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Vicaría      de Pastoral

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La Dimensión Social
Pbro. Lic. Rafael Chávez

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Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: "¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?" Jesús le contestó: "El primero es: Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. El segundo es: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No existe otro mandamiento mayor que éstos" Le dijo el escriba: "Muy bien, Maestro; tienes razón al decir que Él es único y que no hay otro fuera de Él, y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como así mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios".

EL CULTO EN "ESPÍRITU Y VERDAD"

  • Implica en primer lugar el amor a Dios, que se expresa en la liturgia.
  • El amor al prójimo, que se expresa en la caridad.

Desconocimiento

  • Es una percepción, al menos en el común de las personas, que la dimensión litúrgica hace referencia a algo totalmente distinto de la dimensión social, por ejemplo: para algunos es el estudio de los ritos celebrativos que la Iglesia tiene o ha tenido a lo largo de los siglos, en otros casos se piensa que va avocada al aspecto individual de las personas en su relación de adoración con Dios.

Etimología

  • Como ya se ha mencionado etimológicamente liturgia viene del griego clásico, leitourgía (de la raíz lêit - leôs -laôs- : pueblo, popular; y érgon: obra) lo mismo que sus correlativos leitourgeîn y leitourgós, y se usaba en sentido absoluto sin necesidad de especificar el objeto, para indicar el origen o el destino popular de una acción o de una iniciativa, independientemente del modo como se asumía ésta. Con el tiempo la presentación popular perdió su carácter libre para convertirse en un servicio oneroso a favor de la sociedad.

La dimensión social de la liturgia al interno de la comunidad

  • En efecto, la Liturgia, por cuyo medio "se ejerce la obra de nuestra Redención", sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye en sumo grado a que los fieles expresen en su vida, y manifiesten a los demás, el misterio de Cristo y la naturaleza auténtica de la verdadera Iglesia.
  • Por eso podemos decir que la liturgia es la celebración de un pueblo reunido en el nombre del Señor, que nos hizo hermanos, hijos de un mismo Padre.
  • Convocados por el Padre, en la comunidad litúrgica nos reconocemos todos como miembros de una misma humanidad, hermanos todos en Jesucristo, así la asamblea litúrgica es signo y anticipación de las realidades escatológicas que se vivirán plenamente en el Reino de Dios.
  • La liturgia no puede ser un asunto privado, individualista, donde cada cual reza sus devociones privadas, encerrado en sí mismo. Es la Iglesia, la comunidad eclesial la que celebra la liturgia. La liturgia es una acción de todos los cristianos. Nadie es espectador de ella.

La dimensión social de la liturgia al externo de la comunidad

  • La celebración litúrgica es también invitación a hacer actual el misterio de la salvación en la historia de los demás hombres, oyendo la voz del Señor en la Asamblea aprendemos a escuchar a Dios en los demás seres humanos, así la liturgia de alguna manera nos enseña también a abrirnos a una realidad más amplia y compleja, podemos decir que, de alguna manera, la liturgia es maestra para vivir en sociedad.
  • Por ello, la liturgia es el punto de unión de la "lex credendi", de la "lex orandi" y de la "lex vivendi".

Viviendo el misterio de la liturgia

  • Al vivir profundamente la liturgia descubrimos el misterio del amor de Dios hacia el hombre y este amor nos lleva a introducirnos realmente en el corazón de este mundo; un mundo en el que a veces las situaciones no presentan las condiciones más favorables a la promoción de los hombres.

En el mundo

  • Una de las situaciones límite del mundo del ser humano es la pobreza material, por ello, "cuando la Iglesia se acerca a los pobres, vive su liturgia hecha compasión"
  • Ya que como nos dice el discurso escatológico del Evangelio de Mateo, lo hecho a la persona del pobre es hecho a la misma persona de Jesús; así las obras de misericordia se muestran no como una parte accesoria en nuestro camino de salvación, sino como corona de lo que hemos vivido en nuestra celebración litúrgica.

San Juan Crisóstomo

  • "Nos asomamos afuera de la Iglesia y observamos filas de pobres que forman como murallas a los lados de la puerta de salida. Y vamos con la cara hacia adelante, sin mostrar compasión, como si viéramos columnas y no cuerpos humanos... ustedes se van corriendo a sentar en sus mesas, que están ya preparadas..., mientras tanto el pobre se queda aquí, de pie, hasta que pasa el día, para ver si haciendo así logra ganarse el sustento cotidiano... y después de una falta así de grande de humanidad, nosotros osamos levantar las manos al cielo y pedirle a Dios misericordia y perdón por nuestros pecados. Pero ¿cómo hacemos a no temer, después de una crueldad semejante y una inhumanidad tal, que, por toda respuesta a esta plegaria, no nos caiga del cielo una flecha?"
  • Los pobres —y los que se encuentren en situaciones humanas similares— llegan a ser, altares de la salvación de sus hermanos. Quien tiene caridad con ellos recibe esa salvación.

LA EUCARISTÍA TIENE UNA FUERTE DIMENSIÓN SOCIAL

Del "descubrimiento" de la presencia real al encuentro con los otros:

  • Jesucristo fiel a su promesa "yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,20), se hace presente en la vida de la Iglesia de múltiples maneras.
  • "No obstante, la Liturgia es la cumbre a la cual tiende la actividad de la Iglesia y al mismo tiempo la fuente de donde mana toda su fuerza. Pues los trabajos apostólicos se ordenan a que, una vez hechos hijos de Dios por la fe y el bautismo, todos se reúnan para alabar a Dios en medio de la Iglesia, participen en el sacrificio y coman la cena del Señor. Por su parte, la Liturgia misma impulsa a los fieles a que, saciados "con los sacramentos pascuales", sean "concordes en la piedad"; ruega a Dios que ""Estas varias manera de presencia llenan el animo de estupor y ofrecen a la contemplación el misterio de la Iglesia. Pero hay otro modo, verdaderamente sublime, con el cual Cristo se hace presente a su Iglesia en el sacramento de la Eucaristía... Tal presencia se llama "real", no por exclusión, como si las otras no fueran reales, sino por antonomasia porque es substancial".
  • Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones. El temor se apoderaba de todos, pues los apóstoles realizaban muchos prodigios y señales. Todos los creyentes vivían unidos y tenían todo en común; vendían sus posesiones y sus bienes y repartían el precio entre todos, según la necesidad de cada uno.

CONCLUSIONES

  • La liturgia tiene, desde sus orígenes, una dimensión social claramente reconocible; dicha dimensión social no es un "algo" añadido, sino algo que le pertenece de manera intrínseca. Esto se puede contemplar de manera admirable en el sacramento de la eucaristía.
  • Es desde esta dimensión social de la liturgia que la dimensión personal adquiere un sentido más claro y profundo, ya que la una y la otra apuntan a la realidad escatológica que se verificara en el juicio final de Dios.
  • Liturgia, caridad y misión van unidas. Deben ir unidas. Liturgia celebrada y misión son dos momentos del mismo amor: ¿cómo amar a nuestros hermanos si no acogemos antes a Quien nos amó primero? Y si he acogido a Dios, ¿cómo no darlo a los demás?
  • La celebración litúrgica es, ciertamente, un momento intenso donde toda la comunidad eclesial reaviva la conciencia de su misión. Pero la celebración nos lanza a la misión. En la misión, el Verbo se confía a su Iglesia como el tesoro en vaso de barro (cf 2 Cor 4, 7), poniendo la Palabra en su corazón, penetrándola con su Espíritu, ofreciéndole su Cuerpo. Será entonces cuando la Iglesia podrá ofrecer a todos los hombres Aquel que ella conserva grabado en sí mismo, podrá darles el Espíritu dando su propia vida, ser el Reino en medio de ellos.