ORACIÓN INICIAL


Invocación inicial

V. Dios mío, ven en mi auxilio.

R. Señor, date prisa en socorrerme. Gloria al Padre... Como era...

Canto Id y enseñad

Id, amigos, por el mundo,
anunciando el amor;
mensajeros de la vida,
de la paz y el perdón.
Sed, amigos, los testigos
de mi resurrección;
id llevando mi presencia,
con vosotros estoy.

Oración Colecta

V. Oremos. Oh Dios, Santificador y Guía de tu Iglesia, suscita en Ella, mediante tu Espíritu, idóneos y fieles dispensadores de tus misterios, para que, bajo tu protección, con su ministerio y con el ejemplo, acompañen a todos los cristianos hacia el camino de la salvación. Por Cristo Nuestro Señor.
R. Amén.

Sentados

Lectura Breve (1 Pe 5, 1-4)

Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

Salmo Responsorial (Sal 109)

R. Tú eres sacerdote para siempre.

1. Esto ha dicho el Señor a mi Señor: “siéntate a mi derecha;
yo haré de tus enemigos estrado para tus pies”. R.

2. Extenderá el Señor desde Sión tu cetro poderoso
y tú dominarás a tus enemigos. R.

3. Es tuyo por siempre el señorío; el día en que naciste
en los montes sagrados, te consagró el Señor. R.

Reflexión breve

Lector 1:

¿Quién es un sacerdote? Un hombre configurado sacramentalmente con Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote. Consagrado por Dios para el servicio de sus hermanos, como continuador de la misión salvadora de Jesús. Con potestad recibida de Cristo, a través de la Iglesia para evangelizar, santificar y apacentar al pueblo de Dios.

Se guarda un breve silencio

Lector 2:

¿Qué debe ser un sacerdote? Hombre de fe y gozosa esperanza, que ama como Cristo amó. Hombre comprometido en la salvación plena de sus hermanos: cuerpo y alma, tiempo y eternidad, con Cristo y como Cristo. Hombre de entrega generosa al servicio del Señor y de sus hermanos. Hombre lleno de Espíritu que, dócil a su acción, realiza la obra de Jesús, se identifica con sus sentimientos y es transformado en Cristo.

Se guarda un breve silencio

Lector 3:

¿Qué hace el sacerdote? En comunión con el Obispo, el sacerdote, actúa en nombre de Cristo Pastor.

  • Congrega a la comunidad cristiana.
  • Comunica la vida de Dios en el Bautismo.
  • Proclama la Palabra Divina.
  • Aviva la fe de los cristianos.
  • Anuncia con gozo el Reino de Dios.
  • Invita e impulsa al amor de Cristo.
  • Perdona los pecados en nombre de Cristo.
  • Realiza el Sacrificio Eucarístico.
  • Ofrece, con la inmolación de Cristo, la oblación espiritual de los cristianos.
  • Alimenta a los fieles con la Eucaristía.
  • Aconseja y guía a los hombres que peregrinan hacia Dios.
  • Promueve la justicia en los individuos y en la sociedad.
  • Lucha por la paz y la unidad.
  • Fomenta la fraternidad.
  • Impulsa hacia la santidad.
  • Entrega su amor y su vida a Dios y a los hombres, sus hermanos.

Preces por los Sacerdotes

V. Unámonos todos para pedir al Señor, santidad para nuestros sacerdotes y abundantes vocaciones para esta sublime y necesaria misión en la Iglesia.

R. Escucha, Señor, nuestra oración.

Intencionista(s):

  1. A los párrocos, fortalécelos en el servicio que prestan a su comunidad. A los confesores y directores espirituales, hazlos instrumentos dóciles de tu Espíritu. A los que anuncian tu Palabra, que comuniquen espíritu y vida, Señor. R.

  2. A los asistentes del apostolado seglar, ayúdales para que impulsen a los laicos con su testimonio. A los que trabajan por la juventud, que la comprometan contigo. R.

  3. A los que quieren fomentar vocaciones en tu Iglesia, ayúdalos para ser verdaderos testigos tuyos, Señor. A los que trabajan entre los pobres, haz que te vean y te sirvan en ellos. R.

  4. A los que atienden a los enfermos, que les enseñen el valor del sufrimiento. A los sacerdotes pobres, socórrelos, Señor. A los sacerdotes enfermos, confórtalos y sánalos, Señor. R.

  5. A los sacerdotes ancianos, dales alegre esperanza. A los tristes y afligidos, consuélalos, Señor. A los sacerdotes agotados, dales tu paz, Señor. A los que están en crisis, muéstrales tu camino. R.

  6. A los calumniados y perseguidos, defiende su causa, Señor. A los sacerdotes tibios, inflámalos en amor Señor. A los desalentados, reanímalos con tu Espíritu. R.

  7. A quienes aspiran al sacerdocio, dales perseverancia y dales fidelidad a ti y a tu Iglesia, Señor. R.

  8. A todos los sacerdotes, dales obediencia y amor al Papa. A todos los sacerdotes, que vivan en comunión con  su Obispo. Que todos los sacerdotes sean uno, como tú y el Padre, Señor. R.

  9. Que todos los sacerdotes promuevan la justicia como Tú eres justo, Señor. Que todos los sacerdotes colaboren en la unidad de su presbiterio. R.

  10. Que todos los sacerdotes llenos de ti, vivan con alegría su celibato. A todos los sacerdotes dales la plenitud de tu Espíritu y transfórmalos en Ti, Señor. R.

  11. Ahora hermanos, roguemos a Dios particularmente por aquellos sacerdotes por quienes hemos recibido una especial gracia de Dios. R.

V. Fieles a la recomendación del salvador, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir.

R. Padre nuestro…

Oración Conclusiva

(Se recita entre todos)

Señor Jesús: En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral. Ayúdanos a bienvivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.

Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confiadamente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.

Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.

Haz también que en nuestras comunidades —como en aquel entonces la de Ars— sucedan aquellas maravillas de gracia, que Tú haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe "poner amor en su parroquia".

Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa —donde puedan encontrar siempre a tus ministros— y sepan convertir su casa, así de bonita, como una iglesia.

Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, de tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.

Pero, sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras que usaba San Juan María Vianney:

"Te amo, mi Dios y, mi solo deseo es amarte hasta el último respiro de mi vida.

Te amo, oh Dios infinitamente amable, y prefiero morir amándote antes que vivir un solo instante sin amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es aquella de amarte eternamente.

Dios mío, si mi lengua no pudiera decir que te amo en cada instante, quiero que mi corazón te lo repita tantas veces cuantas respiro.

Te amo, oh mi Dios Salvador, porque has sido crucificado por mí, y me tienes acá crucificado por Ti.

Dios mío, dame la gracia de morir amándote y sabiendo que te amo". Amén.

Conclusión

V. El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.


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