PRESENTACIÓN
Después
de haber escuchado algunas propuestas, el señor Arzobispo, Cardenal
Norberto Rivera Carrera, ha dado indicaciones a la Vicaría de
Pastoral para que prepare un proyecto de Manual
Parroquial encaminado a agilizar la puesta en práctica
del conjunto de principios, criterios y líneas de acción
que, como una abundante riqueza, tenemos en el pensamiento del II Sínodo
Diocesano y en la reflexión del Proceso postsinodal.
Con
gusto y con grande esperanza nos hemos avocado a esta encomienda, pues
estamos seguros de que es el momento oportuno para tomar una medida
de esta índole y que, con la participación de todos, nos
ayudará a dar pasos decisivos en el caminar pastoral de la Arquidiócesis.
En esta tarea hemos contado con la colaboración generosa y cualificada
de algunos de los integrantes, laicos y religiosas, del Consejo Pastoral
Arquidiocesano.
Presentamos
ahora este Manual, como instrumento de consulta, a todos los agentes
de pastoral de la comunidad arquidiocesana, pidiéndoles que desde
el primer momento lo descubran con estas tres características
generales:
1ª
Es un instrumento que tiene como fin suscitar la participación
de todos, agentes e instancias de pastoral, y así, encontrar
juntos las formas más adecuadas para estructurar las parroquias
y para facilitar la realización de sus acciones pastorales, siempre
centradas en el Proceso Evangelizador con sentido misionero. No es un
documento normativo. Es un medio para propiciar la reflexión,
abrir espacios a las aportaciones y compartir experiencias, metodologías
y materiales valiosos que han probado ser eficaces en la labor pastoral
de la parroquia.
2ª
Es un subsidio al servicio de los párrocos y demás
pastores- y sus equipos parroquiales, como apoyo a la pastoral parroquial
para que sea impulsada y fortalecida al contar con cauces suficientemente
ágiles, concretos y cada vez más sólidos.
3ª
Es un medio importante para la pastoral orgánica y de conjunto,
para la unidad de la Arquidiócesis, pues por la experiencia sabemos
que lo que más une a las personas es el trabajo compartido. En
este caso los vínculos de unidad serán más fuertes,
ya que la acción se hará con criterios comunes para caminar
juntos.
El material que aquí se presenta pretende ser ágil, breve,
esquemático, de tal manera que sobre él se puedan recibir
todos los aportes pertinentes que lleven a completar o a cambiar convenientemente
el contenido y se llegue a un instrumento que tenga la categoría
de manual. Concientes de que nos encontramos, en este sentido, en un
punto de partida, estamos llamando a este subsidio «Hacia un Manual
Operativo para la Pastoral Parroquial. Instrumento de consulta».
En
la primera sección el manual ofrece algunos principios y orientaciones,
cuya finalidad es la de iluminar las propuestas prácticas que
se presentan después. Son: la Introducción eclesiológica;
Algunas características socio-pastorales de la parroquia urbana;
el Proceso evangelizador con sentido misionero y el Proceso de formación
de agentes y ministerios laicales. A estos dos últimos temas
se les ha querido dar una especial relevancia, por la repercusión
que deben tener en la vida parroquial y porque, frecuentemente, acerca
de ellos se advierten serias carencias.
En
la introducción eclesiológica se trata de algunos principios
que den los rasgos básicos para una imagen de la Iglesia que
queremos construir con nuestras opciones pastorales. Es la eclesiología
del Concilio Vaticano II, la que nos presenta a la Iglesia como misterio,
como comunión y como misión, Iglesia evangelizada y evangelizadora
que encuentra su inspiración y la fuente de su vida en el misterio
trinitario.
Con
el tema de las características de la parroquia urbana se quiere
invitar a la reflexión sobre algunas circunstancias en las que
más comúnmente se suelen encontrar las parroquias de la
Ciudad de México, tanto desde el punto de vista sociológico,
como desde el punto de vista de los acentos en su práctica pastoral.
En este aspecto, como en los demás, se trata de una tipología
realmente elemental, con miras a que sea completada por múltiples
observaciones que surjan de la experiencia de los demás.
El
Proceso evangelizador con sentido misionero se presenta como la dimensión
desde cuya óptica ha de construirse toda la pastoral parroquial
y como punto de referencia a donde se orienten los esfuerzos de los
agentes de evangelización y el funcionamiento de las estructuras
parroquiales.
Al
Proceso de formación de los agentes de pastoral y los ministerios
laicales se le trata con el enfoque de una necesidad insoslayable para
que pueda lograrse la misión que, por naturaleza, le corresponde
a la parroquia. Más aun, si no se le reconoce la debida importancia
a esta formación, incluyendo la de los ministros ordenados, se
expone la misma vitalidad de las comunidades parroquiales.
En
una segunda sección se hace referencia a algunas realidades que,
como estructura y como actividad, nunca deberían estar ausentes
de la parroquia, se le llama Organización básica de la
parroquia. En cuanto a instancias propiamente, se habla del Consejo
pastoral, del Consejo de asuntos económicos y del Asistente administrativo.
A manera de perfil, cuando se juzga oportuno, se sugieren algunas características
para el funcionamiento de estos organismos y para el desempeño
de las personas involucradas en estas funciones. Se señalan,
con cuadros sinópticos, la relación conveniente entre
las parroquias y las instancias de otro nivel. Por último se
recuerdan algunos principios que remarcan la importancia de la pastoral
parroquial básica.
En
una última sección del manual parroquial se proponen manuales
particulares para trabajar algunas áreas principales de la evangelización
parroquial. Con esto se completan los temas que desde la 8ª Asamblea,
con el nombre de dimensiones, y después en la 9ª Asamblea,
como áreas de pastoral, se han venido analizando. Son, en efecto,
las prioridades surgidas del II Sínodo y los cauces por donde
ha venido buscando caminos el Proceso Postsinodal. Esto significa que
estos son los temas en los que se ha querido empeñar la comunidad
arquidiocesana, guiada por sus sucesivos pastores, el señor Cardenal
Ernesto Corripio Ahumada, el señor Cardenal Norberto Rivera Carrera.
Dicho con palabras de fe, es por donde el soplo del Espíritu
nos ha ido conduciendo.
De
esta manera, en una mirada de conjunto y en el orden en el que se van
presentando en el manual, tenemos: Proceso Evangelizador con Sentido
Misionero, Formación de Agentes y Ministerios Laicales, Pastoral
Familiar, Pastoral Juvenil, Pastoral Social, Pastoral Litúrgica,
Pastoral Catequética, Pastoral de la Piedad y Religiosidad Popular,
Promoción Vocacional Sacerdotal. Hay que advertir, además,
que con este conjunto de elementos, de forma indirecta, y en la segunda
sección explícitamente, se aborda el tema de la organización
pastoral.
Con
la propuesta de este manual esperamos que ningún consejo de pastoral
parroquial y ningún párroco se sienta agobiado, pensando
que debe abarcar simultáneamente todo lo aquí enunciado.
Se trata, más que nada, de una aportación para ayudar
a aclarar los horizontes y afinar el tino, con el fin de ver en el futuro
próximo inmediato de cada parroquia, cuál es el siguiente
paso y cuáles son los caminos específicos para dar los
pasos sucesivos. Establecer prioridades sobre la atención que
cada parroquia le dará a los diversos campos de trabajo parroquial.
Ponemos
este manual, como instrumento de consulta, a disposición de los
agentes de pastoral involucrados en la vida y en la acción de
las parroquias. Les pedimos que lo analicen, lo confronten con su realidad
y traten de llevarlo a la práctica, adaptándolo en todo
lo que juzguen conveniente.
La
finalidad, hay que decirlo una vez más, es que todos den sus
aportaciones para mejorarlo y así, enriquecido y avalado por
la experiencia de quienes lo hayan utilizado, después de un tiempo
razonable de experimentación, podamos devolverlo al servicio
de la Arquidiócesis con mayor autoridad moral y mayor credibilidad.
Para
lograr este fin, la Vicaría de Áreas y la Vicaría
de Agentes de Pastoral, en lo que corresponda a cada cual, así
como sus respectivas Comisiones, estaremos atentos a las observaciones
y sugerencias enviadas. Por nuestra parte queremos propiciar este diálogo
organizando talleres a lo largo del año, así como otros
encuentros encaminados a analizar la validez de las propuestas contenidas
en el manual. Estos talleres y estos encuentros se podrán tener
tanto con una temática general, como de forma parcial en lo que
se refiere a las distintas áreas.
Vale
la pena tomar conciencia, desde ahora, de que este camino que estamos
iniciando va a significar una importante oportunidad para potenciar
las Comisiones, tanto en su nivel arquidiocesano, como en su nivel de
Vicaría territorial. Esto, si lo sabemos aprovechar, redundará
en favor de una más fuerte pastoral de conjunto en general y,
desde luego, en beneficio de las parroquias.
El
señor Cardenal, D. Norberto Rivera Carrera, anunció este
manual a los pies de Santa María de Guadalupe el día de
la peregrinación de la Arquidiócesis, nosotros, junto
con él, pidamos la intercesión de la celestial Señora
para que, en el esfuerzo por avanzar en la evangelización de
nuestra Ciudad, podamos ser fieles discípulos y apóstoles
de su Hijo Jesús.
A
11 de enero, fiesta del Bautismo de Nuestro Señor Jesucristo,
del año 2004.
Mons.
Alberto Márquez Aquino
Vicario de Pastoral