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PASTORAL MILITAR


ELEMENTOS PARA UNA PASTORAL
DE LOS MILITARES EN MÉXICO

La vida del hombre, es vida de soldado
(Job 7, 1)

1.- La vida de los pueblos se puede estudiar en la historia de sus Instituciones, y para nuestro México, las Instituciones principales que lo han articulado en todas las épocas son los órganos de gobierno del Estado, las Instituciones Militares y las Instituciones Religiosas, que siempre han estado fundamentadas en Instituciones Educativas específicas.

2.- En nuestro antiguo México encontramos como las más importantes Instituciones Educativas, que contribuían a la peculiar fisonomía del Pueblo Mexica el Calmecac o escuela para sacerdotes, y el Telpochcalli, o escuela para los guerreros. La formación en estas Instituciones no era signo de una contraposición o separación absoluta de la dimensión religiosa y la dimensión cívico-militar del pueblo, por el contrario fueron la garantía de la identidad cultural de una nación. Fray Bernardino de Sahagún nos dice:

"Cuando nacía una criatura luego los padres hacían voto y la ofrecían según su intención: al calmecac para que fueran ministros de los dioses cuando fueran mayores, o al Telpochcalli, para el servicio del pueblo y para las cosas de la guerra" (Códice Florentino).

3.- Estas antiguas Instituciones, de alguna manera, siguieron en los momentos posteriores de nuestra historia y, en el orden sociológico podemos afIrmar, tienen una continuación cultural que produce en ciertas épocas una fisonomía que se ve profundamente enriquecida y transformada, sin cambiar su naturaleza, por la predicación del Evangelio y la participación de la cultura cristiana occidental. A lo largo de la historia han tenido momentos de grandeza y gloria o momentos de crisis, pero siempre en cuanto existen tienen esperanza de constante renovación y perfeccionamiento en sus propias raíces.

4.- Acerca de las Fuerzas Armadas, como Institución, Santo Tomás de Aquino, el sol de la Teología Católica, ya en el siglo XIII enseñaba:

"... los guerreros son una parte necesaria en el Estado, cuyo fin es el de proteger a las otras partes de los atacantes. Para ésto hay militares en una nación, para que puedan contener a los enemigos de su patria; y por ello al ascender a un grado militar se obligan, con juramento, a no rehuir la muerte por su patria... por lo tanto, el guerrero es necesario para la república, y una parte principal de la política; porque su oficio es asistir al gobernante en la ejecución de la justicia, y luchar fiel y constantemente contra los enemigos, para conservar la patria" (Opúsculo sobre el gobierno de los príncipes L. IV, c. 24).

Con toda razón entonces, el Papa Paulo VI afirmó: "Sí; como todas las naciones, deben mirar por su defensa y poseer un ejército, todo mundo lo sabe que lo hace para cumplir un deber" (2 de abril de 1964).

5.- Así sin entrar en más reflexiones históricas y doctrinales, podemos afirmar que la Institución Militar tiene para su existencia en México una legitimidad histórica, cultural, social y jurídica. Por esta razón, como afirma el Concilio Vaticano II, goza por sí misma de una justa autonomía relativa por lo que tiene "propias leyes y valores" que constantemente deben ser descubiertos, renovados y ordenados, según su propia naturaleza.

CRISTO y LOS SOLDADOS

6.- La historia de la Iglesia, ya desde sus mismos orígenes evangélicos, se ha encontrado directamente con los militares y muchos de ellos han sido objeto de una especial predilección. Por eso no podemos olvidar aquel encuentro entre Jesús y el Centurión en el que el militar solicita humildemente que Jesús atienda a uno de sus servidores y, cuando Jesús está por ir, este hombre dice aquellas memorables palabras que repetimos siempre en la misa: "Señor, yo no soy digno de que entres en mi casa, dí solo una palabra y mi criado sanará ", y la elogiosa respuesta del Señor: "Os digo, ni en Israel he encontrado una fe tan grande (Cfr. Lc 7, 6ss), o aquél momento en que disponían los judíos quebrarles las piernas a Jesús que ya había muerto y, el soldado de guardia para evitar que fuera roto el cuerpo del Señor, atraviesa con la lanza el costado del Redentor, haciendo que se cumplieran las Escrituras (Cfr. Jn 19, 31ss).

7.- ¿Cómo no recordar la experiencia de San Pedro cuando va en busca de Cornelio, el Centurión, para bautizarlo y así darse cuenta que el Dios quiere la salvación para todos (Cfr. Hchs. c. 10)? ¿Cómo poder olvidar la lista interminable de cristianos y, aún de santos, que fueron leales y valientes soldados a lo largo de toda la historia y de todas las naciones donde había cristianos?

8.- Ahí están San Sebastián Mártir, San Martín de Tours, San Jerónimo Emiliano, San Conrado de Piascenza, San Marino, San Víctor, San Bernardo, San Ignacio de Loyola, San Fernando Rey, San Luis Rey y otros muchos más que fueron llamados a la santidad heroica por Jesús N. S., desde su vocación y función militar.

9.- En nuestra Patria recordamos con admiración y agradecimiento, a los irlandeses que formaban la legión de San Patricio, que entró con el ejército invasor americano y después de descubrir lo injusto de la invasión, con su espíritu profundamente cristiano católico, decidieron defender a nuestra Patria y unirse a nuestro Heroico Ejército Mexicano donde militaban los Niños Héroes de Chapultepec, encontrando por esta "grave osadía" ser martirizados en el convento de San Jerónimo, en el sur de la Ciudad de México.

RECONOCIMIENTO DE LA IGLESIA A LA FINALIAD DEL EJERCITO

10.- Nos enseña el Concilio Vaticano II que:

"La paz no es la mera ausencia de la guerra, ni se reduce al solo equilibrio de las fuerzas adversarias, ni surge de una hegemonía despótica, sino que con toda exactitud y propiedad se le llama obra de la justicia". La paz en la tierra no se puede lograr si no se asegura el bien de las personas y la comunicación espontánea de sus riquezas de orden intelectual y espiritual. Es absolutamente necesario el firme propósito de respetar a los demás hombres y pueblos, así como su dignidad y el apasionado ejercicio de la fraternidad, en el orden a construir la paz" (GS 78).

11.- Ahora bien, un elemento fundamental en la Nación, para la consecución y preservación de la paz, la constituye la Institución Militar. La obra de la paz es de todos, cada quien según su puesto y responsabilidad. La paz, ciertamente, depende de todos, pero tienen como obligación procurarla aquellos hombres que siempre preparados y dispuestos a actuar en los momentos más difíciles, tienen como tarea ordinaria ser garantía de la seguridad de todo el pueblo y del Orden Jurídico de la Nación. El Concilio Vaticano II afIrma:

"Los que al servicio de la Patria se hallan en el ejército, considérense instrumentos de la seguridad y libertad de los pueblos, pues desempeñando bien esta función contribuyen realmente a estabilizar la paz" (GS 79).

12.- La misión de la paz exige muchas veces grandes sacrificios y renuncias que lo hagan apto para servir a los intereses más altos de la Patria, "La vocación del soldado, es por definición, como todos lo saben, una vocación de servicio" (Juan Pablo II, a los militares belgas, junio de 1985). Pero vocación no es mera ocupación o profesión, es ante todo una manera específica de concebir y desarrollar la vida. La vocación militar es un llamado sublime que exige responsabilidad en el cumplimiento del deber y llevar adelante la vida con un estilo marcado con los más grandes valores de la conducta personal y social. Por esta razón el Papa no duda en decirles a los militares:

"La moralidad de su profesión, queridos militares, está vinculada a este ideal de servicio a la paz en cada una de las comunidades nacionales, y todavía más en el contexto internacional. La lógica del servicio, es decir, del compromiso en favor de los demás, es fundamental en la visión cristiana de la vida. Volver de nuevo a esta fuente significa descubrir la motivación profunda de su específica condición que comporta disponibilidad, sacrificio, espíritu de solidaridad por encima de los intereses personales y familiares, aunque sean legítimos" (Juan Pablo II, 8 de abril de 1984).

13.- Las Fuerzas Armadas de las diversas naciones son:

"...los soldados con los que cuentan los países para asegurar, en todo momento, su derecho a vivir libremente, en la tranquilidad y en la dignidad" (S. S. Juan Pablo II, en la XXV Peregrinación Internacional de los militares a Lourdes en 1983).

Por esta razón los Obispos Latinoamericanos cuando se reunieron en Puebla no dudaron en afirmar, cuando se pronunciaron con respecto al papel de los militares en la sociedad:

"...garantizar las libertades políticas de los ciudadanos..., garantizar la paz y la seguridad de todos..., ser defensores de la fuerza del Derecho. Propiciar una convivencia libre, participativa y pluralista (Puebla 1247; Cfr. Sto. Domingo 99 y 119).

PREOCUPACIÓN PASTORAL DE LA IGLESIA
POR LOS MILITARES y SUS FAMILIAS

14.- La Iglesia en México preocupada por el servicio pastoral de las Fuerzas Armadas en México, desde hace años, muchas veces y de muy diversas maneras ha procurado ayudar a los miembros de esta Institución y sus familias. Actualmente, en la Rectoría de Cristo Rey de la Paz ha querido que de una manera específica se apoye a esta porción del Pueblo de Dios, con una particularísima atención al Hospital Central Militar, al Velatorio Militar y que desarrolle un servicio de catequesis y evangelización a la familias que habitan en las zonas residenciales militares de esta zona.

15.- Además de estos servicios pastorales y sacramentales se fomenta una vida de oración y de formación cristiana. En todas las misas y jornadas de oración que se realizan en está Rectoria siempre se tiene presente a todos los miembros de la comunidad militar, porque sabe que se hallan muchas veces sometidos a grandes tentaciones y en graves peligros espirituales, morales, fisicos y materiales. ¡Cómo olvidarnos de los hombres y mujeres que sacrifican grandes bienes por servir a toda la Nación, y que muchas veces son incomprendidos y menospreciados.

16.- Con frecuencia y en muchos medios, esta labor de la Iglesia a veces se ha mal entendido, criticado y hasta objetado injustamente. Hay a quien le parece equivocada esta decisión de atender espiritual y sacramentalmente a los miembros de las Fuerzas Armadas y dicen, como si fuera razón suficiente: "El Ejército en el Continente ha quedado marcado por sus formas concretas de actuar". A estas personas, con todo respeto, queremos recordarles los criterios del Salvador ante cualquier situación, respecto a todo hombre o mujer: Nuestro Redentor no vino por los sanos sino por los enfermos (Cfr. Lc 5, 32), vino a salvar lo que estaba perdido.

17.- Cuestionan la atención específica y directa a esta comunidad de bautizados, por un supuesto "signo negativo". Jesús, con consideraciones humanas como ésta, podía cuidar su prestigio y no juntarse con publicanos y pecadores, por el escándalo que provocaría, pero no dudó en ir a estos hombres y mujeres, aquel acontecimiento con la Sirio-Fenicia que pedía por su hija y, que Jesús en un primer momento la rechaza y le dice que no es bueno darle a los perritos el pan de los hijos y, que ante la humildad de la mujer le concede lo que ella pide (Cfr. Mc 7, 24).

18.- Muestra de este amor de Cristo y de la Iglesia es que ha instituido una pastoral específica para los enfermos y otra llamada Pastoral Penitenciaria. Si estas personas han encontrado una atención privilegiada en el seno de la Iglesia, ¿por qué no los militares que son miembros de nuestro pueblo y con deseos de servicio a toda la Nación?

19.- Otros más cuestionan este apostolado específico y hasta llegan a preguntar: "¿Hay atención especial para maestros, médicos, ...etc. ? A estas personas queremos recordarles cómo la Iglesia ha dedicado grandes esfuerzos a la Pastoral Universitaria, que tienen hasta parroquias o capellanías estables, en instituciones públicas o privadas, porque ha juzgado necesario atender a estos núcleos humanos donde se ha de establecer un diálogo con la cultura y, donde además, acuden de manera muy especial los jóvenes que el día de mañana tendrán puestos de responsabilidad en el País y, esto, a pesar de que en el seno de muchas instituciones superiores de educación muchas veces se cuestiona, se ataca y se persigue lo religioso.

20.- No obstante todas las objeciones que pueda haber, la Iglesia en toda su historia ha atendido a las personas que militan en las Fuerzas Armadas. De manera específica desde el siglo IV, y a lo largo de los años no ha dejado de alentar y orientar este servicio pastoral a través de sabios documentos. En estos últimos tiempos el propio Papa Juan Pablo II ha querido dar a la Iglesia una Constitución Apostólica, sobre este particular, que es un documento de la más alta importancia equiparado a las leyes fundamentales de la Iglesia expresadas en el Derecho Canónico. Esta Constitución Apostólica se llama Espiritual Militum Curae y dice en su introducción:

"La Iglesia de conformidad con las variadas circunstancias, ha velado siempre con la mayor solicitud por el cuidado pastoral de los militares. Ellos en efecto constituyen un grupo social determinado y por sus especiales condiciones de vida, ya se incorporen voluntaria y establemente a los ejércitos, ya se recluten por la ley para un tiempo determinado, necesitan una atención pastoral concreta y específica".

21.- y aunque ninguna de estas sabias indicaciones se hubieran dado, los bautizados que militan en las Fuerzas Armadas, tienen un derecho natural y cristiano, un Derecho Humano. A ser atendidos en sus necesidades morales y espirituales tomando muy en cuenta sus especiales condiciones de vida. El mismo Código de Derecho Canónico así lo reconoce al decir que:

"Los fieles tienen el derecho a recibir de los Sagrados Pastores la ayuda de los bienes espirituales de la Iglesia, principalmente la Palabra de Dios y los Sacramentos" (c.213).

y por otro lado grava la obligación de los ministros sagrados, al decir, esta misma Ley Fundamental de la Iglesia:

"Los ministros sagrados no pueden negar los Sacramentos a quienes los pidan de modo oportuno, estén bien dispuestos y no les sea prohibido por el derecho recibirlos" (c.843).

22.- Por otra parte, cabe señalar que la atención pastoral a los militares no presupone, de ninguna manera, ser enemigo de aquellos a quienes los militares deben enfrentar en un determinado conflicto o aprobar a "a priori" las acciones de un ejército; mucho menos significa aprobar o desaprobar las acciones de un estado. Quien conozca los mecanismos de funcionamiento normal de las Fuerzas Armadas, así como la naturaleza de las decisiones políticas comprende esto perfectamente.

CONCLUSIÓN

23.- Queremos servir y alentar a los miembros de las Fuerzas Armadas de México y a todos los miembros de esta Institución. Sabemos que su trabajo es difícil y muchas veces incomprendido y por eso rogamos a Dios Todopoderoso por ellos y sus familias a fin de que logren cumplir con toda
fidelidad y lealtad su delicada misión de servicio a la Patria.

24.- Para cumplir con generosidad y heroísmo esta labor tan importante en nuestra amada Patria necesitamos todos una constante conversión. El peligro que se aniden en nuestros corazones intereses distintos al del noble servicio a la paz y la seguridad, sólo se pueden superar en la cercanía a Dios, por eso debemos suplicar constantemente lo que el Salmo 24 nos proclama: "Descúbrenos Señor tus caminos."

25.- Hemos realizado una prologada Jornada de Oración por la paz, con muchas de sus familias, desde el principio de este año, deseamos continuarla hoy más que nunca, pues necesitamos apoyar con la fuerza potente de la oración de Cristo, que por la acción de su Santo Espíritu, mueva las voluntades e ilumine lo más profundo de los corazones en las negociaciones por la paz y la reconciliación que se están llevando a cabo en San Cristóbal de las Casas, reconciliación y paz que deben ser las actitudes leales y sinceras de todos los que directa o indirectamente, voluntaria o involuntariamente están involucrados en este lamentable conflicto.

26.- Debemos ser siempre heraldos de paz y renovar constantemente nuestra esperanza de verdadera y profunda liberación de todo lo que nos ata. En la Resurrección de Cristo Jesús, vencedor del pecado y de la muerte está puesta nuestra confianza.