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Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

2. LA IGLESIA ARQUIDIOCESANA RENUEVA SU MISIÓN

28. Convocado por el Cardenal Ernesto Corripio, el II Sínodo Arquidiocesano, celebrado en 1992, tuvo una finalidad marcadamente pastoral: poner al día la misión de la Iglesia de esta Ciudad a fin de que un renovado proyecto misionero vitalizara a la comunidad de fe, para que esta misma Iglesia particular sea servidora del Reino de Dios en la vida y en la cultura presente. El II Sínodo fue un espacio eclesial que generó un proceso de discernimiento pastoral para marcar las líneas directrices de la misión evangelizadora.

29. El Sínodo Diocesano es, en cierta forma, toda la Iglesia particular que se pone en actitud de examen de su realidad con valentía y objetividad, con fe y esperanza, buscando nuevos cauces de acción por los cuales el Espíritu Santo vaya conduciéndola en su peregrinar.

30. El II Sínodo Diocesano, en la Arquidiócesis de México, fue una Asamblea en la que participaron, Obispos, Presbíteros, Diáconos, miembros de la Vida Consagrada y Laicos (aproximadamente 300 asistentes. Tuvo como finalidad deliberar para presentar propuestas al Sr. Arzobispo con miras a dar respuesta a las necesidades pastorales del Pueblo de Dios.

31. Los cauces y líneas para la renovación pastoral de la Iglesia arquidiocesana, resultado del II Sínodo fueron plasmadas en el Decreto General promulgado por el Pastor de la Arquidiócesis. Este documento está estructurado en cinco capítulos:

    1. La Evangelización de la Cultura en la Ciudad de México
    2. Un Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero
    3. La Opción Prioritaria Sinodal
    4. Líneas de Acción para la Opción Prioritaria Sinodal
    5. Ordenamientos para la opción Prioritaria Sinodal

En el presente documento, con motivo de los diez años del Sínodo iremos caminando las líneas y cauces planteadas por el II Sínodo con las orientaciones y lineamientos que han marcado el proceso postsinodal, cuya continuidad y cristalización han sido responsabilidad de la comunidad arquidiocesana, bajo la guía de su Pastor.

LA PUESTA EN MARCHA DEL II SÍNODO

32. Es importante recordar las palabras del Arzobispo al proponer el programa inicial Arquidiocesano para la puesta en marcha del decreto general del II Sínodo, "El trabajo postsinodal implica la elaboración y puesta en marcha de proyectos de Evangelización que deben concebirse como un gran marco de referencia que propicie una planificación pastoral descentralizada y pluralista, dentro de un gran sentido de comunión y organicidad de toda la pastoral de la Iglesia local.

33. Una de las características más importantes de estos proyectos será el partir de las diversas y variadas experiencias de la Pastoral Arquidiocesana. Es decir, no se pretende elaborarlos de la nada sino potenciar lo existente aunque sin olvidar que nos encontramos en una etapa totalmente nueva de la misión evangelizadora en la Ciudad.

34. Los proyectos de pastoral inspirados por el Sínodo deben tomar como punto focal la Opción Prioritaria y, en una perspectiva de tiempo, señalar grandes metas orientadoras del trabajo arquidiocesano. Se trata por lo tanto de proyectos de carácter operativo, que den lugar a la elaboración de planes y programas diversificados.

35. La promoción de proyectos deberá tener su seguimiento y evaluación oportuna; a este respecto menciono la de convocar la Asamblea Diocesana que anualmente sirva como un medio de corresponsabilidad al Pastor que, desde luego, no sustituirá sino vitalizará tanto al Consejo Presbiteral como a otras estructuras de pastoral. La Asamblea será oportunidad de recibir la riqueza de los diversos sectores de la vida diocesana (ECUCIM 4673-4677).

Asamblea Diocesana

36. Para dar seguimiento a las líneas generales marcadas por el II Sínodo, se ha constituido como órgano consultivo, la Asamblea Diocesana, para que sea una instancia que prolongue y actualice al II Sínodo Diocesano.

37. La Asamblea Diocesana se concibe como una instancia eclesial de la Nueva Evangelización, en la que se ha ido viviendo de nuevo la fuerte y luminosa experiencia de discernimiento, de comunión, diálogo y corresponsabilidad entre los diversos miembros de la comunidad arquidiocesana, y como medio privilegiado de consulta del pueblo de Dios para el Pastor de la Diócesis.

LO CENTRAL DEL PLAN PASTORAL ARQUIDIOCESANO: LA EVANGELIZACIÓN DE LAS CULTURAS

38. La Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en que ellos están comprometidos, su vida y ambientes concretos (EN 20).

39. El plan pastoral de la Arquidiócesis de México se centra en la evangelización de las culturas. Este es un urgente compromiso pastoral para poder así alcanzar, individual y colectivamente, la conciencia y la vida de los hombres y mujeres de hoy (DG 5).

40. La inculturación del Evangelio es una exigencia de primer orden, con ella buscamos que los valores del Reino inspiren la vida diaria de los habitantes de la Ciudad de México (CPM 3).

La Cultura es:

  • El modo particular con que un pueblo cultiva su relación con la naturaleza, entre sus miembros y con Dios.
  • "La totalidad de la vida de un pueblo: el conjunto de valores que lo animan y de antivalores que lo debilitan"
  • El proceso histórico y social que brota de la actividad creadora del hombre que nace en un medio determinado que lo enriquece y lo condiciona (DG 8-14).

41. La cultura tiene como finalidad la plena madurez humana, moral y espiritual de un grupo humano. Condiciona, transforma y proyecta a las personas hacia la realización de un estilo de vida en el conjunto de las relaciones sociales, económicas, éticas, políticas, artísticas, etc.

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