III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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ORACIÓN LITÚRGICA
Final del Primer Día


1. Presidente

Llegados al final de nuestro primer día de trabajo, le damos gracias a Dios por ese gran amor que nos tiene y cómo nos lo ha demostrado al llamarnos a su servicio. Para manifestarle nuestro agradecimiento decimos juntos.

2. Todos: “Te ofreces al Padre y a nosotros”.

El pan tan blanco y el aroma del vino traen hasta el altar, en el centro mismo de la comunidad reunida, una historia turbia de surcos y contratos.

Tierras aradas, abonos y podas, el rumor del molino, el calor del horno, lagares y bodegas donde fermentan tantos meses de trabajo maduro en las uvas estrujadas.

Esfuerzos malpagados de obreros y campesinos, emigrantes temporeros, transportes y rutas y, toda la competencia de las leyes del mercado.

Toda hora mal pagada, toda orden abusiva de capataz y rendimiento, todo contrato amañado, llegan en el pan y en el vino que acoges en esta hora.

Y Tú transformas en cuerpo y sangre esta historia de amor y subsistencia, de trabajo y de injusticia. Atravesado de vida nuestra te ofreces al Padre y nos llevas contigo hasta su encuentro. En ti todo se integra en este instante que anticipa resucitado el triunfo definitivo de la unidad sobre el caos y del amor sobre la muerte.

También te ofreces a nosotros para que comulguemos con tu presencia y, al acogerte a ti, hecho de tiempo y de historia nuestra, acojamos también la vida de los otros, que en ti se ha hecho sacramento cercano.

Te ofreces a nosotros para que comulguemos con tu proyecto que congrega y resucita tantas horas humanas desmenuzadas como harina por mecanismos que giran como prensas y molinos.

Un día, toda la historia descansará en tu encuentro, reconciliada eternidad, como el pan y el vino de la vida tuya y nuestra, compartidos sin codicia en la mesa fraterna donde festejaremos sin ocaso. Amén

3. Presidente

Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.