III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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PROPUESTAS FINALES


I. APORTADAS POR LOS GRUPOS FINALES DE TRABAJO

1a Vicaría
Cuatro propuestas

  1. [1] Primera: Revisar todo el proceso sinodal, replantearlo y marcar espacio de tiempo para su ejecución. No dar otro paso si no se ha iniciado el anterior.

  2. [2] Segunda: Que se elabore un plan general, a nivel de Arquidiócesis, y también planes específicos por Vicaría, Decanato y Parroquia, para destrabar las comisiones y los equipos de pastoral ya existentes o —en su caso— crear los necesarios.

  3. [3] Tercera: Que haya un tiempo no mayor a seis meses, para revisar juntos —laicos, presbíteros y religiosos— los puntos que están estancados de las acciones del PÍA.

  4. [4] Cuarta: Que se convoque a los sacerdotes, por Vicaría, para definir que el cambio de mentalidad ante la nueva evangelización es lo más prioritario. Y asimismo, que se ponga en común cuáles son las actitudes de conversión más urgentes.

2a Vicaría
Cinco propuestas

  1. [5] Primera: Se formarán los Consejos Parroquiales en aquellas parroquias en donde no existan. En ellas se va a hacer especial énfasis en la planificación, evaluación y seguimiento de todas las acciones y propuestas. Esto servirá para que los diferentes movimientos y/o grupos parroquiales existentes se integren a estos Consejos Parroquiales.

  2. [6] Segunda: Se formará o integrará el Secretariado de los Laicos, tanto para la Vicaría como para el Decanato, formado por los representantes que ya organizaron la Asamblea de Laicos de la Segunda Vicaría, con pluralidad de diferentes Vicarías en su representación y por los dos representantes de cada parroquia, que ya en este momento se encuentran nombrados. Estos Secretariados deberán tener un asesor eclesiástico, que deberá nombrarse.

  3. [7] Tercera: Las reuniones eclesiales en los cuatro Decanatos, que sirvan para detectar necesidades y aprovechar los caminos ya avanzados, con decanos y laicos y, reuniones de los cuatro decanos de la Segunda Vicaría, para coordinar y unificar criterios pastorales.

  4. [8] Cuarta: En el Consejo de Vicaría se nombrará a los sacerdotes representantes, con capacidades idóneas para atender sus responsabilidades.

  5. [9] Quinta:  Se crearán  Centros de Formación para agentes laicos, para acciones específicas.

    [10] Los asesores de las áreas serán los que hagan los programas de formación y asimismo integrarán los Centros de Formación.

    [11] Deberán revisarse para ello las áreas ya existentes, en las áreas de formación, para que no haya duplicidad en estas mismas. Cada Decano deberá ocuparse de esta tarea.

3a Vicaría
Tres propuestas

  1. [12] Primera: Relativa a los CEFALAE's. Le hemos dado la mayor importancia porque consideramos que es importante conocer nuestros avances, homogeneizar criterios en planes y programas, para impulsar una formación específica significativa que permita llegar a instituir nuevos ministerios.

    [13] En lo anterior, es importante tener presentes las orientaciones del señor Arzobispo para la creación de los CEFALAE's, evaluar cada Centro de los cuatro que existen en la Vicaría y llevar a cabo una reunión de los mismos, para saber cuál es el estado de avance en general, intercambiar experiencias y promover nuevas formas o posibilidades.

  2. [14] Segunda: La relación presbítero-agentes laicos. Sensibilizar a los presbíteros sobre la importancia y necesidad del diálogo, compromiso entre ambos y de ambos.

    [15] Para ello, se promoverán reuniones a nivel de Vicaría, Decanato y la integración de los Consejos de Pastoral Parroquiales.

  3. [16] Tercera: Planeación. Se ha evidenciado la necesidad de tener la información suficiente y necesaria para avanzar en los planes, programas o proyectos que se elaboren a nivel de Arquidiócesis, así como también en esto tener presente la elaboración de planes a corto, mediano y largo plazo.

    [17] Todo esto a nivel de Arquidiócesis, Vicaría, Decanato, Parroquia, manteniendo un hilo conductor desde los planes —a nivel de Arquidiócesis— bajándolos en una relación estrecha a nivel de Parroquia y, así favorecer la continuidad del hacer de la Arquidiócesis y la formación de los agentes laicos.

4a Vicaría
Se establecieron cuatro criterios para el trabajo

  1. [18] Primero: el diálogo y la comunicación.

  2. [19] Segundo: Relación entre sacerdotes y laicos, implicando a los laicos en la formación, trabajo y ejecución de las acciones.

  3. [20] Tercero: Planeación y evaluación.

  4. [21] Cuarto: Coordinación entre todos los grupos de trabajo, con miras a los siguientes puntos:

    [22] sectorización, seguimiento de los lineamientos sinodales o eclesiales, consejos parroquiales, pastoral social, centros de formación básica y específica y pastoral juvenil.

    [23] Se acordó realizar una reunión para continuar los trabajos —a nivel Vicaría— con estos mismos elementos que lo conformaron este día, el martes 18 de noviembre a las 17:00 horas, como propuesta, para constituirse en Consejo Vicarial y avanzar en los trabajos de evaluación.

5a Vicaría
Dos propuestas

  1. [24] Primera: Impulsar los CEFALAE.

    [25] A.- Para que en sus programas asuman efectivamente la orientación diocesana, tanto sinodal como hacia el Jubileo 2000.

    [26] B.- Para que asuman realmente las tres dimensiones de la formación doctrinal, humano-espiritual y apostólica.

    [27] Para ello, en concreto, crear como comisión la reunión de los responsables de los Centros, en coordinación con los decanos y el delegado de pastoral que realicen esto.

  2. [28] Segunda: Impulsar y/o crear el Consejo de Pastoral Parroquial, de la siguiente forma:

    [29] A.- Que la primera tarea sea la formación de sus miembros todos, incluyendo al párroco y los vicarios, en una eclesiología de Pueblo de Dios, asumiendo su ser y su definición al cual Dios los llama para así conocer la realidad, que recoge todo el camino andado por la parroquia y los desafíos que tiene en ese momento.

    [30] B.- Se dé la comunicación y el diálogo, se impulse a la formación de agentes, se planeen los servicios —que son respuesta a la realidad— y se logre una pastoral de conjunto.

6a Vicaría
Siete propuestas

  1. [31] Primera.- La creación del Consejo Pastoral Arquidiocesano para evitar que la Vicaría Pastoral ejerza esas funciones, dando de esta manera una unidad a la pluralidad.

  2. [32] Segunda.- Que este Consejo Pastoral Arquidiocesano establezca y unifique los criterios necesarios para el funcionamiento de los CEFALAES, recordando que corresponde a este Consejo el fijar los criterios y a los laicos el aterrizarlo.

  3. [33] Tercera.- La instalación del Consejo Parroquial. Es decir: formar o impulsar los Consejos Parroquiales bajo los criterios del Sínodo, para establecer órganos de comunicación e integración de trabajos, llevando a cabo los planes específicos.

  4. [34] Cuarta.- Conciencia Permanente. Es decir, los sacerdotes deben estar alertas para cambiar su mentalidad a la nueva visión pastoral que exige el Sínodo, a los nuevos retos, al mayor esfuerzo.

    [35] Por ejemplo, decíamos: dedicar mayor porcentaje de su tiempo a la evangelización que al culto. Esto conlleva que la comunidad también debe promover su propio desarrollo para hacer la parte del trabajo que le toca y no quedarse nada más como un demandante de servicios.

  5. [36] Quinta.- Pastoral Vocacional. Hay que enfatizar y fortalecer la Pastoral Vocacional en la vida familiar y parroquial, para enriquecer a la vida sacerdotal, a la vida religiosa y al diaconado permanente.

  6. [37] Sexta.- Implementar cursos de planeación pastoral para sacerdotes, así como una adecuada formación para los agentes en los diferentes niveles de preparación, para llegar a una adecuada coordinación entre sacerdotes, laicos y religiosos.

  7. [38] Séptima: buscar la comunicación, motivación, sensibilidad y conocimiento del Sínodo entre los mismos sacerdotes, grupos religiosos y laicos.

7a Vicaría
Seis propuestas

  1. [39] Primera: Donde no hay, se instituya el Consejo Pastoral Parroquial y donde existe, se le impulse y anime y que haya reuniones a nivel decanal y vicarial.

  2. [40] Segunda: Buscar medios para la formación, tanto de sacerdotes como de laicos, en el conocimiento del Sínodo, en sus necesidades, obligaciones y urgencias, para ser conscientes y responsables en la aplicación de este Sínodo.

  3. [41] Tercera: Tener y agilizar la comunicación con presbíteros y laicos, contando con la buena voluntad de los laicos para la eficacia de este servicio.

  4. [42] Cuarta: Que seamos conscientes todos los agentes de pastoral, sacerdotes y laicos, de nuestra conversión, para continuar la misión de Cristo.

  5. [43] Quinta: Que se instituya un equipo a nivel Vicaría y Decanato, en este campo de la pastoral, que asesore y ayude a todos los que pidan ayuda a este servicio.

  6. [44] Sexta: Todo esto lo vamos a realizar, ya firmemente, en la planeación pastoral de nuestra Vicaría.

8a Vicaría
Cinco propuestas

  1. [45] Primera: Consolidar o crear los Consejos Económicos y de Pastoral Parroquiales y ampliar el Consejo Pastoral de Vicaría, con la participación de los laicos y religiosas que están asistiendo a esta III Asamblea.

  2. [46] Segunda: Alentar el proceso postsinodal de sectorización, con sus procesos comunitarios. De manera muy especial nos caracterizamos por ser pueblos antiguos que tienen de por sí ya un proceso comunitario.

  3. [47] Tercera: Coordinar y animar los CEFALAE a nivel de la Vicaría.

  4. [48] Cuarta: Para animar una pastoral misionera más orgánica, tomando en cuenta el Plan Pastoral Arquidiocesano.

  5. [49] Quinta: Darle continuidad a los trabajos hacia la Gran Misión del Año 2000.

"Cómo hacerlo":

  1. [50] Primero: Que los tres decanos de la Octava Vicaría de Pastoral se comprometen en hacer llegar a los que participamos en esta III Asamblea, los documentos del Decreto del Consejo de Pastoral (CP) y del Consejo de Asuntos Económicos (CAE).

  2. [51] Segundo: Invitar a una próxima reunión a todos los que vinimos y participamos en esta Tercera Asamblea de la Octava Zona, para definir cuáles son nuestros compromisos y en qué forma podemos echar a andar estas decisiones.

Primer equipo de religiosos y religiosas

[52] Es necesario repetir los presupuestos de los que partimos, que en general son: unidad, comunicación, sentido de pertenencia a nuestra Iglesia Arquidiocesana y nuestra necesidad de participación con la necesaria subsidiaridad.

Hacemos ocho propuestas:

  1. [53] Primera: Los religiosos nos comprometemos a transmitir lo que hemos vivido en esta III Asamblea, a las instancias que nos competen, a nivel comunidad local o superiores mayores, motivándonos —todos— para que haya apertura hacia el trabajo pastoral y también se sepa delegar algún responsable de pastoral en los institutos.

  2. [54] Segunda: Se sugiere también que se puedan servir de instancias como es el Vicariato de Religiosos y de la CIRM, para una comunicación más general a todos los religiosos, sin descuidar aquellas comunidades de derecho diocesano que se quedan al margen de muchos proyectos en general.

  3. [55] Tercera: Los religiosos que ya trabajamos en parroquias, Decanatos o vicarías nos comprometemos a promover las conclusiones que se han generado en esta Asamblea; a acompañar a los agentes laicos de pastoral con nuestra actitud de testimonio, con la fuerza de la oración y dispuestos también a colaborar en su formación, puesto que la vida religiosa tiene injerencia en estas acciones.

  4. [56] Cuarta: Hacer labor también en nuestras propias comunidades para asumir el proyecto hacia el Año 2000.

  5. [57] Quinta: Sugerimos que se unifiquen los objetivos en la planeación e integrarnos —los religiosos— en esa misma planeación arquidiocesana.

    Creemos que si es un buen plan concreto, nos motivará a unir esfuerzos y participar con mayor calidad.

  6. [58] Sexta: Hay que retomar de nuevo el Sínodo, continuar con la meta de sectorización y formar las comunidades eclesiales de base, incluyéndonos los religiosos que ya compartimos en el ser comunidad, en la formación y en la proyección apostólica.

  7. [59] Séptima: Nos falta también crear el nexo entre carismas e Iglesia diocesana.

  8. [60] Octava: Que la próxima Asamblea parta de la base de que se celebre primero a nivel parroquias y Vicarías; evaluarlas y, después celebrar la Gran Asamblea Arquidiocesana.

Segundo equipo de Religiosas
Tres propuestas

  1. [61] Primera: el análisis de la realidad, porque nos permite ver, con un criterio amplio y objetivo, al destinatario a quien somos enviados.

    [62] También nos permite conocer los retos que nos plantean los aspectos políticos, sociales, económicos y dar una respuesta adecuada.

    [63] También nos permite escuchar a Dios en el pueblo y ser fieles a nuestros carismas congregacionales, pero desde una perspectiva de fidelidad dinámica.

    [64] "Cómo hacerlo": Buscar la forma organizada de conocer realmente los contextos que evangelizamos en sus situaciones políticas, sociales y económicas, con todas sus implicaciones.

  2. [65] Segunda: Planeación a todos los niveles, siguiendo los lineamientos del II Sínodo. El argumento es que todos tengamos una pastoral de conjunto y lograr así dar testimonio de la unidad de la Iglesia.

    [66] "Cómo realizarla": Que a nivel Arquidiócesis, comprendiendo las Vicarías, los Decanatos, las parroquias, las congregaciones, se realice un plan con objetivos y líneas de acción concretas que nos lleven —en conjunto— a la misma unidad de la Iglesia, tanto local como eclesial.

  3. [67] Tercera: La formación permanente, entendida a nivel teológico, espiritual, eclesial, pastoral, pero con bases humanas, cristianas y religiosas profundas.

    [68] Esto para responder con eficiencia a las exigencias eclesiales y del mundo de hoy. Y, también, para dar testimonio de un corazón convertido y un testimonio de vida, partiendo de las riquezas de los diferentes carismas.

    [69] Y el "cómo": elaborar un plan general de formación, desde la pastoral de base hasta la formación permanente, con líneas y criterios comunes que nos formen para la misión en la Iglesia local y universal. Esto se nos hace muy importante, lo local y lo universal, evaluando periódicamente los diferentes niveles de la formación permanente que proponemos.

Organismos Arquidiocesanos

[70] En primer lugar, entendemos que los agentes debemos tener una participación diferenciada para la comunión eclesial, es decir, que cada uno de los miembros de las comisiones y estructuras vayan definiendo su tarea, su función.

[71] Reconocemos que los Consejos de Pastoral en los diversos niveles —parroquia, Decanato y Vicaría— son responsables de la continuidad y de la animación del proceso sinodal en sus propios niveles.

Para esto, hemos propuesto cinco pasos:

  1. [72] Primero: la concientización. Esto se refiere a aclarar funciones y responsabilidades de cada comisión y secretariado, al mayor conocimiento y comprensión del Sínodo.

  2. [73] Segundo: una base espiritual que permita descubrir el sentido y la orientación de crecimiento en la fe y en la vida espiritual, a partir de estos contenidos.

    Los otros tres pasos los podemos poner como escalones:

  3. [74] Tercero: A la base está la disciplina. Es decir, para superar trabajos paralelos y voluntarismos, disciplinarnos. Tener claridad en planes y programas, con tiempos de realización y de evaluación.

  4. [75] Cuarto: Esto permitirá que tengamos —el segundo escalón— una mejor comunicación.

    [76] Además, en la comunicación preparar materiales comunes y simplificar el trabajo. Crear espacios y consultas entre las comisiones para realizar esto.

    [77] Y de las comisiones, con las Vicarías territoriales, para lograr una mejor coordinación.

    [78] Para la comunicación a nivel masivo, valernos de expertos para el trabajo en la comunicación social.

  5. [79] Quinto: Esto nos permitirá pasar al tercer escalón, que es la coordinación, que consiste en la calendarización y puesta en común de programas y materiales; evaluar y retroalimentar, prevenir a mediano y largo plazo, aprovechar experiencias haciendo una memoria de las actividades, logros y proyectos.

    [80] Después, en cuanto a la estructura de la Arquidiócesis: se propone también una nueva reorganización territorial, que permita una mejor comunicación y coordinación.

En cuanto a personas:

[81] Definir con mayor claridad la función del moderador de la Curia.

[82] Que el Vicario de Pastoral sea el eje de coordinación de todo este proceso, junto con su equipo.

[83] Finalmente, que el Departamento de Comunicación esté al servicio de la pastoral.

Movimientos Laicales
Dos propuestas

  1. [84] Primera: vitalizar todo el proceso sinodal que se ha realizado en los diferentes movimientos y organizaciones laicales y sobre todo, darlo a conocer a toda la Arquidiócesis.

  2. [85] Segunda: vincular, con reuniones eficaces, en base a problemas comunes (como pueden ser: el embate de las sectas, los medios de comunicación, prioridades del Sínodo); y con distintas comisiones emanadas de este mismo Sínodo y las nuevas que se vayan formando o generando, según las necesidades.

    [86] Aquí, incluiremos a los distintos movimientos laicales, pues consideramos que en base a problemas comunes, cada quien puede aportar su mejor carisma y experiencia pastoral. Y así, uniendo esfuerzos y teniendo un adecuado seguimiento y evaluación, daremos un servicio eficaz y una respuesta a lo solicitado tanto a nivel parroquial, decanal, Vicarial y Arquidiocesano.

    [87] Por otro lado, nos hemos comprometido a eficientar nuestra comunicación interior, para dar una respuesta exterior a nivel Arquidiócesis. Podremos informar con claridad y con responsabilidad cuáles son los planes, cuáles los programas, los logros y los proyectos, debidamente autorizados por la Vicaría Pastoral y por la Secretaría de los Laicos para que juntos, caminando al servicio de un sólo Señor, logremos los objetivos y las metas aquí propuestas.

II. SÍNTESIS DE LAS PROPUESTAS AGRUPADAS POR TEMA

[88] Arquidiócesis [cf. 80, 84]

a) Necesario revitalizar el proceso sinodal, informando y concientizando sistemáticamente en toda la Arquidiócesis.
b) Se sugiere decidir una reorganización territorial para mayor eficacia pastoral.

[89] Asamblea Diocesana [cf. 53, 60, 61]

a) Conveniente realizarla a partir de la base: iniciando en la Parroquia, luego Decanal y de Vicaría, para concluir a nivel Arquidiócesis.
b) La reflexión apoyarla en el análisis de la realidad (contexto general) y en la evaluación de los distintos niveles pastorales.
c)  Implementar la información y motivación post-asamblea a todos los niveles.

[90] CEFALAE [cf. 9, 12, 13, 17, 25, 26, 27, 32, 47]

a) Es primordial impulsarlos.
b) A nivel Arquidiócesis se requiere unificación de criterios en planes y programas, para que sigan espíritu sinodal y formación integral.
c) Establecer reunión de responsables de CEFALAE con Decanos y Delegados de Pastoral para coordinarse y evaluar.
d) A nivel de Vicaría se deben coordinar y animar.

[91] Comisiones [cf. 2, 54, 70, 72, 76, 85]

a) Clarificar funciones, tareas y responsabilidades.
b) Profundizar en el conocimiento del Sínodo.
c)  Establecer mayor comunicación y colaboración entre comisiones, simplificando, para eficientar reuniones y elaborando materiales en común.
d) Mayor coordinación con Vicarías, Decanatos, Parroquias, Religiosos y Organizaciones Laicales, haciendo mayores consultas.
e) Destrabar su funcionamiento con planes específicos para las Vicarías, Parroquias y Decanatos.

[92] Comunicación [cf. 14, 16, 18, 30, 33, 41, 52, 75, 77, 78, 80, 83, 86, 87]

a) Como información: suficiente y ágil, como diálogo: con respeto y apertura.
b) Urge a varios niveles: entre instancias pastorales; entre Agentes, especialmente Presbíteros y Laicos.
c)  Establecer órganos que se ocupen de la comunicación e integración.
d) El Departamento de Comunicación debe estar al servicio de la Pastoral.
e) En la comunicación hacia el exterior nos debemos servir de expertos.

[93] Consejo Parroquial [cf. 5, 15, 28, 33, 39, 45, 50, 66, 71]

a) Constituirlo donde no exista, preparando a la Comunidad en la corresponsabilidad de Pueblo de Dios.
b) Debe asumir la planificación, evaluación y seguimiento de la pastoral, cuidando de dar continuidad al proceso sinodal.

[94] Contexto [cf. 61, 62, 64]

a) Es importante el análisis de la realidad para un mayor conocimiento del ambiente que se evangeliza.

[95] Consejo de Vicaría [cf. 8, 39, 45, 66, 71, 77]

a) Abrirlo a la participación de laicos y religiosos.
b) Es el responsable de la animación del trabajo pastoral de conjunto y del funcionamiento de las comisiones.
c)  Debe nombrar sacerdotes idóneos para la responsabilidad de coordinación pastoral.

[96] Coordinación [cf. 17, 20, 21, 22, 33, 37, 41, 55, 74, 79, 80]

a) Indispensable un hilo conductor en los planes de la Arquidiócesis para que correspondan a nivel Vicaría, Decanato y Parroquia.
b) Que no queden fuera Religiosos y Movimientos Laicales.
c)  Es necesaria la formación y capacitación para coordinarse y trabajar en equipo eclesial.
d) La coordinación exige disciplina: que se respete la calendarización de los planes, se trabaje en común, se evalúe, se retroalimente y se prevenga el largo plazo.

[97] Curia [cf. 72, 74, 81]

a) Se necesita aclarar funciones y responsabilidades de los que sirven en la Curia.
b) Los organismos de la Curia deben estar al servicio de la pastoral arquidiocesana que se concretiza en las Vicarías.
c) Que se definan las funciones del Moderador de la Curia.
d) Que el Vicario de Pastoral sea el eje de coordinación del proceso sinodal.

[98] Decanos-Decanatos [cf. 7, 11, 15, 39, 50, 71]

a) Nivel de coordinación para unificar criterios pastorales, dándole seguimiento a las comisiones, a los CELALAE e impulsando los CP y CAE.
b) Buscar acercamiento y coordinación entre Decanos.

[99] Espiritualidad [cf. 68, 73]

a) Profundizar el sentido de los criterios sinodales: espiritualidad misionera y corresponsabilidad eclesial.
b) Tener a la base el propio proceso de conversión, para que sea el sostén del testimonio evangelizador.

[100] Evaluación [cf. 3, 7, 20, 69, 74, 79]

a) Que esté programada periódicamente y a todos los niveles.
b) Conviene darla a conocer y apoyarse en ella para corregir.

[101] Formación permanente [cf. 34, 37, 40, 67, 69]

a) Formar para la comunión y colaboración eclesial.
b) Que promueva un cambio de mentalidad para una nueva visión pastoral, para el servicio y la responsabilidad.
c) Que sea integral y responda a la realidad de los Agentes y al contexto social.
d) Organizar cursos de planeación pastoral.

[102] Laicos [cf. 6, 14, 19, 32, 35, 37, 38, 40, 41, 42, 45]

a) Favorecer que tengan representantes en todos los niveles de organización pastoral, renovando a los responsables periódicamente.
b) Involucrarlos en la formación, planeación, decisión y ejecución.
c) Darles a conocer el proceso del Sínodo.
d) Mejorar la relación Presbíteros—Laicos.
e) Profundizar en una espiritualidad laical.

[103] Misión 2000 [cf. 49, 56]

a) Dar a conocer el proyecto de la Misión 2000.
b) Asumir el proyecto para encaminar el trabajo hacia la realización de la Misión.

[104] Movimientos Laicales [cf 5, 45, 84, 86]

a) Vitalizar la participación de los Movimientos en el proceso sinodal.
b) Unir esfuerzos para hacer realidad la pastoral de conjunto.
c) Integrarlos con representantes al Consejo de Vicaría, Consejo Parroquial y CAE.

[105] Pastoral Misionera [cf. 48]

a) Animar una pastoral misionera más orgánica.

[106] Pastoral Vocacional [cf. 36]

a) Impulsarla en la vida familiar y parroquial.

[107] Planificación [cf. 1, 2, 16, 20, 22, 33, 37, 44, 48, 51, 57, 65, 66, 74]

a) El proceso sinodal debe planificarse de tal forma que cada paso pueda madurarse.
b) Se requiere un plan general de la Arquidiócesis y específicos para las Vicarías, Decanatos y parroquias.
c) Necesario que los planes sean claros y concretos, que prevengan a mediano y largo plazo y, que todos los Agentes estén involucrados en la planeación para que exista compromiso para llevarlos a cabo.
d) Debemos capacitarnos para aprender a planificar.

[108] Reuniones eclesiales [cf. 7, 41, 45, 51]

a) Útiles para detectar necesidades y enriquecerse.
b) Mediante éstas, dar continuidad a los convocados a la Asamblea Diocesana.

[109] Religiosos [cf. 38, 52, 53, 54, 55, 56, 57, 58, 59, 63]

a) Fomentar unidad y sentido de pertenencia a la Iglesia Arquidiocesana.
b) Una mayor participación pastoral, teniendo responsables de ese aspecto en sus Comunidades.
c) Motivar a sus Comunidades a poner su carisma al servicio de la Iglesia Local.
d) Iniciativa para dar acompañamiento a los laicos.

[110] Sacerdotes [cf. 4, 14, 19, 34, 35, 37, 40, 41, 42, 45]

a) Motivar un cambio de mentalidad para impulsar la pastoral sinodal.
b) Cuidar la relación con los laicos, apoyando su participación.
c) Priorizar la evangelización sobre cualquier otra actividad.
d) Buscar la comunicación y colaboración con los Religiosos.
e) Estar dispuestos a la formación permanente.
f) Organizar en las Parroquias el CP y el CAE.

[111] Sectorización [cf. 21, 46, 58]

a) Coordinarse para continuar la meta de la sectorización.

[112] Sínodo [cf. 1, 21, 34, 38, 40, 43, 58, 65, 71, 72, 84]

a) Conocer y dar a conocer el proceso sinodal a todos.
b) Revisar sus tiempos de planeación y evaluación.
c) Animar permanentemente para dar continuidad al proceso.
d) La coordinación debe tener como marco los criterios sinodales.
e) Apreciar la nueva visión pastoral propuesta por el sínodo.

[113] Vicaría de Pastoral—Delegados [cf. 27,31,32,65,66,82]

a) Formar un Consejo Arquidiocesano de Pastoral que asuma la tarea de unificar criterios de trabajo y formación.
b) La Vicaría de Pastoral debe ser el eje del trabajo de aplicación del sínodo, y responsable de la Pastoral de Conjunto.