III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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CELEBRACIÓN DE LA PALABRA INICIAL


1. Monición Inicial

Bienvenidos hermanos a nuestra III Asamblea diocesana. Es el Señor quien los ha llamado a participar en este gran acontecimiento para la Iglesia de la Arquidiócesis de la Ciudad de México. Los objetivos que tenemos en esta ocasión son:

a) Profundizar en el conocimiento fundamental y sistemático, del Sínodo, con una información del proceso postsinodal dado hasta el momento y su proyección hacia la misión del año 2000.
b) Evaluar la puesta en práctica del Sínodo, particularmente la creación, la consolidación y la marcha, en general, de los CEFALAE's.
c. Configurar las pistas para el trabajo pastoral arquidiocesano para continuar el postsínodo hacia la Misión 2000.

Para poder alcanzar estos objetivos "pongamos nuestro empeño en las manos de Nuestra Señora, María de Guadalupe, para que Ella los haga fructificar en beneficio de la Evangelización de la Ciudad de México".

El primer momento de nuestra Asamblea diocesana, es el de ponernos en las manos del Señor, para que Él nos dé su gracia y, la reunión sea guiada por su Espíritu.

Mientras se expone al Santísimo, nos ponemos de rodillas y cantamos todos.

2. Canto

Como brotes de olivo,
en torno a tu mesa, Señor,
así son los hijos de la Iglesia.

1. El que teme al Señor será feliz,
feliz el que sigue su ruta.

2. Del trabajo de tus manos comerás,
a ti la alegría, el gozo.

3. Y tu esposa en medio de tu hogar,
será como viña fecunda.

4. Como brotes de un olivo reunirás los hijos
en torno a tu mesa.

5. El Señor bendecirá al hombre fiel
como esta abundancia de bienes.

6. A los hijos los de tus hijos los verás;
la gloria al Señor, por los siglos.

Siguen todos de rodillas

3. Oración del Celebrante

Dios nuestro, que en todo tiempo nos das confianza para invocarte. Al reunirnos para la oración inicial de nuestra III Asamblea Diocesana, líbramos de las culpas cometidas y, bendice todos nuestros trabajos, para que con ellos te glorifiquemos y salves a nuestros hermanos. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Sentados

4. Salmo 15 recitado: Será cantado por un solista cantan la antífona.

R/ Tú eres la parte de nuestra herencia, de ti nos viene la libertad.

Refugio en los momentos de peligro, buscamos en ti nuestra alegría; y en todos los que entregan por el pueblo sus fuerzas, ilusiones y la vida.

R/ Tú eres la parte de nuestra herencia, de ti nos viene ¡a libertad.

Qué fácil adorar a los dioses falsos, poniendo la ilusión en el dinero, siguiendo sin pensar a los de arriba, aceptando sus modas y su credo.

R/ Tú eres la parte de nuestra herencia, de ti nos viene la libertad.

No envidio el esplendor de sus banquetes, ni el oro que ostentan en sus fiestas; prefiero cantar con los sencillos canciones de un pueblo que despierta.

R/ Tú eres la parte de nuestra herencia, de ti nos viene la libertad.

Señor, eres la herencia de tu pueblo, con tus manos defiendes nuestra suerte; es bella la tierra que preparas a los hombres que luchan y combaten.

R/ Tú eres la parte de nuestra herencia, de ti nos viene la libertad.

Tú siempre vas delante de nosotros sin dejar que la muerte nos oprima; por eso, al caminar vamos alegres; nos muestras el sendero de la vida.

R/ Tú eres la parte de nuestra herencia, de ti nos viene la libertad.

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Todos juntos

Mantener siempre atentos los oídos al grito de dolor de los demás y escuchar su llamada de socorro, es solidaridad.

Mantener la mirada siempre alerta y los ojos tendidos sobre el mar en busca de algún náufrago en peligro, es solidaridad.

Sentir como algo propio el sufrimiento del hermano de aquí y del de allá, hacer propia la angustia de los pobres, es solidaridad.

Llegar a ser la voz de los humildes, descubrir la injusticia y la maldad, denunciar al injusto y al malvado, es solidaridad.

Dejarse transportar por un mensaje cargado de esperanza, amor y paz, hasta apretar la mano del hermano, es solidaridad.

Convertirse uno mismo en mensajero del abrazo sincero y fraternal que unos pueblos envían a otros pueblos, es solidaridad.

Compartir los peligros en la lucha por vivir en justicia y libertad, arriesgando en amor hasta la vida, es solidaridad.

Entregar por amor hasta la vida es la prueba mayor de amistad, es vivir y morir con Jesucristo, es solidaridad.

5. Canto del Evangelio

Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del Reino a la gente sencilla.

6. Lectura del santo Evangelio según san Lucas

En aquel tiempo, lo setenta y dos discípulos regresaron llenos de alegría y le dijeron a Jesús “Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. El les contestó: “Vi a Satanás caer del cielo como el rayo. A ustedes le he dado poder para aplastar serpientes y escorpiones y para vencer toda la fuerza del enemigo, y nada les podrá hacer daño, pero no se alegren de que los demonios se les sometan. Alégrense más bien de que sus nombres están escritos en el cielo”. En aquella misma hora, Jesús se llenó de júbilo en el Espíritu Santo y exclamó”. ¡Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! ¡Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien! Todo me lo ha entregado mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo, sino el Padre; ni quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar”. Volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: “Dichosos los ojos que ven lo que ustedes ven. Porque yo les digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, y oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron”. Palabra del Señor.

Momento de meditación. Seguimos sentados.

7. Mensaje del Señor Arzobispo

8. Oración litánica (De Pie)

Presidente: Demos gracias a Dios por el don de la unidad.

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

Presidente: Por la sangre preciosa de tu Hijo, por su resurrección de entre los muertos has reconciliado todas las cosas y reúnes en la unidad a tus hijos dispersos.

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

Presidente: Por Tu Espíritu repartido en abundancia y por la gracia de la regeneración, quieres que formemos un solo cuerpo para alimentarnos con un solo pan.

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

Presidente: Te damos gracias, Padre nuestro, por todos los que sufren, oran y trabajan en favor de la unidad.

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

Presidente: Tocamos con nuestras manos los hombros de las personas que están a nuestro lado y les decimos:

R/ Acepta el Espíritu de Dios y sé fiel a la llamada.

Presidente: Seguimos tomando los hombros de las personas que están a nuestro lado y, digamos la oración que nos enseño Jesús: Padre Nuestro que estás en el cielo...

De rodillas

9. Canto Eucarístico: Pescador de hombres

Tú has venido a la orilla,
no has buscado ni a sabios ni a ricos,
tan sólo quieres que yo te siga.

Señor, me has mirado a los ojos,
sonriendo has dicho mi nombre.
En la arena he dejado mi barca,
junto a ti buscaré otro mar.

Tú sabes bien lo que tengo,
en mi barca no hay oro ni espadas,
tan sólo redes y mi trabajo.

Tú necesitas mis manos,
mi cansancio que a otros descanse,
amor que quiera seguir amando.

Tú, Pescador de otros lagos,
ansia eterna de almas que esperan,
amigo bueno, que así me llamas.

10. Oración del Sacerdote

V/. Les diste e! Pan del cielo...

R/. Que contiene en sí toda delicia.

Sacerdote: Oremos. Señor nuestro Jesucristo, que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, concédenos venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente en nosotros los frutos de tu redención. Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios, por los siglos de los siglos.

Todos: Amén.

11. Bendición con el Santísimo Sacramento

Después de dar la bendición y hecha una genuflexión, el que preside hace la siguiente acción de gracias y todos van repitiendo.

Presidente: Gracias te sean dadas, Padre, porque el deseo que has puesto en el corazón de cada persona de encontrar a sus hermanos y de vivir compartiendo con ellos su riqueza y su cultura, pues es así como el ser humano se realiza a imagen y semejanza tuya.

R/ Gloria a ti, Señor.

Presidente: Gracias te sean dadas, Señor Jesús, porque te has despojado de tus privilegios de Hijo de Dios, de tus derechos como hijo de Abraham y hasta de tu vida de hombre; porque has abrazado a cuerpo limpio la condición humana y te has prestado a cualquier encuentro.

R/ Gloria a ti, Señor.

Presidente: Gracias te sean dadas, Espíritu Santo, porque nos haces comulgar a unos con otros, aún cuando algunas veces nos resistamos; gracias porque en tu persona toda persona se refleja: el extraño se hace huésped, el pagano se hace hermano, el adversario, amigo y todos, comensales de Dios.

R/ Gloria a ti, Señor.

Acabada la bendición, el ministro lleva en procesión la custodia a la capilla para hacer la reserva.

12. Canto Final

Mientras se hace la reserva, cantamos a Nuestra Madre María de Guadalupe para que nos acompañe en nuestra Asamblea Diocesana: Nuestra señora del camino.

Mientras recorres la vida,
tú nunca sólo estás,
contigo por el camino
Santa María va.

Ven con nosotros al caminar,
santa María, ven (2).

Aunque te digan algunos
que nada puede cambiar,
lucha por un mundo nuevo,
lucha por la verdad.

Si por el mundo los hombres
sin conocerse van,
no niegues nunca tu mano
al que contigo está.
Aunque parezcan tus pasos
inútil caminar,
tú vas haciendo caminos,
otros los seguirán.