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Forro de Manual Operativo para la Pastoral Parroquial


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Vicaría      de Pastoral

Manual Operativo para la Pastoral Parroquial: Vicaría de Pastoral Arquidiócesis de México


PRESENTACIÓN

Después de haber escuchado algunas propuestas, el señor Arzobispo, Cardenal Norberto Rivera Carrera, ha dado indicaciones a la Vicaría de Pastoral para que prepare un proyecto de Manual Parroquial encaminado a agilizar la puesta en práctica del conjunto de principios, criterios y líneas de acción que, como una abundante riqueza, tenemos en el pensamiento del II Sínodo Diocesano y en la reflexión del Proceso postsinodal.

Con gusto y con grande esperanza nos hemos avocado a esta encomienda, pues estamos seguros de que es el momento oportuno para tomar una medida de esta índole y que, con la participación de todos, nos ayudará a dar pasos decisivos en el caminar pastoral de la Arquidiócesis. En esta tarea hemos contado con la colaboración generosa y cualificada de algunos de los integrantes, laicos y religiosas, del Consejo Pastoral Arquidiocesano.

Presentamos ahora este Manual, como instrumento de consulta, a todos los agentes de pastoral de la comunidad arquidiocesana, pidiéndoles que desde el primer momento lo descubran con estas tres características generales:

1ª Es un instrumento que tiene como fin suscitar la participación de todos, agentes e instancias de pastoral, y así, encontrar juntos las formas más adecuadas para estructurar las parroquias y para facilitar la realización de sus acciones pastorales, siempre centradas en el Proceso Evangelizador con sentido misionero. No es un documento normativo. Es un medio para propiciar la reflexión, abrir espacios a las aportaciones y compartir experiencias, metodologías y materiales valiosos que han probado ser eficaces en la labor pastoral de la parroquia.

2ª Es un subsidio al servicio de los párrocos –y demás pastores- y sus equipos parroquiales, como apoyo a la pastoral parroquial para que sea impulsada y fortalecida al contar con cauces suficientemente ágiles, concretos y cada vez más sólidos.

3ª Es un medio importante para la pastoral orgánica y de conjunto, para la unidad de la Arquidiócesis, pues por la experiencia sabemos que lo que más une a las personas es el trabajo compartido. En este caso los vínculos de unidad serán más fuertes, ya que la acción se hará con criterios comunes para caminar juntos.

El material que aquí se presenta pretende ser ágil, breve, esquemático, de tal manera que sobre él se puedan recibir todos los aportes pertinentes que lleven a completar o a cambiar convenientemente el contenido y se llegue a un instrumento que tenga la categoría de manual. Concientes de que nos encontramos, en este sentido, en un punto de partida, estamos llamando a este subsidio «Hacia un Manual Operativo para la Pastoral Parroquial. Instrumento de consulta».

En la primera sección el manual ofrece algunos principios y orientaciones, cuya finalidad es la de iluminar las propuestas prácticas que se presentan después. Son: la Introducción eclesiológica; Algunas características socio-pastorales de la parroquia urbana; el Proceso evangelizador con sentido misionero y el Proceso de formación de agentes y ministerios laicales. A estos dos últimos temas se les ha querido dar una especial relevancia, por la repercusión que deben tener en la vida parroquial y porque, frecuentemente, acerca de ellos se advierten serias carencias.

En la introducción eclesiológica se trata de algunos principios que den los rasgos básicos para una imagen de la Iglesia que queremos construir con nuestras opciones pastorales. Es la eclesiología del Concilio Vaticano II, la que nos presenta a la Iglesia como misterio, como comunión y como misión, Iglesia evangelizada y evangelizadora que encuentra su inspiración y la fuente de su vida en el misterio trinitario.

Con el tema de las características de la parroquia urbana se quiere invitar a la reflexión sobre algunas circunstancias en las que más comúnmente se suelen encontrar las parroquias de la Ciudad de México, tanto desde el punto de vista sociológico, como desde el punto de vista de los acentos en su práctica pastoral. En este aspecto, como en los demás, se trata de una tipología realmente elemental, con miras a que sea completada por múltiples observaciones que surjan de la experiencia de los demás.

El Proceso evangelizador con sentido misionero se presenta como la dimensión desde cuya óptica ha de construirse toda la pastoral parroquial y como punto de referencia a donde se orienten los esfuerzos de los agentes de evangelización y el funcionamiento de las estructuras parroquiales.

Al Proceso de formación de los agentes de pastoral y los ministerios laicales se le trata con el enfoque de una necesidad insoslayable para que pueda lograrse la misión que, por naturaleza, le corresponde a la parroquia. Más aun, si no se le reconoce la debida importancia a esta formación, incluyendo la de los ministros ordenados, se expone la misma vitalidad de las comunidades parroquiales.

En una segunda sección se hace referencia a algunas realidades que, como estructura y como actividad, nunca deberían estar ausentes de la parroquia, se le llama Organización básica de la parroquia. En cuanto a instancias propiamente, se habla del Consejo pastoral, del Consejo de asuntos económicos y del Asistente administrativo. A manera de perfil, cuando se juzga oportuno, se sugieren algunas características para el funcionamiento de estos organismos y para el desempeño de las personas involucradas en estas funciones. Se señalan, con cuadros sinópticos, la relación conveniente entre las parroquias y las instancias de otro nivel. Por último se recuerdan algunos principios que remarcan la importancia de la pastoral parroquial básica.

En una última sección del manual parroquial se proponen manuales particulares para trabajar algunas áreas principales de la evangelización parroquial. Con esto se completan los temas que desde la 8ª Asamblea, con el nombre de dimensiones, y después en la 9ª Asamblea, como áreas de pastoral, se han venido analizando. Son, en efecto, las prioridades surgidas del II Sínodo y los cauces por donde ha venido buscando caminos el Proceso Postsinodal. Esto significa que estos son los temas en los que se ha querido empeñar la comunidad arquidiocesana, guiada por sus sucesivos pastores, el señor Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, el señor Cardenal Norberto Rivera Carrera. Dicho con palabras de fe, es por donde el soplo del Espíritu nos ha ido conduciendo.

De esta manera, en una mirada de conjunto y en el orden en el que se van presentando en el manual, tenemos: Proceso Evangelizador con Sentido Misionero, Formación de Agentes y Ministerios Laicales, Pastoral Familiar, Pastoral Juvenil, Pastoral Social, Pastoral Litúrgica, Pastoral Catequética, Pastoral de la Piedad y Religiosidad Popular, Promoción Vocacional Sacerdotal. Hay que advertir, además, que con este conjunto de elementos, de forma indirecta, y en la segunda sección explícitamente, se aborda el tema de la organización pastoral.

Con la propuesta de este manual esperamos que ningún consejo de pastoral parroquial y ningún párroco se sienta agobiado, pensando que debe abarcar simultáneamente todo lo aquí enunciado. Se trata, más que nada, de una aportación para ayudar a aclarar los horizontes y afinar el tino, con el fin de ver en el futuro próximo inmediato de cada parroquia, cuál es el siguiente paso y cuáles son los caminos específicos para dar los pasos sucesivos. Establecer prioridades sobre la atención que cada parroquia le dará a los diversos campos de trabajo parroquial.

Ponemos este manual, como instrumento de consulta, a disposición de los agentes de pastoral involucrados en la vida y en la acción de las parroquias. Les pedimos que lo analicen, lo confronten con su realidad y traten de llevarlo a la práctica, adaptándolo en todo lo que juzguen conveniente.

La finalidad, hay que decirlo una vez más, es que todos den sus aportaciones para mejorarlo y así, enriquecido y avalado por la experiencia de quienes lo hayan utilizado, después de un tiempo razonable de experimentación, podamos devolverlo al servicio de la Arquidiócesis con mayor autoridad moral y mayor credibilidad.

Para lograr este fin, la Vicaría de Áreas y la Vicaría de Agentes de Pastoral, en lo que corresponda a cada cual, así como sus respectivas Comisiones, estaremos atentos a las observaciones y sugerencias enviadas. Por nuestra parte queremos propiciar este diálogo organizando talleres a lo largo del año, así como otros encuentros encaminados a analizar la validez de las propuestas contenidas en el manual. Estos talleres y estos encuentros se podrán tener tanto con una temática general, como de forma parcial en lo que se refiere a las distintas áreas.

Vale la pena tomar conciencia, desde ahora, de que este camino que estamos iniciando va a significar una importante oportunidad para potenciar las Comisiones, tanto en su nivel arquidiocesano, como en su nivel de Vicaría territorial. Esto, si lo sabemos aprovechar, redundará en favor de una más fuerte pastoral de conjunto en general y, desde luego, en beneficio de las parroquias.

El señor Cardenal, D. Norberto Rivera Carrera, anunció este manual a los pies de Santa María de Guadalupe el día de la peregrinación de la Arquidiócesis, nosotros, junto con él, pidamos la intercesión de la celestial Señora para que, en el esfuerzo por avanzar en la evangelización de nuestra Ciudad, podamos ser fieles discípulos y apóstoles de su Hijo Jesús.

A 11 de enero, fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo, del año 2004.

Mons. Alberto Márquez Aquino
Vicario de Pastoral