III ASAMBLEA DIOCESANA -VER POSTER-

HACIA LA GRAN MISIÓN DEL AÑO 2000 EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

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SALUDO
PRESENTACIÓN DEL OBJETIVO
INTRODUCCIÓN


Les doy la bienvenida, en Nombre del Señor, a este acontecimiento eclesial, la III Asamblea Diocesana. La presencia de cada uno tiene un grande significado, porque es Jesús el que nos convoca para colaborar en hacer realidad su Reino en nuestra Ciudad.

Los exhorto para que realicemos con gran disposición y apertura los trabajos que hoy iniciamos, sabiendo que los resultados que se obtengan ayudarán a fortalecer el proceso para concretar la Nueva Evangelización en nuestra Arquidiócesis.

La Asamblea Diocesana, según los documentos sinodales, es una singular reunión o espacio eclesial de agentes representativos de los diversos niveles y sectores de la Arquidiócesis, convocada y presidida por el Señor Arzobispo, como una especial instancia consultiva del mismo Pastor de esta Iglesia Particular y como un medio privilegiado del ejercicio de corresponsabilidad pastoral. Tiene como finalidad estimular la marcha de la Pastoral Arquidiocesana, especialmente en cuanto a los procesos generados por el Sínodo, pulsar, evaluar y discernir si nuestro proyecto evangelizador está respondiendo a los retos de la cambiante realidad diocesana y, así favorecer una pastoral de conjunto animada por el espíritu de comunión y participación.

Hoy todos los aquí reunidos, tenemos la oportunidad y el compromiso, ante la Comunidad Arquidiocesana, de revivir y hacer avanzar el espíritu de comunión, corresponsabilidad y discernimiento evangélico vividos durante las sesiones del Sínodo, de tal modo que la Asamblea de estos días sea una nueva fuerza que a todos nos impulse a ser promotores de un profundo sentido eclesial, traducido en solidaridad pastoral y renovación misionera.

En otras palabras, el cometido de estos días —y, a partir de ellos, de la proyección que podamos hacer de esta Asamblea— consiste tanto en activar y actualizar nuestro trabajo y planes pastorales como en fortalecer nuestra unidad de Iglesia Diocesana. Bien podemos llamar a estos días "tiempo del Espíritu".

Con el fin de proyectar esta asamblea se tuvieron algunas reuniones previas con el numeroso grupo de responsables de comisiones y secretariados diocesanos, con los Decanos y Delegados de Pastoral.

De las pautas propuestas en estas reuniones se informó al Señor Arzobispo y a su Consejo Episcopal para así, con su aprobación, poder definir el objetivo que, en síntesis, podemos formular de la siguiente manera: "Evaluar el proceso postsinodal en su conjunto, en particular lo referente a las dos Asambleas Diocesanas anteriores, y proyectar líneas de acción para dar continuidad al trabajo pastoral, en la Arquidiócesis y, así avanzar hacia la Gran Misión del Año 2000".

La evaluación acordada se pretendió hacer de una manera muy amplia, ya que se hizo llegar a todas las parroquias, a través de los decanatos, a algunas comunidades religiosas, a movimientos laicales, a las comisiones y a otras corporaciones diocesanas el "Cuaderno de Evaluación" que todos ustedes conocen. Los resultados, como se informará más adelante, no fueron del cien por ciento, pero, dando por supuesto un buen grado de objetividad, a través de ellos se ha podido tener una idea suficientemente aproximada de la situación pastoral de la Arquidiócesis, sobre todo en lo referente a su proceso sinodal. El mismo dato cuantitativo de las respuestas señala otra posible pista de evaluación: parece ser que no existe el adecuado engranaje de coordinación entre los diversos niveles e instancias diocesanos.

Para abordar nuestro objetivo es conveniente hacer, aunque sea a través de muy grandes rasgos, un recorrido del proceso postsinodal en la Arquidiócesis. Los cuatro pasos que más nos interesan por su significado operativo para la puesta en práctica de los contenidos sinodales y, que por esto se pueden considerar antecedentes directos de esta asamblea, son:

  1. Programa Inicial Arquidiocesano (PIA).
  2. I Asamblea Diocesana.
  3. II Asamblea Diocesana.
  4. "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México.

(Ver anexo espec. pág. 2).

Como se puede constatar, en el análisis de este anexo, para la realización del Proyecto Misionero del II Sínodo se han venido tomando algunas medidas, tal vez no de una forma muy armónica, pero sí con serios esfuerzos, desde la óptica de los Destinatarios, de los Agentes y de las Estructuras. Poco se ha hablado de los Medios de La Nueva Evangelización. Hace falta, por tanto, primero, que nuestra respuesta sea mejor orquestada, que haya un plan de conjunto mejor definido y, segundo, que integremos en estos planes y programas, de una forma más explícita y mejor organizada, es asunto de los medios de la evangelización. Esto podría servir para dar más vida y más beligerancia, tanto a nivel Diocesano como a nivel de Vicarías Territoriales, a las Comisiones que tienen a su cargo promover tales medios.

Por lo que se refiere al objetivo señalado para esta Asamblea, que en su segunda parte nos pide: "proyectar líneas de acción para dar continuidad al trabajo pastoral y así avanzar hacia la Gran Misión del año 2000", va a ser muy importante, como hemos dicho, que tengamos presentes las directrices que nos da el Señor Arzobispo en el documento presentado por él en la peregrinación a la Basílica de Guadalupe, al inicio de este año, "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México".

Este documento reviste especial importancia, ya que refleja también la inspiración del Santo Padre en relación al trienio de preparación para el Gran Jubileo de inicio del Tercer Milenio.

Este Plan será expuesto en una de las sesiones de la presente Asamblea, de tal manera que cuando, el tercer día, llegue el momento de hacer propuestas, podamos plantearnos qué sugerimos al Señor Arzobispo para la aplicación de este plan. Nos preguntaremos particularmente: "¿cómo hacer para que la sectorización de las Parroquias y de los Decanatos siga favoreciendo verdaderamente la Evangelización de los diversos destinatarios prioritarios?; ¿cómo inyectar de auténtico espíritu misionero a los Centros de Formación para que sus Agentes Laicos se estén formando de manera íntegra en lo espiritual, en lo apostólico, en lo intelectual y puedan responder a la evangelización de sus propios ambientes? Tendremos, además, oportunidad de sugerir y hacer recomendaciones acerca de los modos, los tiempos, los medios, para la ejecución de dicho plan.

Por una nueva gracia de Dios los aquí reunidos hacemos presente, tanto en sus necesidades como en sus anhelos, a la Arquidiócesis de México. Por nuestra presencia, Dios quiera habla nuestro pueblo; por ella, también lo pedimos, hablará el Señor. En tomo al Pastor, el Señor Arzobispo, están sus Obispos colaboradores, sus Vicarios Episcopales, el Presbiterio en sus distintos servicios: Decanos, Senadores, Miembros de la Curia, Pro-Vicarios, Delegados de Pastoral. Están aquí también representadas 13 comunidades religiosas masculinas y 43 comunidades religiosas femeninas. Se encuentran con nosotros, ocupando lugar importante en nuestro caminar sinodal, 165 laicos. Hemos sido convocados a esta Asamblea 381 miembros de esta comunidad arquidiocesana.

Este tiempo privilegiado de reflexión pastoral, que es la Asamblea Diocesana, a todos nos pone en actitud de discernimiento, y por tanto, en actitud de escucha para enriquecer nuestro trabajo, encontrando caminos tanto para afianzar logros como para superar fallas. Invito a los responsables de los organismos diocesanos, de los diversos secretariados y comisiones —en sus diferentes niveles—, a que estemos muy atentos a las aportaciones que surjan, para que en ellas encontremos luces que nos ayuden a realizar cada vez mejor el servicio que tenemos encomendado. Ojalá, pasada la Asamblea, en las reuniones de trabajo que solemos tener, podamos recoger las inquietudes y propuestas, y a partir de ellas lleguemos a orientar nuestros planes para cumplir más eficazmente nuestro servicio.

De acuerdo a lo que establecen los estatutos, el Señor Arzobispo nombró la Comisión Organizadora para esta Asamblea, integrada por miembros de los diversos sectores del pueblo de Dios: laicos, religiosas y religiosos y presbíteros. Además de un servidor, conformamos esta Comisión, en el equipo de Temática, la Hna. Ma. Auxiliadora de la Torre, y los PP. Benito Ríos y Juan Carlos Guerrero; en el equipo de Dinámica, el Prof. Francisco Fernández y la Hna. Friné Hadad; en el equipo de Difusión, el matrimonio de Alfredo y Sarita Laborie; en el equipo de Secretaria, el P. Manuel Álvarez, OSA, y, en el equipo de Servicios Generales y Economía, el Diácono Permanente Jorge Demetríades y el P. Andrés Chávez. Colaboran para la realización de esta Asamblea la Comisión Diocesana de Liturgia y el Departamento de Comunicación Social. Nos ponemos a sus órdenes.

Agradecemos a todos su participación y pedimos a Dios, por intercesión de Nuestra Señora de Guadalupe, nos envíe abundantemente su Espíritu para alcanzar el objetivo de esta Asamblea.

A 13 de Octubre de 1997

P. Alberto MárquezAquino
Vicario de Pastoral