III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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CELEBRACIÓN DE LA PALABRA


HACIA EL TERCER MILENIO
CRISTO, AYER, HOY Y SIEMPRE

REUNIÓN ARQUIDIOCESANA CONVOCADA POR EL SR. ARZOBISPO,
PARA DAR CAUCES MÁS OPERATIVOS
A LOS RESULTADOS DE LA III ASAMBLEA DIOCESANA

ORACIÓN INICIAL

Monitor

En ambiente de fraternal encuentro convocado por nuestro Señor Arzobispo, estamos presentes: Vicarios Episcopales, Pro-Vicarios, Decanos, Senadores, Delegados de Pastoral, Secretarios de Vicarías Territoriales, con el fin de dar causes más operativos a los Resultados de la III Asamblea recientemente celebrada. El Espíritu que fue derramado sobre los apóstoles nos ayude a definir, con más precisión, el plan de trabajo para el próximo año, en la perspectiva de la Gran Misión del año 2000. Es posible que desde lo más hondo de nosotros brote un vástago lleno de vigor y de novedad, para que en nuestra Iglesia Local florezcan, como en primavera, los esfuerzos renovados que ayuden mucho a la comunión y coordinación pastoral, tan necesarias en la Arquidiócesis, según se hizo notar en la misma asamblea. Iniciamos nuestra reunión poniéndonos en las manos del Señor para que su Espíritu, del que nace toda acción misionera, aliente e ilumine los caminos de búsqueda que hemos de asumir.

[De pie]

Juntos cantando la alegría
de vernos unidos en la fe y el amor.
Juntos sintiendo en nuestras vidas
la alegre presencia del Señor.

Somos la Iglesia peregrina que Él fundó,
somos un pueblo que camina sin cesar.
Entre cansancios y esperanzas hacia Dios,
nuestro amigo Jesús nos llevará.

Hay una fe que nos alumbra con su luz,
una esperanza que empapó nuestro esperar.
Aunque la noche nos envuelva en su inquietud,
nuestro amigo Jesús nos guiará.

Es el Señor, nos acompaña al caminar,
con su ternura a nuestro lado siempre va.
Si los peligros nos acechan por doquier,
nuestro amigo Jesús nos salvará.

Saludo del Sr. Arzobispo

EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO

Me alegro de verlos reunidos.

Los he convocado:

  • En el nombre del Padre, que nos ama.
  • En el nombre de Jesús, el Buen Pastor.
  • En el nombre del Espíritu Santo, principal protagonista de toda misión eclesial.

La paz esté con ustedes.

Todos: Y también contigo.

Monitor

En la búsqueda de caminos nuevos, la III Asamblea nos ha ayudado a descubrir nuevos caminos: Las conclusiones logradas y la experiencias vividas son motivo de dar gracias a Dios y pedirle nos ayude a concretar las acciones y compromisos, pues en ella hemos encontrado:

Primer Lector

¡Que hay laicos, con entusiasmo y responsabilidad!
¡Que hay religiosos, con interés y apertura!
¡Que hay religiosas, despiertas y atentas a la voz de Dios!
¡Que hay sacerdotes, con conciencia crítica y generoso servicio!
¡Que hay Obispos, que escuchan y son solidarios!

Todos

¡Hay entusiasmo!
¡Hay responsabilidad!
¡Hay interés!
¡Hay escucha!
¡Hay solidaridad!
¡Hay amor!

Monitor

La Misión en la Ciudad de México, exige de nosotros una clara visión Bíblica y Doctrinal, escuchemos.

Segundo Lector:

[de pie]

Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 10,21-24

En aquel momento, se llenó de gozo Jesús en el Espíritu Santo, y dijo: "Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios y prudentes, y se las has revelado a pequeños. Si, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quien es el Hijo sino el Padre y quien es el Padre sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar". Volviéndose a los discípulos, les dijo aparte: "¡Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven! Porque les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven, pero no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen, pero no lo oyeron". Palabra del Señor.

[momentos de reflexión en silencio]

Monitor

La orientación Doctrinal expuesta en la III Asamblea, nos ayuda a tener presente los fundamentos doctrinales sobre la misión.

Tercer Lector

"La misión comienza con el amor del Padre y, ya que el Padre no podrá detenerse mientras haya hombres y mujeres qué amar y qué salvar, la misión será continua y permanente. El 'alma de la misión', que es precisamente el amor —la caridad—, es el Espíritu Santo que "actuaba en el mundo antes incluso de que Cristo fuese glorificado" (AG 4).

El primer enviado y 'encargado de la misión' es el Hijo único de ese Padre. La misión es esencialmente la missio Dei —misión de Dios—.

El objeto de la misión es la salvación integral: Jesús no sólo anuncia, sino que realiza la justicia de Dios, la fidelidad a sus promesas, la liberación.

La Iglesia no existe antes de la misión, sino que nace de esta misión de Cristo.

No es que la Iglesia tenga una misión, sino que la misión de Jesús tiene una Iglesia, que bajo el impulso del Espíritu Santo sigue moviendo en cada uno de los evangelizadores el mandato de anunciar y de testimoniar la llegada del Reino.

[momento de reflexión en silencio]

Monitor

Imploremos al Padre que nos dé su Espíritu para que venga en nuestra ayuda con su luz y sabiduría. Digámosle:

Ilumina nuestro caminar

Cuarto Lector

[alternando]

Espíritu Santo, que llenaste los corazones de los apóstoles en el cenáculo:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, por quien predicaban los apóstoles la Palabra de Dios con libertad:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, de quien estaba lleno el diácono Esteban:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que descendiste sobre los que oían la palabra de Pedro:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que llenaste el corazón de Pablo:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te derramaste sobre los gentiles:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que llenabas de alegría a los discípulos de los apóstoles:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que pones a los obispos al frente de la Iglesia, como sucesores de los apóstoles:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te has manifestado en la palabra profética y el compromiso pastoral de nuestro Arzobispo Norberto Rivera Carrera:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te dejaste sentir en la celebración de nuestro II Sínodo Diocesano:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te manifiestas en la pluralidad y riqueza de vida y caminos en esta Arquidiócesis:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te haces presente la comunión, participación y corresponsabilidad de los agentes de pastoral.

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te manifiestas en el hambre de nuestros agentes laicos de una mejor formación:

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Espíritu Santo, que te manifestaste en nuestra pasada III Asamblea Diocesana.

Todos: Ilumina nuestro caminar.

Sr. Arzobispo

Concluyamos nuestra oración pidiendo la intercesión de Santa María de Guadalupe, primera evangelizadora de nuestra Patria y de América.

Sr. Arzobispo

Proclama todo mi ser la grandeza del Dios de la vida, canta la alegría de nuestra salvación, porque se fijó en nuestra raza y en todo sufrimiento de siglos que hemos heredado y sobrellevado con dolor.

Todos

Todos dirán conmigo que Él es fuente de vida, el que siempre está presente con nosotros y ha hecho maravillas con todos nuestros pueblos. Reconocemos por eso, que Él es el único Santo, el Dios de cercanía y de la presencia consoladora, el Dios de toda alianza buena.

Sr. Arzobispo

Siempre nos ha hecho bienes innumerables porque Él es amor, el Dios de la unidad, el Dios de cerca y junto, el sol y la flor de la gran verdad.

Todos

Él, mediante la preciosa siempre Virgen Santa María de Guadalupe nos ha levantado, y todavía nos levanta de nuestra profunda postración y lágrimas; por Ella se dignó manifestarnos a su Hijo querido.

Sr. Arzobispo

Nos trajo con Él a estas tierras americanas una presencia más suave, fuerte y dinámica de su Santo Espíritu, consolador amable.

Todos

Por eso los poderosos tiemblan y también los que se han enriquecido a costa y lomo
de nuestra gran pobreza. Porque Él es nuestro amparo y escudo, porque nos ha dejado a nosotros a nuestra dulce Madre en su casita santa del Tepeyac.

Sr. Arzobispo

Canten conmigo, toquen sus atabales y flautas, sus teponaxtles y dancen, dancen al Dios bueno que los lleva de la mano y nos seguirá llevando porque siempre cumple sus promesas.

Todos 

Él mismo nos llevará a vivir lo que nos ha prometido y seremos amigos y hermanos siempre en esta tierra del frijol y del maíz; y después eternamente y desde ahora, un mundo de justicia, dignidad y vida eterna. AMÉN.

Sr. Arzobispo

Igual que los discípulos se sintieron confortados por el Espíritu y salieron a proclamar la Buena Nueva de Jesucristo Vivo, iniciemos nuestro trabajo, al cual los he convocado, en el nombre del mismo Señor.

Todos: AMÉN.

Seminario Conciliar de México, 7 de Noviembre de 1997