III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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México, D. F., 13 de octubre de 1997

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LA INTERVENCIÓN DEL PADRE BENITO RÍOS
Y LA HERMANA MARÍA AUXILIADORA DE LA TORRE
EN EL MARCO DE LOS TRABAJOS DE LA III ASAMBLEA DIOCESANA,
CELEBRADA EL EL AUDITORIO "MIGUEL DARÍO MIRANDA"
DE LA CURIA DEL ARZOBISPADO EN ESTA CIUDAD

PADRE BENITO RÍOS: Antes de presentarles a ustedes la síntesis de la evaluación, quería hacer unas pequeñas observaciones respecto al cuestionario de la evaluación.

En primer lugar, la información de algunos decanatos nos llegó tarde y por lo tanto no pudimos meterlos dentro de la evaluación. Otros no contestaron.

Está tomada en cuenta la información de 28 de los 37 decanatos. Entre 50 y 60 por ciento de las Parroquias contestaron la encuesta.

De las congregaciones religiosas, sólo una contesto.

De la Vicaría de Laicos y Área de Familia se recibió una síntesis de 8 encuestas. De Pastoral de la Salud se recibió una síntesis de 26 encuestas.

Del Diaconado Permanente se presentó una síntesis sin especificar el número de participantes y del Seminario se recibió una encuesta, sin especificar el número de sus participantes.

Con estas observaciones, vamos a iniciar la presentación de esta síntesis de la evaluación arquidiocesana.

HERMANDA MARÍA AUXILIADORA DE LA TORRE: Para realizar este trabajo, nosotros recibimos este cuaderno de preparación, que nos introduce en el primer punto para ver quiénes son los que reciben nuestros servicios.

Ahí encontramos una serie de personas que ustedes eligieron. Entre los que eligieron fueron exactamente los que les pedían que tomaran cinco de los que más necesitaban y nosotros nos encontramos frente a esto.

La primera, todas las zonas tomaron como muy importantes a los alcohólicos y drogadictos.

Dentro de eso se pueden fijar en la manera cómo nosotros apoyamos esto, que es muy interesante, porque nuestro apoyo todavía está como muy lejos de que sea un apoyo verdadero. Entonces, solamente tenemos con que vamos al cuarto paso o los apoyamos con juramentos y cosas así.

Después tenemos otro lugar muy importante, que son la forma en cómo se constituyen nuestras Parroquias. Se constituyen de barrios populares o de pueblos antiguos. Estos pueblos y barrios populares se han acentuado con problemas mucho más graves que los que tenían hace años.

Pero también nuestras respuestas son respuestas a las que les falta una consistencia y una búsqueda realmente de cuál sería la respuesta a estos barrios populares, ya estos pueblos antiguos para una evangelización.

Después tenemos unidades habitacionales, que también son parte muy importante de nuestra Parroquia. Estas unidades habitacionales nos están proponiendo problemas agudísimos que ustedes ven, son problemas fuertísimos que presentan a estas unidades como lugares tremendamente fuertes con problemas, situaciones y espacio, de todos los problemas que hay en una unidad habitacional.

También nuestras respuestas van a estar encaminadas solamente a paliativos.

Después viene un problema agudísimo de la Ciudad de México, que son los desempleados. Con esos desempleados se vienen también comerciantes ambulantes, obreros, niños de la calle, etcétera. Que estos fueron —como anotaban bien— los que realmente merecen.

y las escuelas, un lugar muy importante, que está fuera de nuestro alcance. No le llegamos por ningún lado porque nuestra evangelización no toca ese mundo, porque sí tenemos las escuelas de
religiosas y religiosos, es mínimo el número que realmente tocamos.

Ahí hay toda una problemática, pero nosotros damos respuestas.

Si se fijan en el acetato, la carretita de arriba, el mundo va con esa rapidez y la Iglesia nos quedamos como la carretita de arriba: al revés y con planes y situaciones un poquito diferentes. Podemos mirarla y dejar que nos pregunte.

PADRE BENITO RÍOS: El siguiente bloque que iba en las encuestas, eran las acciones en favor de los destinatarios prioritarios. Vamos a encontrar algo parecido.

Los retos que tenemos aquí, como habitantes y miembros de la Iglesia de esta Arquidiócesis, decidimos en el Sínodo Diocesano que los destinatarios prioritarios eran los alejados, los pobres, las familias y los jóvenes.

Igualmente que en el asunto anterior, si observamos nosotros la forma como los tocamos —es el "cómo": visitamos centros de formación, sectorización, etcétera— nos damos cuenta de que la problemática de los destinatarios es mucho más grave y por lo tanto, la respuesta que damos nosotros es una respuesta que es un paliativo o toca apenas superficialmente la situación real.

Vamos a poner una imagen que nos dice más que todo lo que pudiera decirles. Esa es la gravedad del enfermo, de la "arquidiocidad" en México y la Iglesia respondiendo con curitas.

HERMANA MARÍA AUXILIADORA DE LA TORRE: Nosotros tenemos también en la encuesta, quiénes estamos al servicio de la acción pastoral.

En la Ciudad de México, las estadísticas nos dicen que somos como 10 millones, pero nosotros tenemos en la encuesta 7 mil 893 apóstoles. De esos apóstoles tenemos una bronca en otros lados. La bronca es: ¿cómo se preparan y qué problema hay para preparar a esas personas?

Nosotros podemos ver el acetato de color y nos damos cuenta de para dónde vamos. El problema es que vamos con muchas cosas que tenemos qué hacer y poca preparación para ellas.

El problema no es tanto el número, sino cómo unimos fuerzas para caminar juntos.

PADRE BENITO RÍOS: Luego completamos la reflexión con el asunto de los Centros de Formación, esto que dijo María Auxiliadora.

Pasamos a otro tema que específicamente se preguntó en la encuesta, que era la sectorización territorial. Entonces, si ustedes observan las columnas de todas y cada una de las Vicarías donde dice "está sectorizada", aparece una mayoría y afirmamos que están sectorizadas nuestras Parroquias. Hay una mayoría que lo dice.

S¡n embargo, parece ser que a la mera hora, cuando vemos resultados y todo este tipo de cosas, da la impresión de que muchas sectorizaciones son en papel, que muchas sectorizaciones nada más son de escritorio y algunas que se hicieron reales. Como no hay qué hacer en los sectores, se mueren, no funcionan, no son operativas. En la Iglesia nos sigue pasando esto.

La idea es que el mundo hoy lo vemos que se descentraliza, que todo se subdivide para una mejor atención, una mejor organización, un mejor trabajo y resulta que en la Iglesia todavía tenemos mucho el centralismo. Sí, desde arriba hasta abajo: desde el señor Arzobispo hasta mero abajo, todos, agarrar el poder, centralizar las cosas. Tenemos miedo de que se nos suelte, de que se nos pierda.

HERMANA MARÍA AUXILIADORA DE LA TORRE: Pero también dentro de esta encuesta, estaba todo lo de los planes y estamos frente a un reto.

Nuestro mundo actual se la pasa en planificación, muy a menudo, pero una planificación que dé resultado; tiene necesidad de saber cuál es el fin, a dónde va, qué quiere, por qué, cómo. Entonces, tenemos el reto de verdaderamente dar una respuesta organizada y que conjuntamente nosotros caminemos con ello.

Estamos frente a un reto: cómo hacer nuestra planificación de una manera consciente y coherente. Estamos frente al centro de la formación.

PADRE BENITO RÍOS: Todo se planifica en este mundo y nosotros estamos manejando las cosas, ahí que "El Espíritu se encargue". Por ahí oí —en la oración— esa frase: que rebasa nuestra capacidad, que va más para allá de nosotros y no creo que sea así de tramposo el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo tiene que ir coherentemente con nosotros. Somos nosotros los que no vamos con Él. Lo que nos está haciendo falta son planes. La sectorización no funciona porque no hay planes. y podemos armar comisiones y no funcionan porque no hay planes de conjunto de una Arquidiócesis.

Con relación a los Centros de Formación, que ha sido un trabajo específico durante este último tiempo que hemos estado viviendo, se nota definitivamente que hay una serie de centros y hay esfuerzos interesantes en la formación de estos Centros de agentes especialmente, están dirigidos a los agentes laicos pero son centros de formación para todos.

Vemos que hay una gran riqueza, una gran variedad.

La única dificultad que tiene este asunto parece ser el hecho de que falta un poquito de coordinación. Como que los Centros se establecen, pero como que hacen falta objetivos generales y como cosas que vayan marcando como una pauta para que apuntemos todos hacia el mismo lado.

Hay una gran riqueza, pero también se nota en las encuestas que hay esa diversidad de Centros de formación.

HERMANA MARÍA AUXILIADORA DE LA TORRE: Y estamos en la pregunta clave, de cómo se ha asimilado el Sínodo.

Ahí encontramos cosas muy interesantes. Primero que todo, que los sacerdotes medio lo conocen, los religiosos casi no lo conocemos y los laicos, unos sí y otros no.

Estamos frente a un reto muy grande: a tres años del Sínodo, la información despierta el interés, el interés despierta acciones más concretas y estamos frente a un reto muy grande.

Ustedes verán los acetatos de monitos blanco y negro: los tres monitos están dentro de la casita y hay uno blanco y negro. Ese es como s¡ apenas anduviéramos como entendiendo el Sínodo. Todos los demás no han entendido nada todavía.

PADRE BENITO RÍOS: Esta es una lectura. Falta la buena, que es la que van a hacer ustedes.

En su material llevan una síntesis, poniendo logros y limitaciones. A nosotros así se nos ocurrió presentarles la lectura que sentimos que salían del vaciado de las evaluaciones.

Muchas gracias.