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Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

5. EL ENFOQUE DEL PLAN PASTORAL SINODAL

La gran opción pastoral del proyecto Sinodal

117. Evangelizar preferentemente, por medio de una pastoral misionera, es decir de encarnación, testimonio y diálogo, a las familias y jóvenes de los sectores más pobres y alejados del influjo del Evangelio, impulsando de una manera renovada la formación de los agentes de y para los diversos ambientes de la Ciudad, a través de una pastoral de sentido catecumenal -o lo que es lo mismo, de reiniciación cristiana- enfatizándose el medio testimonial de la evangelización. Todo esto a través de una organización pastoral que fomente la sectorización o inculturación del Evangelio en los ambientes concretos de la gran metrópoli (HPPAM 4).

118. Los destinatarios son el objetivo central de las reflexiones sinodales, ya que éstos deben ser -en una visión misionera de la pastoral- el punto de confluencia del compromiso de los Agentes, de la atingencia de los medios y de la eficacia de la organización, de acuerdo a los requerimientos de la Nueva Evangelización, en la acción pastoral de la Arquidiócesis (DG 61).

119. Con base en el enfoque del II Sínodo se prersentarán los siguientes aspectos de la pastoral: los Destinatarios, los Agentes, los Medios y la Organización de la Nueva Evangelización.

LOS DESTINATARIOS DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN DG 63-67

120. Los destinatarios del Evangelio somos todos los seres humanos en cuanto llamados a conocer a Dios y a alcanzar la salvación que Él nos ofrece en Jesucristo; por esto, la misión de la Iglesia es universal, debe realizarse en actitud de diálogo con todos los creyentes y en búsqueda de colaboración con todos aquellos que, con buena voluntad, se esfuerzan por hacer prevalecer los valores verdaderamente humanos para la construcción del Reino de Dios. "Cristo murió por todos; y la vocación suprema del hombre en realidad es una sola, es decir, divina. En consecuencia, debemos creer que el Espíritu Santo ofrece a todos la posibilidad de que, en forma conocida sólo por Dios, se asocien a la muerte y resurrección de su Hijo Jesucristo" (GS 22).

121. Los Obispos, los Presbíteros, los Diáconos, los Religiosos y Laicos, en cuanto comprometidos y consagrados a la tarea de la evangelización, estamos necesitados de un continuo esfuerzo de conversión y de crecimiento en la santidad, por lo que somos los primeros destinatarios de la acción evangelizadora de la Iglesia.

122. Para hacer más efectivo el programa fundamental de la Iglesia -dar a conocer a Jesucristo y su Evangelio a todos los hombres- se vio necesario, sin embargo, privilegiar algunos campos prioritarios de la acción pastoral en la actualidad. La Asamblea Sinodal, iluminada sin duda por el Espíritu Santo que siempre asiste a la Iglesia, en un discernimiento evangélico de nuestra realidad social y eclesial, descubrió como los más grandes desafíos a la misión evangelizadora los campos de la Familia, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes, y los señaló como destinatarios prioritarios del compromiso pastoral en esta Ciudad.

123. Las razones por las que fueron escogidos estos campos prioritarios se fueron evidenciando y clarificando a través de la subsiguiente reflexión sinodal; se aludió a dos criterios principales: el ejemplo de Jesús que, sin excluir a nadie, ciertamente privilegia a los pobres y a los alejados, aquellos que manifiestan mayor necesidad de las buenas noticias del Reino de Dios; el segundo criterio se refiere a la experiencia pastoral de la Iglesia que considera a la familia y a los jóvenes como realidades básicas y fundamentales de la vida humana y que, en las circunstancias actuales de la Ciudad, manifiestan un preocupante derrumbe de valores humano-cristianos y reclaman, con particular urgencia, una Nueva Evangelización.

124. El Papa Paulo VI, en su exhortación apostólica "Evangelii Nuntiandi", dejó establecido claramente, para la Iglesia de hoy, que la atención a los pobres y a los alejados es signo inequívoco y exigencia primordial de una auténtica acción evangelizadora: "El signo al que Jesús atribuye una gran importancia es el que los pequeños y los pobres son evangelizados, se convierten en discípulos suyos, se reúnen en su nombre en la gran comunidad de quienes creen en Él" (EN 12).

Alejados

125. Con respecto a los alejados, es importante señalar que existe una variada tipología de Alejados:

  • bautizados no practicantes ni creyentes, ciudadanos de un mundo secularizado, indiferentes ante lo religioso y trascendente;
  • bautizados creyentes, pero no practicantes, de fe meramente interior, individual; estiman que la relación con Dios es un hecho puramente interior y privado;
  • bautizados practicantes, pero no iniciados en la fe, cuya falta de formación les impide recibir en sus vidas el influjo vital del Evangelio (ECUCIM 1341).

126. Ya el Papa Juan Pablo II, en su exhortación apostólica "Catechesi Tradendae", describe magistralmente esta situación: "Entre los adultos que tienen necesidad de la catequesis, nuestra preocupación pastoral y misionera se dirige a los que, nacidos y educados en regiones todavía no cristianizadas, no han podido profundizar la doctrina cristiana que un día las circunstancias de la vida les hicieron encontrar; a los que en la infancia recibieron una catequesis proporcionada a esa edad, pero que luego se alejaron de toda práctica religiosa y se encuentran en edad madura con conocimientos religiosos más bien infantiles; a los que aun habiendo nacido en países cristianos, incluso dentro de un cuadro sociológicamente cristiano, nunca fueron educados en su fe y, en cuanto adultos, son verdaderos catecúmenos" (CT 44) (PP98, 35).

127. Una forma de responder al reto que plantea la Nueva Evangelización entorno a los alejados de la Iglesia, ha sido una evangelización intensiva, con un renovado espíritu y organización misionero, teniendo en cuenta las prioridades del II Sínodo Arquidiocesano y la continuidad de sus programas pastorales.

  • para que sea difundida y vivida la fe en los campos en que ahora está ausente,
  • para que se revitalice la vocación apostólica de los Agentes
  • y el espíritu de servicio de las instancias pastorales, de tal manera, que fortalecido el proceso pastoral, de dimensión misionera, mayor organicidad y sentido catecumenal de anuncio, formación en la fe y compromiso, éste se convierta en la forma habitual de nuestra práctica pastoral (IPM 9).


128. El punto anterior es la esencia de la opción pastoral de la Arquidiócesis de México, que en un principio se llamó Misión 2000, y que ahora como forma habitual de nuestra práctica pastoral se llama Misión Permanente (CPM 47).

Pobres

129. Se podrá encontrar un camino de solución al grave problema de la pobreza y marginación sólo si se mejoran las condiciones individuales, familiares y sociales, los valores culturales imperantes en los distintos grupos, la estructura y los mecanismos políticos de representación y decisión, la psicología individual, la capacidad y desarrollo intelectual de cada persona, el ambiente familiar; pero, sobre todo, será determinante el valor que se le reconozca a la dimensión espiritual del ser humano.

130. Siguiendo la más genuina tradición cristiana y asumiendo las opciones latinoamericanas de Medellín y de Puebla, el II Sínodo de la Arquidiócesis reafirma la Opción por los Pobres y Marginados como opción prioritaria y fundamental en el proyecto de la Nueva Evangelización (ECUCIM 1389-1390).

Familia

131. La familia debe seguir siendo objeto de nuestras atenciones pastorales, para que se acepte como destinataria y agente de evangelización. Que los matrimonios sean para la sociedad testimonio de relación recíproca, total, única e indisoluble entre el hombre y la mujer según el plan de Dios, expresando en su dignidad sacramental el gran misterio del amor de Cristo esposo por su Iglesia (Cf. Ef 5, 32). De esta forma la familia puede cumplir con su misión de hacer una presencia eficaz en la Iglesia y en la sociedad para tutelar los derechos de sus integrantes (CPM 44).

Los Jóvenes

132. Los jóvenes y los niños son víctimas, con frecuencia, de una sociedad adulta, en muchos aspectos viciada, cuyos impactos negativos lesionan gravemente su integridad física, emocional y moral, y comprometen seriamente su presente y su futuro. Las drogas, el alcohol, la prostitución, el suicidio, la pérdida del sentido de la vida y otros desórdenes son síntomas de relaciones enfermizas tanto en la vida familiar como en la vida social que rodea al joven, así como de la relación conflictiva entre jóvenes y adultos. Los jóvenes, en búsqueda de nuevas expresiones de valores humanos como la libertad, la justicia, la dignidad y la autorrealización personal, están en crisis de crecimiento; en ello reflejan la crisis generalizada de la sociedad actual (DG 71).

133. En resumen, los destinatarios prioritarios son Los Alejados del Influjo Evangelizador y los Pobres en extremo, de modo especial en lo que se refiere a sus realidades familiares y a las realidades de la cultura de los jóvenes. También la prioridad puede expresarse de la siguiente manera: Las familias y los Jóvenes especialmente si están alejados del influjo evangelizador o viven situaciones de pobreza extrema.

LOS AGENTES DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN DG 73-80

134. Para responder a las necesidades de la evangelización en los campos prioritarios antes señalados, es de vital importancia contar con la generosa participación de numerosos y diversos Agentes debidamente preparados e integrados conforme a sus distintas vocaciones y carismas.

135. Hay una correlación muy estrecha entre la vitalidad de una comunidad y el dinamismo de los Agentes: sólo gracias a su acción comprometida se puede "delinear el rostro de una Iglesia viva y dinámica que crece en la fe, se santifica, ama, sufre, se compromete y espera en su Señor" (Juan Pablo II. Discurso Inaugural en Santo Domingo. Nº 25).

136. Los Agentes evangelizadores para la Ciudad de México fueron descritos atinadamente en las asambleas sinodales con las siguientes características:

  • Estar fundados en la común dignidad bautismal, con una clara conciencia de su identidad, vocación y misión evangelizadora, en comunión eclesial corresponsable y fraterna que implica sólida vida espiritual, constante proceso de conversión manifestada en actitudes evangélicas y de servicio -según los propios carismas- a fin de ser signos y testigos creíbles al servicio de la Iglesia local y, en definitiva, del Reino de Dios en el mundo:
  • Tener un encuentro personal con Cristo, conocimiento de la realidad y un programa de acción en constante revisión; formación adecuada y permanente; inserción en los diversos niveles y ambientes; unidad en la diversidad y trabajo conjunto en comunión fraterna, subsidiaria y solidaria, en fidelidad al trabajo común acordado.
  • Tener sensibilidad apostólica, gran amor a la Iglesia diocesana, apertura al cambio y actitudes positivas frente a sí mismos y a los demás.
  • Poner un especial acento en el testimonio y defensa de la justicia en todos los niveles, de acuerdo con la doctrina social de la Iglesia, así como en la inculturación del Evangelio, con su dimensión de auténtica promoción humana.

137. La Nueva Evangelización y sus destinatarios prioritarios, según el discernimiento sinodal, están reclamando una más comprometida participación de los Agentes laicos. La pastoral arquidiocesana no se verá renovada sin un nuevo florecimiento del laicado, ya sea en apostolados y ministerios hacia dentro de la comunidad eclesial, ya sea en los servicios propios del Laico: la vida familiar, la actividad laboral, la conducción de los asuntos políticos y económicos, la educación en todos sus niveles, los medios de comunicación, el cuidado de la salud personal y comunitaria etc.

138. Por este motivo, es importante señalar dos aspectos fundamentales: la convocación de los Agentes laicos y su necesario proceso de formación.

139. Es preciso descubrir nuevos métodos y nuevas formas para que los Laicos, sin abandonar sus ambientes propios, reciban el llamado y acepten el compromiso de hacer más viva su pertenencia a la Iglesia, de crecer en la fe y de compartirla mediante el testimonio de la propia vida, especialmente en el servicio a los más necesitados; éste es un camino muy apto para atraer a más Agentes laicos que quieran responder activamente a las exigencias de su bautismo y a su condición de cristianos.

140. Si queremos dar respuesta a las necesidades pastorales de los pobres, de las familias, de los jóvenes y de los más alejados del influjo evangelizador, es sumamente importante favorecer la formación permanente de los Agentes para que puedan afrontar con mayor eficacia su tarea ante estos destinatarios.

141. El énfasis de II Sínodo se encuentra en la corresponsabilidad de los agentes y la urgente promoción del laicado, a fin de que asuma su papel tanto en la comunidad eclesial como en su vocación específica de testigo de Jesús en el mundo.

142. Es importante hacer referencia explícita a la formación permanente del presbítero, como pastor y guía de la comunidad parroquial (PCT 64-74)

MEDIOS DE LA NUEVA EVANGELIZACIÓN

143. Hay que recordar, en primer lugar, que la práctica de los medios de evangelización siempre debe tener presente el sentido de proceso y crecimiento de la vida cristiana así como, por otra parte, el sentido de interdependencia y complementariedad de los mismos medios entre sí.

144. Efectivamente, en congruencia con la analizada problemática pastoral de los destinatarios prioritarios, es importante dar a toda la pastoral diocesana un acento catecumenal, esto es, de reiniciación cristiana que implica un proceso pedagógico y gradual de la fe; no se trata de una sola forma o modelo de pastoral catecumenal.

145. Para anunciar la Buena Nueva de Jesús, es necesario contar con los medios, canales y formas adecuadas para las personas que viven en diferentes situaciones y que están inmersas en distintas realidades.

146. El Decreto General Sinodal establece una serie de cauces y ordenamientos para llevar a cabo la Nueva Evangelización, que al igual que las líneas marcadas por el proceso postsinodal, es partir de las diversas y variadas experiencias de la Pastoral Arquidiocesana. Es decir, no se pretende elaborarlos de la nada sin potenciar lo existente aunque sin olvidarnos que nos encontramos en los primeros pasos del cambio de mentalidad pastoral, para llegar a convertirnos en una Iglesia misionera.

ORGANIZACIÓN PASTORAL PARA LA NUEVA EVANGELIZACIÓN DG 92-106

147. La Iglesia es el Sacramento de Cristo en la historia; por esta razón debe actualizar constantemente sus formas de organización, a fin de que aparezca con mayor claridad su ser comunitario al servicio de todos los seres humanos.

148. El servicio que la Iglesia presta a la humanidad es la evangelización que busca construir el Reino de Dios desde aquí y desde ahora. El Reino de Dios entraña una convivencia humana fundamentada en la justicia, el respeto mutuo, la fraternidad, la paz, la santidad de la vida; estos valores son anticipo del triunfo pleno de Cristo sobre el pecado y la muerte en el Reino glorioso futuro.

149. Se señala en el decreto, que la Arquidiócesis ha de revisar su organización pastoral, para que preste un más eficaz servicio a las tareas evangelizadoras y así:
- la planificación sea expresión de la corresponsabilidad de los Agentes de la comunión eclesial;

  • las estructuras o centros de evangelización se renueven de acuerdo a las exigencias de los ambientes y grupos humanos;
  • los recursos económicos de las instituciones eclesiásticas estén más directamente al servicio de la evangelización, mediante un manejo correcto y claro.

150. De este conjunto de temas referentes a la organización pastoral, sin olvidar la prioridad de los destinatarios, hay que remarcar la idea de la sectorización tanto geográfica como ambiental; ésta se ha ido descubriendo como una primordial exigencia organizativa. Sectorizar no es, desde luego, un fin en sí mismo, sino un medio de organización que se descubre como muy eficaz para lograr un conjunto de beneficios pastorales:

  • salir hacia los alejados y hacia los pobres;
  • inculturar el Evangelio dentro de los ambientes familiares y juveniles;
  • promover al laicado, tanto en el seno de la comunidad eclesial como en su proyección hacia los medios ambientes seculares;
  • poner en marcha procesos evangelizadores que articulen la acción de los diversos Agentes y el uso de los medios de la evangelización;
  • privilegiar, entre esos medios, la promoción humana.

151. Esta sectorización debe darse, por igual, tanto en el ámbito de las parroquias como en el de los decanatos y de las mismas vicarías, a fin de lograr el propósito del II Sínodo: La Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México.

152. Aparece como muy importante, así mismo, el propiciar que surjan nuevas estructuras de pastoral al servicio de la evangelización, especialmente en la llamada pastoral diferenciada o de los ambientes. Guiados por el impulso del Espíritu, sentimos el fuerte compromiso de buscar la renovación de las actuales estructuras pastorales para que sean un instrumento cada vez más eficaz en la construcción del Reino de Dios.

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