III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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PROPUESTAS RELACIONADAS CON
LOS SECRETARIADOS Y COMISIONES


Propuestas desde las Vicarías, Religiosos y Laicos

A. Respecto a la Comunicación

  1. Se ha evidenciado la necesidad de tener la información suficiente y necesaria para avanzar en los planes, programas o proyectos que se elaboren a nivel de Arquidiócesis.
  2. Son prioritarios el diálogo y la comunicación, sobre todo entre sacerdotes y laicos, implicando a los laicos en la formación, trabajo y ejecución de las acciones.
  3. Se sugiere también que se puedan servir de instancias como es la Vicaría de Religiosos y de la CIRM, para una comunicación más general a todos los religiosos, sin descuidar aquellas comunidades de derecho diocesano que se quedan al margen de muchos proyectos en general.

B. Respecto a la Planeación

  1. Planeación a todos los niveles, siguiendo los lineamientos del II Sínodo. Que todos tengamos una pastoral de conjunto y lograr así dar testimonio de la unidad de la Iglesia.
  2. Que se elabore un plan general, a nivel de Arquidiócesis y, también planes específicos por Vicaría, Decanato y Parroquia, para destrabar las comisiones y los equipos de pastoral ya existentes o —en su caso— crear los necesarios. Que el plan tenga objetivos y líneas de acción concretas, manteniendo un hilo conductor desde los planes —a nivel de Arquidiócesis— bajándolos en una relación estrecha a nivel de Parroquia, movimientos laicales y congregaciones. Todo esto para favorecer la continuidad del hacer de la Arquidiócesis y la formación de los agentes laicos. También, tener presente la elaboración de planes a corto, mediano y largo plazo.
  3. Sugerimos que se unifiquen los objetivos en la planeación e integrarnos —los religiosos— en esa misma planeación arquidiocesana. Creemos que si es un buen plan concreto, nos motivará a unir esfuerzos y participar con mayor calidad. Pero nos falta también crear el nexo entre carismas e Iglesia diocesana.
  4. Que la próxima Asamblea parta de la base: que se celebre primero a nivel parroquias y Vicarías; evaluarlas y, después celebrar la gran Asamblea Diocesana.

C. Respecto a la Coordinación

  1. Vincular a las Comisiones con reuniones eficaces, tomando como punto de partida problemas comunes a los que se quiera dar respuesta.
  2. La creación del Consejo Pastoral Arquidiocesano para evitar que la Vicaría Pastoral ejerza esas funciones, dando de esta manera una unidad a la pluralidad.
  3. Dar continuidad a los trabajos hacia la Gran Misión del Año 2000.
  4. Animar una pastoral misionera más orgánica, tomando en cuenta el Plan Pastoral Arquidiocesano.
  5. Integrar el Secretariado de los Laicos, tanto para la Vicaría como para el Decanato, con pluralidad en su representación. Estos Secretariados deberán tener un asesor eclesiástico, que deberá nombrarse.

D. Respecto a los CEFALAE

  1. Darles la mayor importancia: evaluando, homogeneizando criterios en planes y programas, para que se asuma la orientación sinodal diocesana.
  2. Que se programen reuniones periódicas con los responsables de Centros, involucrando a los Decanos y a los Delegados de Pastoral.

E. Respecto al II Sínodo y la Formación Permanente

  1. Vitalizar el proceso sinodal en movimientos y organizaciones laicales.
  2. Buscar la sensibilización del Presbiterio y Religiosos respecto a la proyección pastoral del Sínodo, buscando un cambio de mentalidad y visión.
  3. Implementar cursos de planeación pastoral para sacerdotes, laicos y religiosos, favoreciendo así una adecuada coordinación.
  4. Retroalimentar el proceso sinodal con el análisis de la realidad, para conocer el contexto de la Comunidad, con todas sus implicaciones políticas, sociales, culturales y económicas.

F. Pastoral Vocacional

1.   Fortalecer la pastoral vocacional en la vida familiar y parroquial para enriquecer a la vida sacerdotal, religiosa y diaconado permanente.
2.   Buscar medios para promover la corresponsabilidad de todos los Agentes de Pastoral en la pastoral vocacional.

Propuestas realizadas por los Organismos Arquidiocesanos

Necesario que cada uno de los miembros de las comisiones y estructuras vayan definiendo su tarea, su función, en base al proyecto Arquidiocesano.

Reconocemos que los Consejos de Pastoral en los diversos niveles —parroquia, Decanato y Vicaria— son responsables de la continuidad y de la animación del proceso sinodal en sus propios niveles.

Para esto, hemos propuesto cinco pasos:

  1. La concientización. Esto se refiere a aclarar funciones y responsabilidades de cada comisión y secretariado, al mayor conocimiento y comprensión del Sínodo.
  2. Una base espiritual que permita descubrir el sentido y la orientación de crecimiento en la fe y en la vida espiritual, a partir de estos contenidos.
  3. A la base está la disciplina. Es decir, para superar trabajos paralelos y voluntarismos, disciplinarnos. Tener claridad en planes y programas, con tiempos de realización y de evaluación.
  4. Esto permitirá una mejor comunicación.
    * Además, en la comunicación preparar materiales comunes y simplificar el trabajo. Crear    espacios y consultas entre las comisiones para realizar esto.
    * Y de las comisiones, con las Vicarías territoriales, para lograr una mejor coordinación.
    * Para la comunicación a nivel masivo, valernos de expertos para el trabajo en la    comunicación social.
  5. Esto nos permitirá pasar al tercer escalón, que es la coordinación, que consiste en la calendarización y puesta en común de programas y materiales; evaluar y retroalimentar, prevenir a mediano y largo plazo, aprovechar experiencias haciendo una memoria de las actividades, logros y proyectos.

Después, en cuanto a la estructura de la Arquidiócesis: se propone también una nueva reorganización territorial, que permita una mejor comunicación y coordinación.

En cuanto a personas

Definir con mayor claridad la función del moderador de la Curia.

Que el Vicario de Pastoral sea el eje de coordinación de todo este proceso, junto con su equipo.

Finalmente, que el Departamento de Comunicación esté al servicio de la pastoral.