I Asamblea Diocesana

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PRESENTACIÓN GENERAL DE LA ASAMBLEA DIOCESANA 1994


Emmo. Señor Cardenal,
Señores Obispos, Señores Vicarios Episcopales Territoriales y de Sector,
Hermanas y Hermanos Laicos,
Hermanas y Hermanos de la Vida Consagrada,
Hermanos Presbíteros,
Miembros del Senado Presbiteral,
Señores Decanos:

INTRODUCCIÓN

La convocación de la presente Asamblea, por parte de quien es el Pastor de esta comunidad Diocesana, es una nueva llamada del Señor a nosotros sus discípulos en esta inmensa Arquidiócesis, para renovar nuestro empeño evangelizador ya actualizado con ocasión del II Sínodo recientemente realizado.

En efecto, tal como el mismo Señor Cardenal lo dijo, la convocación de la Asamblea Diocesana es una manifestación de eclesialidad para revisar nuestros trabajos, discernir el caminar evangelizador de la Arquidiócesis y vivenciar la fraternidad como discípulos y apóstoles del Señor Jesús.

En esta presentación quiero enfatizar el significado de la Asamblea y sus objetivos a fin de esclarecer, desde un principio, sus alcances y propósitos. Asimismo, al vivir la experiencia de una primera Asamblea estaremos en grado de reflexionar más sobre la naturaleza, sentido e incluso nonnatividad de la Asamblea misma que, al ser una intuición evangélica nacida en los días de la reflexión sinodal y retornada con sensibilidad pastoral por el Señor Cardenal, necesitaba de una consideración más amplia aunque seguramente todavía preliminar.

Quiero de antemano agradecer, a nombre de la Vicaría de Pastoral, la presencia de todos Ustedes que tiene un significado de vitalidad eclesial, disponibilidad y compromiso. De manera especial quiero agradecer al Señor Cardenal la confianza que ha depositado en todos nosotros y ratificarle nuestro espíritu de colaboración sincera y decidida.

SIGNIFICADO Y ALCANCES DE ESTA ASAMBLEA

Tal como desde el principio se planteó, esta Asamblea Diocesana está íntimamente relacionada con el proceso sinodal y, más específicamente, con el Programa Inicial Arquidiocesano que el Señor Cardenal presentó a la comunidad arquidiocesana en noviembre de 1993.

El Programa Inicial Arquidiocesano tiene como motivación el abrir un cauce operativo a la riqueza indiscutible del Decreto General del II Sínodo. Su acento es eminentemente pastoral, sin olvidar la
ingente tarea de la normatividad que ha de desprenderse también del Decreto y que ya está en marcha.

Este Programa ha planteado a su vez, tres Programas Específicos o particulares en los que, por la
naturaleza propia de la programación pastoral, se propusieron metas y actividades en horizontes de tiempo definidos. Sin embargo, la intención no es la de rigidizar dicha programación independientemente de la realidad de los procesos de cambio que supone toda iniciativa innovadora como lo es la Nueva Evangelización. Lo importante del Programa es que al ser un impulso concreto nos hace avanzar en un proceso real de historia de salvación, en donde las metas previstas por el programa se convierten en ideales que se van alcanzando gradualmente y no automáticamente.

Es decir, desde el principio conviene señalar que el proceso impulsado por el Programa Inicial está
todavía en sus comienzos y, al asentar esta verdad no se pretende invalidar su vigencia, ni suponer que estuvo mal orientado, o bien que no ha sido asumido por la comunidad diocesana. Más bien creemos que este hecho nos ubica en la realidad de un proceso y es fundamental ser fieles a él.

Por tanto se trata sí, como se anunció, de realizar en esta Asamblea una evaluación que quiere, con realismo, retomar el Programa en su conjunto y los Programas Específicos en particular, desde donde en verdad se encuentran, a partir del proceso que se ha generado. La importancia de este punto de partida radica en el comprender que el Programa no es esencialmente una idea, un propósito, ni menos un documento por formal que parezca. El programa es un caminar histórico, es vida real, es proceso de conversión y seguimiento; es del todo importante ser fieles a ese proceso.

Al examinar la vida diocesana en función del Programa, encontramos que es la SECTORIZACION la
etapa en la que realmente estamos situados en relación a las actividades previstas particularmente en el primero y segundo programas específicos. Por esta razón, la evaluación de esta Asamblea quiere centrarse particularmente en este propósito que parecería ser sólo una cuestión organizativa de importancia relativa. En realidad nos parece que es llave de entrada a los grandes temas de la reflexión sinodal, como seguramente se explicitará a lo largo de nuestros trabajos. Por tal motivo será también a través de esta entrada por la que nos acercaremos, tanto cuanto nuestra realidad pastoral nos lo pida, a algunas realizaciones más específicas de la "Promoción Humana".

Con estas consideraciones creemos que bien se puede formular los objetivos de esta Asamblea.

OBJETIVOS DE ESTA ASAMBLEA

  • Evaluar el avance, mediante la revisión concreta, del Programa Inicial Arquidiocesano, particularmente de los Programas Específicos I y n en el ámbito de los decanatos y haciendo especial énfasis en lo referente a la sectorización.
  • Orientar los pasos siguientes del proceso pastoral, en base a la revisión que se haga ya las
    metas de los Programas Específicos así como al objetivo de todo el Programa.
  • Hacer aportaciones para echar a andar el Programa Específico III.
  • Revisar y enriquecer el proyecto de Estatuto de la misma Asamblea Diocesana.

MÉTODO DE TRABAJO

La Asamblea Diocesana es un espacio de diálogo, búsqueda y discernimiento. Por esta razón el método de trabajo no es magisterial o expositivo. Es principalmente de análisis y discusión en grupo y, en Asamblea. Todo esto tiene como motivación el mismo espíritu que nos reúne, que es de eclesialidad y sentido de diálogo.

Oportunamente el equipo encargado de la dinámica dará las orientaciones para la puesta en marcha y ejecución de los trabajos. El primer día está dedicado a la evaluación de los Programas Específicos I y II en lo que se refiere principalmente, como se ha dicho, a la sectorización. El segundo día, se concluirán los trabajos de este apartado y se dedicará la mayor parte del tiempo al Programa Específico III. Por último, el tercer día se revisará el proyecto de Estatuto de la Asamblea.

La oración ocupa en nuestras vidas un lugar central por su significado y trascendencia. Los momentos de oración de esta Asamblea serán breves en atención al conjunto de asuntos que hay que tratar, sin embargo, es el clima de oración el que podrá mantenernos en el espíritu de discernimiento y búsqueda evangélicas.

CONCLUSIÓN

Para concluir me permito exhortar a todos Ustedes a que adoptemos la actitud de quien se siente llamado por el Señor a seguirlo en el camino de la misión.

Las familias, los alejados del influjo del Evangelio, los pobres y los jóvenes de nuestra Ciudad son la llamada de Dios que nos ha reunido aquí. No los defraudemos.

Los laicos, su formació, su misión evangélica secular, nos siguen interpelando a todos como un gran desafío en el México que estamos viviendo.

La integralidad de los medios de la evangelización y la prioridad que hemos de dar entre ellos a la promoción humana nos siguen desafiando. No seamos insensibles a este llamado del Señor.

En el actual caminar de la Arquidiócesis, la SECTORIZACIÓN se descubre como un instrumento de trabajo y organización pastoral muy importante para poder enfrentar todos estos cometidos. Debemos seguir impulsando. No desmayemos en este esfuerzo.

Que María de Guadalupe, guía y maestra de nuestro peregrinar en el seguimiento de las huellas de Jesús, nos ayude en los trabajos de esta Asamblea. Que San José, el hombre prudente y fiel a su papel en la historia de salvación, nos inspire la prudencia y docilidad necesarias al Espíritu.

México, D. F., a 4 de Julio de 1994.

P. Alberto Márquez Aquino
Vicario Episcopal de Pastoral