La importancia de este acontecimiento eclesial motiva a toda la comunidad arquidiocesana a orar en comunión y corresponsabilidad, para que el Espíritu Santo, alma de la Iglesia, derrame ¡a abundancia de sus dones sobre todos los participantes a esta gran Asamblea, presidida por su Pastor, el señor Arzobispo Norberto Rivera Carrera para que, en su discernimiento; encontremos el perfil del Agente Laico que responda a los retos del año 2000, en su misión de evangelizar las culturas de la Ciudad de México.
En este espíritu de comunión y corresponsabilidad con nuestra Iglesia local, oremos confiadamente al Padre de quien todo bien procede.