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Evangelizadores para el año 2000

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EUCARISTÍA DE APERTURA


PROCESIÓN

Se realiza con el siguiente orden: Turiferario con el incensario humeante; 3 Acólitos, uno con la Cruz alta, dos a sus lados con velas encendidas; Un Diácono lleva el Evangeliario, presentándolo a la Comunidad; Diez concelebrantes: primero el Vicario General y el Vicario de Pastoral, los siguen los Vicarios Episcopales Territoriales; finalmente los señores Obispos; El señor Arzobispo con mitra y báculo, dos Diáconos asistentes, el Ceremoniero y los ministros de libro, mitra y báculo.

MONICIÓN DE ENTRADA

Monitor

Nuestra Iglesia Particular de la Arquidiócesis de México, formada a imagen de la Iglesia Universal, se encuentra viva y actuante en esta significativa representación eclesial, la Asamblea Diocesana, que hoy, convocada por su Pastor, se reúne por segunda ocasión desde que surgió del reciente Sínodo Diocesano, como espacio privilegiado de comunión y corresponsabilidad eclesial.

Conscientes del momento histórico que vive la Ciudad de México y nuestro país, esta Iglesia particular expresada en su Asamblea, quiere reflejar "el rostro de una Iglesia viva y dinámica que crece en la fe, se santifica, ama, sufre, se compromete con el Señor" (Juan Pablo II), quiere vivir su misterio de ser "signo e instrumento de la unión íntima de los hombres con Dios y de ellos entre sí".

La Asamblea Diocesana es signo de una Iglesia particular que conoce de cerca la vida, la cultura, los problemas de sus integrantes y está llamada a generar allí, con todas sus fuerzas, bajo la acción del Espíritu, la Nueva Evangelización, la promoción humana, la inculturación de la fe (Cf. RM 54).

La Asamblea Diocesana es expresión de una Iglesia particular de cara al año 2000 que en estrecha comunión con su Pastor que la preside, quiere ser fiel a la misión que Cristo le encomendó, encarnándose actitud de servicio en los ambientes diversos de la ciudad (Edicto 33). Quiere ser fiel servidora del Reino en el aquí y ahora de nuestra salvación.

Iniciamos hoy la Asamblea con la Celebración Eucarística "centro y cumbre de toda la vida de la comunidad cristiana" (ChD 30), "fuente y cima de toda evangelización" (PO 5) para ofrecernos al Padre juntamente con Cristo e implorar la abundancia de su Espíritu sobre todos los participantes. De pié.

RITO INICIAL

Canto de entrada

UN PUEBLO QUE CAMINA POR EL MUNDO
GRITANDO: ¡VEN SEÑOR!
UN PUEBLO QUE BUSCA EN ESTA VIDA
LA GRAN LIBERACIÓN

Los pobres siempre esperan el amanecer
de un día más justo y sin opresión.
Los pobres hemos puesto la esperanza en ti,
liberador.

Salvaste nuestra vida de la esclavitud
esclavos de la ley, sirviendo en el temor.
Nosotros hemos puesto te esperanza en ti,
Dios del amor.

El mundo por la guerra sangra sin razón,
familia destrozadas buscan un hogar.
El mundo tiene puesta la esperanza en ti, Dios de la paz.

Saludo

Arzobispo. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos. Amén.

Arzobispo. La paz sea con ustedes.

Todos. Y con tu espíritu.

Acto Penitencial

Arzobispo

Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.
Se hace breve pausa.

Arzobispo. Señor, ten misericordia de nosotros.

Todos. Porque hemos pecado contra Ti.

Arzobispo. Muéstranos, Señor, tu misericordia.

Todos. Y danos tu salvación.

Arzobispo. Dios Todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

Todos.  Amén.

Coro y Asamblea Cantan: Señor, ten piedad.

Arzobispo entona: "Gloria a Dios en el cielo", y todos responden cantando.

Arzobispo

Oremos. Señor  y Dios nuestro, que en cada una de las Iglesias dispersas por el mundo pones de manifiesto que la Iglesia universal es una, santa, católica y apostólica; haz que tu familia, reunida en torno a su Pastor, crezca por la predicación del Evangelio y por la Eucaristía, en la unidad del Espíritu Santo, para que manifieste dignamente la universalidad de tu pueblo y sea signo e instrumento de la presencia de Cristo en el mundo, que vive y reina contigo por los siglos de los siglos.

Todos. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Monitor

La Iglesia primitiva enfrenta dificultades y retos que se le van presentando en el desempeño de su misión evangelizadora y de su crecimiento. Surge así la primera Asamblea o Concilio de Jerusalén como el espacio de discernimiento, comunión y corresponsabilidad bajo el dinamismo del Espíritu Santo que la va guiando.

En el Evangelio, Cristo nos deja claro el camino del verdadero amor al prójimo y, por consiguiente, la misión de la Iglesia. ¿Estaremos pasando de largo ante el sufrimiento de nuestro pueblo?

Lector

Del libro de los Hechos de los Apóstoles (15, 22-31).

Entonces decidieron los apóstoles y presbíteros, de acuerdo con toda la Iglesia, elegir de entre ellos algunos hombres y enviarles a Antioquia con Pablo y Bernabé; y estos fueron Judas, llamado Barsabás y Silas, que eran dirigentes entre los hermanos. Por su medio les enviaron esta carta: “Los apóstoles y los presbíteros hermanos, saludan a los hermanos venidos de la gentilidad que están en Antioquia, en Siria y en Cilicia. Habiendo sabido que algunos de entre nosotros, sin mandato nuestro, los han perturbado con sus palabras, trastornando sus ánimos, hemos decidido de común acuerdo elegir algunos hombres y enviarlos donde ustedes, juntamente con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que son hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo. Enviamos, pues, a Judas y Silas, quienes les expondrán esto mismo de viva voz: Que hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponerles más cargas que éstas indispensables: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la impureza. Harán bien en guardarse de estas cosas. Adiós.” Ellos, después de despedirse, bajaron a Antioquia, reunieron la asamblea y entregaron la carta. La leyeron y se gozaron al recibir aquel aliento. Judas y Silas, que eran también profetas, exhortaron con un largo discurso a los hermanos y los confortaron. Palabra de Dios.

Todos. Te alabamos, Señor.

Salmo responsorial (Sal 22).

EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME PUEDE FALTAR.

El Señor es mi Pastor, nada me falta; en praderas de hierba tierna Él me hace reposar, a las aguas de descanso me guía y mi alma reconforta.

El me guía por veredas de justicia, por amor de su nombre; aunque marche por valles de tinieblas ningún mal temeré; junto a mi tu vara y tu cayado, ellos me confortan.

Tú preparas ante mí una mesa frente a aquellos que me odian; unges con aceite mi cabeza, desbordando está mi copa.

Aleluya, Aleluya

Jesús entonces preguntó: "según tu parecer, ¿cuál de estos tres se portó como prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores? Él contestó: "El que se mostró compasivo con él". Y Jesús le dijo: "Vete y haz tú lo mismo" (Lc 10, 36).

Aleluya, Aleluya

El Diácono pide la bendición al Arzobispo

Diácono. El Señor esté con ustedes.

Todos. Y con tu espíritu.

Diácono. Proclamación del Evangelio según san Lucas (10, 25-32).

Todos. Gloria a ti, Señor Jesús.

Diácono

Se levantó un legista y dijo, para ponerle a prueba: “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” El le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?” Respondió: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo.” Le dijo entonces: “Bien has respondido. Haz eso y vivirás”. Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: “Y, ¿quién es mi prójimo?” Jesús respondió: “Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero llegó cerca de él un samaritano que iba de viaje, lo vio y se compadeció. Se le acercó, curó sus heridas con aceite y vino y se las vendó. Después lo puso en el mismo animal que él montaba, lo condujo a un hotel y se encargó de cuidarlo. Al día siguiente, sacó dos monedas y se las dio al hotelero, diciéndole: "Cuídalo. Lo que gastes de más, yo te lo pagaré a mi vuelta". Jesús entonces preguntó: "Según tu parecer, ¿cuál de los tres se portó como prójimo del hombre que cayó en manos de los salteadores?" Él contestó: "El que se mostró compasivo con él". Y Jesús te dijo: "Vete y haz tú mismo". Palabra del Señor.

Todos. Gloria a ti, Señor, Jesús.

Homilía (Hacer click para ver homilía)

Credo

Oración universal

Arzobispo. Hermanos, oremos confiadamente a Dios nuestro Padre, que quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, digámose todos con fervor: Te rogamos óyenos.

Todos. (Cantando) Te rogamos, óyenos.

Lector. Por la Iglesia Universal para que sea fiel a Jesucristo, se purifique continuamente de sus faltas y debilidades y anuncie con alegría la Buena Nueva del Reino de Dios. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por el Papa Juan Pablo II que preside en la caridad a la Iglesia y por los Obispos, para que a ejemplo de Cristo Buen Pastor, ejerzan su ministerio fielmente y sean signos claros de la misericordia de Dios. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por nuestro Arzobispo Norberto Rivera, que desde su toma de posesión asumió plenamente el proyecto evangelizador del II Sínodo, para que con la fuerza del Espíritu Santo, anime la misión de toda la comunidad diocesana, fomente la participación y corresponsabilidad en un clima de fraternidad. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por los sacerdotes, religiosos y religiosas presentes en esta Arquidiócesis, para que, de acuerdo a su vocación y carismas, colaboren en el proyecto misionero del II Sínodo Diocesano. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por los laicos, para que animados por el Espíritu Santificador, descubran su vocación y misión en la Iglesia y en el mundo y, sean verdaderamente los protagonistas de la Nueva Evangelización para el año 2000. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por los enfermos, ancianos, niños abandonados, mujeres de la calle y todos los que sufren penas morales, para que encuentren en la Iglesia el consuelo, fortaleza, amor y esperanza que necesitan y así descubran el rostro misericordioso de Dios. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Para que ante los excluidos y las mayorías empobrecidas de nuestra ciudad y del país a causa del neoliberalismo y la corrupción, nuestra comunidad diocesana colabore a su promoción integral desde una evangélica y renovada opción por los pobres. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Para que como hombres y mujeres de Iglesia colaboremos al gran empeño de la Sociedad Civil por ir haciendo surgir una nueva sociedad donde brillen los valores del Reino de Dios. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por las familias de nuestra ciudad, para que sean servidoras de la vida en su integridad, escuelas del más rico humanismo, promotoras del desarrollo social e Iglesias domésticas. Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Lector. Por los jóvenes, para que descubriendo que el Dios de la vida los ama y quiere para ellos un futuro mejor, se comprometan en el trabajo pastoral de la Iglesia y en la transformación de la sociedad Oremos.

Todos. Te rogamos, óyenos.

Arzobispo

Oremos: Padre, tú quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad. Para eso, por Cristo, convocas a tu Iglesia y le confías el cuidado de la Evangelización. Envíanos tu Espíritu para que, al hacer realidad nuestro Sínodo Diocesano, sigamos buscando la respuesta adecuada a las necesidades pastorales del Pueblo de Dios. Por intercesión de Santa María de Guadalupe y de San José, concédenos la gracia de caminar juntos en el cumplimiento de tu voluntad. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor.

Todos. Amén.

LITURGIA EUCARÍSTICA

Presentación de las ofrendas (dos laicos: un hombre y una mujer).

Monitor

Ofrecemos con el pan y con el vino que se convertirán en "Pan de Vida" y "Bebida de Salvación", los rostros vivientes de nuestra Ciudad que nos cuestionan e interpelan (Cfr. DP 31).

El monitor nombra a cada uno, y ellos llevan un signo de su trabajo.

  • Rostros de 20 millones de hombres y mujeres que esperan tu Palabra.
  • Rostros desquebrajados de la mujer mancillada en su digni­dad
  • Rostros pluriétnicos de nuestros indígenas.
  • Rostros angustiados por la carencia de fuentes de trabajo.
  • Rostros de jóvenes, presencia evangelizadora en el hoy y en el mañana
  • Rostros de niños abandonados que demandan protección y cariño.
  • Rostros de ancianos y enfermos que claman misericordia.
  • El rostro de nuestra Ciudad, roto por estructuras de injusticia.

Canto

En este mundo que Cristo nos da,
hacemos la ofrenda del pan;
el pan de nuestro trabajo sin fin
y el vino de nuestro cantar.
Traigo ante ti nuestra justa inquietud,
amar la justicia y la paz.

SABER QUE VENDRÁS,
SABER QUE ESTARÁS,
PARTIENDO A LOS POBRES TU PAN (2)

La sed de todos los hombres sin luz,
la pena y el triste llorar,
el odio de los que mueren sin fe,
cansados de tanto luchar.
En la patena de nuestra oblación
acepta la vida Señor.

Arzobispo

Orad, hermanos, para que este Sacrificio mío y vuestro sea agradable a Dios, Padre Todopoderoso.

Todos. El Señor reciba de tus manos este Sacrificio para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Plegaria Eucarística: "Jesucristo nuestro camino" (Misal Romano pág. 860).

RITO DE LA COMUNIÓN

  • Padre Nuestro
  • Saludo de la paz
  • Cordero de Dios (cantado)
  • Comunión

Cantos

CON VOSOTROS ESTÁ Y NO LE CONOCÉIS
CON VOSOTROS ESTÁ, SU NOMBRE ES EL SEÑOR (2)

Su nombre es "el Señor" y pasa hambre,
y clama por la boca del hambriento,
y muchos que lo ven pasan de largo
acaso por llegar temprano al templo.

Su nombre es "el Señor" y sed soporta
y está en quien de justicia va sediento,
y muchos que lo ven pasan de largo
a veces ocupados en sus rezos.

Su nombre es "el Señor" y está desnudo,
la ausencia del amor hiela sus huesos,
y muchos que lo ven pasan de largo,
seguros y al calor de su dinero.

Su nombre es "el Señor" y enfermo vive,
y su agonía es la del enfermo,
y muchos que lo saben no hacen caso;
tal vez no frecuentaba mucho el templo.

Oración después de la Comunión

Arzobispo

Oremos: Señor, que en la comunidad cristiana de este lugar se mantenga siempre la integridad de la fe, la santidad de la vida, el amor fraterno y la religión auténtica y, ya que continuamente la alimentas con tu Palabra y con el Cuerpo de tu Hijo, no dejes de guiarla y de protegerla. Por Jesucristo, nuestro Señor.

Todos. Amén.

ENTRONIZACIÓN DEL EVANGELIARIO

Monitor

Ahora hermanos, al terminar nuestra celebración Eucarística, acompañaremos al Evangeliario hasta el aula de sesiones, pues le pedimos al Señor que su Palabra presida e ilumine todos nuestros trabajos. Con entusiasmo y alegría preparémonos:

Se ordena la procesión de la siguiente manera: Cruz alta, ciriales, cere­moniero, asistentes a la Asamblea, turiferario, Diácono con el Evangeliario, religiosas, concelebrantes (los diez) Señor Arzobispo, servicio.

CANTO

EL SEÑOR ES MI FUERZA, MI ROCA Y SALVACIÓN,
EL SEÑOR ES MI FUERZA, MI ROCA Y SALVACIÓN.

Tú me guías por sendas de justicia,
me enseñas la verdad.
Tú me das el valor para la lucha,
sin miedo avanzaré.

Iluminas las sombras de mi vida,
al mundo das la luz,
aunque pase por valles de tinieblas,
yo nunca temeré.

Yo confió el destino de mi vida
al Dios de mi salud.
A los pobres enseñas el camino,
su escudo eres tú.

El Señor es la fuerza de su pueblo,
mi gran libertador.
Tú le haces vivir en confianza,
seguro en tu poder.

Al llegar al Aula de sesiones, los Asambleístas toman su lugar. El Diácono coloca el Evangeliario en el Ambón y en seguida se entona:

VENI CREATOR

Veni, Creator Spiritus Ven, Creador, Espíritu amoroso,
Mentes tuorum visita; Ven y visita el alma que a ti clama;
Imple suprema gratia Y con tu soberana Gracia inflama
Quae tu creasti pectora. los pechos que criaste poderoso.
Qui Diceris Paraclitus Tú que Abogado fiel eres llamado
Altissimi donum Dei Del Altísimo don
Fons vivus, ignis, caritas, perenne fuente de vida eterna, caridad ferviente,
et spiritalis unctio espiritual unción, fuego sagrado.
Tu septiformis munere, Tú te infundes al alma en siete dones,
Digitus paternae dexterae, Tú eres el dedo de su diestra mano,
Tu rite promisum Patris, fiel promesa del Padre soberano,
Sermone ditans guttura Tú nos dictas palabras y razones.
Accende lumen sensibus Ilustra con tu luz nuestros sentidos,
Infunde amorem cordibus, del corazón ahuyenta la tibieza,
Infirma nostri corporis haznos vencer la corporal flaqueza,
Virtute firmans perpeti. con tu eterna virtud fortalecidos.
Hostem repellas longius, Por  ti, nuestro enemigo desterrado,
Pacemque dones protinus; gocemos de paz santa duradera;
Ductore sic te praevio, y, siendo nuestro guía en la carrera,
Vitemus omne noxium. todo daño evitemos y pecado.
Per te sciamos da Patrem, Por ti al eterno Padre conozcamos,
Noscamus atque Filium, y al Hijo, soberano omnipotente,
Teque utriusque Spiritum, y a ti, Espíritu, de ambos procedente,
Credamus omni tempore. con viva fe y amor siempre creamos.
Deo Patri sit gloria, A Dios Padre sea la gloria,
Et Filio quia mortuis y al Hijo que murió y
Surrexit, ac Paraclito, resucitó, y al Consolador,
In saeculorum saecula. Amén. por los siglos de los siglos. Amén.

Arzobispo

Dios eterno y misericordioso, que a través de la historia preparaste con tu Palabra al hombre para que llegada la plenitud de los tiempos, recibiera a tu Hijo, Verbo Encarnado y, por Él conociera el misterio de tu voluntad y obtuviera la redención; concede a quienes estamos aquí reunidos en nombre de tu Iglesia que, bajo la guía de tu Espíritu, tu Palabra presente en medio de nosotros nos ilumine y nos disponga, por intercesión de Santa María de Guadalupe y San José, a participar en la construcción del Reino. Por Jesucristo Nuestro Señor.

Todos. Amén.

RITO DE CONCLUSIÓN

Arzobispo. Sea bendito el nombre del Señor.

Todos. Ahora y por siempre.

Arzobispo. Nuestro auxilio está en el nombre del Señor.

Todos. Que hizo el cielo y la tierra.

Arzobispo. La bendición de Dios Todopoderoso + Padre + Hijo y + Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

Todos. Amén.

Diácono. La alegría del Señor es nuestra fuerza. Iniciemos los trabajos de esta II Asamblea Diocesana.

Todos. Demos gracias a Dios.

Canto de salida

SANTA MARÍA DE LA ESPERANZA,
MANTÉN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA,
MANTÉN EL RITMO DE NUESTRA ESPERA.

Nos diste al esperado de los tiempos,
mil veces prometido a los profetas.
Y nosotros de nuevo deseamos
que vuelva a repetirnos sus promesas.

Brillaste como aurora del gran día,
plantaba Dios su tienda en nuestro suelo.
Y nosotros soñamos con su vuelta,
queremos la llegada de su Reino.

Viviste con la cruz de la esperanza,
tensando en el amor de larga espera;
y nosotros buscamos con los hombres
el nuevo amanecer de nuestra tierra.

Esperaste cuando todos vacilaban,
el triunfo de Jesús sobre la muerte.
Y nosotros esperamos que su vida
anime nuestro mundo para siempre.