestra Ciudad.

México D.F., I Asamblea Diocesana, 6 de Julio de 1994