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Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

Boletín 01


Año 2000
No. 3

Palabra y Testimonio

LA PROMESA ES PARA TI, LA NUEVA PENTECOSTÉS

En estos últimos tiempos, sobre todo a partir del Vaticano II, se ha despertado en la Iglesia un nuevo y creciente interés por ponerse a la escucha de la Palabra de Dios en la Escritura, hasta el punto de ser considerada esta actitud como uno de los mayores dones que el Espíritu Santo ha manifestado a los bautizados en nuestros días.

Estamos celebrando el Jubileo del año 2000 en un ambiente festivo, y los dones iluminados por la Palabra de Dios se van manifestando. Un primer aspecto a reconocer es que estamos realizando la Misión 2000 en nuestra Arquidiócesis, en donde el Señor se da a conocer mediante su Palabra y camina con nosotros en la Ciudad. Segundo aspecto: hemos tenido la dicha de exaltar y adorar a Cristo en la Eucaristía, mediante el Segundo Congreso Eucarístico, teniendo por sede la ciudad de México a los pies de la Morenita del Tepeyac; este Evento tan significativo e importante ha sido iluminado por la Palabra de Dios, actualizándola de acuerdo a los signos de los tiempos, después de dos mil años en que el Señor Jesús nos la dio a conocer. Y la canonización de los Mártires de la época de la persecución en México, quienes a partir del 21 de Mayo están en los altares ya como Santos, han llegado a la santidad porque dieron testimonio con sus vidas de las enseñanzas que Jesús nos dejó mediante su Palabra.

En este contexto es muy importante impulsar y potenciar el estudio, reflexión y vivencia de la Palabra de Dios, contenida en la Sagrada Escritura. Constatamos en nuestra realidad que muchos hermanos experimentan cierto desánimo, al no encontrar quien les enseñe y explique la Palabra contenida en la Biblia. E imploran al Señor Jesús que les envíe a otro Felipe que se acerque a su carruaje, se interese por sus dudas y se siente a su lado para disipárselas.El Señor Jesús camina con nosotros en nuestra Ciudad, nos enseña desde hace dos mil años, como lo hizo con aquellos discípulos que marchaban camino de Emaús, el sentido de las Escrituras y experimentar cómo ellos sentían que ardía su corazón mientras se las explicaba por el camino. Ellos lo reconocen al partir el pan y llenos de gozo regresan a Jerusalén donde están reunidos los apóstoles, allí anuncian como misioneros que ¡el Señor ha resucitado! Así también nosotros ahora que estamos realizando la Misión 2000, a la aclamación de ¡Viva Cristo Rey! anunciemos a Cristo resucitado.

El Director




LA PROMESA ES PARA TI
“LA NUEVA PENTECOSTÉS”
(Hech 2,38-39)

I. LECTIO O LECTURA

Leer despacio desde Hech 2,38-39; con voz clara, proclamándola como lo había hecho el mismo Pedro. Otra persona vuelve a leer pausadamente.

Este texto es parte del "Kerigma"; o “Anuncio Apostólico”, cuyo tema es testimoniar la muerte, resurrección y exaltación de Cristo por Dios Padre, como Señor y Salvador para todo el que cree en ÉL.

1. ANOTACIONES SOBRE EL TEXTO

Hay cinco elementos centrales que le dan significado kerigmático al texto que hoy meditamos:

1° La persona histórica de Jesús, como Señor y Mesías.

2° Su vida, pasión, muerte, resurrección y exaltación que lo constituyen “Señor”.

3° El testimonio apostólico de su resurrección.

4° La salvación y el perdón de los pecados para todo el que se convierte y cree en Jesús.

5° La efusión del Espíritu Santo es ofrecida a cada uno de nosotros.
Reconozcan o sepan con certeza las maravillas que Dios Padre ha realizado. La casa significa la familia. El pueblo judío se llama indistintamente casa de Jacob (Lc 1,33) o de Israel (Mt 10,6). El nombre de Israel lo eligió Dios para el patriarca Jacob.

  • El v.36 concluye que Jesús resucitado es el Señor del que habla el Salmo 110 (109), o sea, el Mesías rey universal y sacerdote eterno; es el Mesías del Salmo 16, que anuncia directamente la resurrección de Cristo.

  • Jesús es el Señor y Mesías desde su encarnación, mas su esplendor y gloria ha llegado a su plenitud por su resurrección.

  • Efectos del discurso de Pedro, Hech 2,37-41: “Este párrafo nos da cuenta de los primeros convertidos al cristianismo, y subraya dos puntos esenciales del cristianismo: 1) La conversión interior del corazón, la penitencia interior; 2) El rito externo es la remisión de los pecados y la efusión del Espíritu. El externo es la agregación del pueblo santo de Dios. Así el hombre se libera de los castigos que amenazan a los malos. Nótese también cómo el instrumento providencial de la conversión es “la palabra”del apóstol, que no queda fuera del oyente, sino que “es recibida”. En la predicación, el oyente pone un acto vital propio suyo. Nótese igualmente cómo el cristianismo se presenta desde el principio como un mensaje de salvación que se dirige a todos igualmente, a los judíos y a los gentiles.”1

  • En el v. 37 el corazón de los oyentes se conmovió. Su actitud es de lamento y dolor por la muerte injusta de Jesús y de disponibilidad para aceptarlo como Señor y Mesías.

  • ¿Qué debemos hacer hermanos? Pregunta necesaria para todo aquel que se comprometa con el dolor del crucificado y quiera abrirse a la renovación espiritual.

  • En el v. 38 Pedro vuelve a hablar en nombre de todos los apóstoles, como cabeza de la Iglesia. Su mensaje es directo y actual conviértanse, o sea, es necesario que cambien de mentalidad, de un corazón viejo a un corazón nuevo, que cambien de vida para renovar su existencia.

“La conversión no es sólo dejar el pecado para vivir honestamente. Ni siquiera es una vida de fidelidad a los preceptos y mandamientos del Señor. Es mucho más que eso. Se trata de convertirnos de siervos de Dios en amigos suyos, de pasar de justos a hijos; de no hacer el mal a nadie, dejar a Dios hacer lo que Él quiere en nuestra vida”.2

  • V. 38b. El Bautismo se dará “en nombre de Jesucristo”, “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados en el Espíritu Santo dentro de pocos días”. Se le recibe “invocando el nombre del Señor Jesús” (cfr. Hech 2,21). Esta manera de hablar, más que a la fórmula ritual del sacramento del bautismo, se refiere al significado del rito mismo: Profesión de fe en Cristo o toma de posesión por Cristo de los que estarán consagrados a El.

  • Para remisión de los pecados: el bautismo, al llenarnos de la gracia divina, nos purifica de todo pecado; por eso se le llama el segundo nacimiento.

  • “Recibimos el don del Espíritu Santo”. “La novedad del Evangelio no es una ley nueva, sino un Espíritu nuevo que Jesús glorificado envía a los suyos para que puedan vivir en la vida de los hijos de Dios. Jesús no sólo nos dio el derecho de podernos llamar hijos de Dios, sino que compartió su Espíritu.”3

  • V. 39. El don del Espíritu Santo, objeto de la promesa divina, es “para todos sus hijos” se refiere al pueblo judío. Los que están lejos son los paganos o gentiles. Esta frase está tomada del lenguaje de profetas y de San Pablo, en el cual hablan de los gentiles. “Para cuantos llama el Señor”: de hecho Dios padre llama a todos los hombres a recibir ese don maravilloso que es su Espíritu Divino y esa es la razón de la universalidad que Pedro mismo da.

    • ¿Cómo sentimos a san Pedro que ha sido vivificado y renovado por el fuego del Espíritu de Dios?

    • ¿Cómo se sentirán estos convertidos en aquel momento de gracia y de encuentro vivo con la fuerza del Hálito Divino?

    • ¿Por qué es tan importante la conversión para recibir los dones (carismas) y la presencia misma del Espíritu Santo?

2. TEXTOS PARALELOS

  • Hech 1, 4: “No salgan de Jerusalén, esperen la promesa que les hice de parte del Padre”.
  • Hech 1, 8: “Ustedes recibirán la fuerza del Espíritu Santo; Él vendrá sobre ustedes para que sean mis testigos... hasta los extremos de la tierra.”
  • Hech 8, 15: “Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran al Espíritu Santo”.
  • Hech 10, 45-46: “Y los fieles circuncisos que habían venido con Pedro quedaban atónitos al ver que el don del Espíritu Santo había sido derramado sobre los gentiles, pues les oían hablar en lenguas y glorificar a Dios.”
  • Hech 13, 38: “Sepan pues, hermanos, que por Él (Jesús) se les anuncia el perdón de los pecados” (y, por lo tanto, el don del Espíritu).
  • Hech 19, 6: “Entonces Pablo les impuso las manos, el Espíritu Santo vino sobre ellos, y comenzaron a hablar en lenguas y a profetizar, según el Espíritu les concedía expresarse.”
2. MEDITATIO O MEDITACIÓN

¡Cuánta riqueza espiritual encuentran en el mensaje de san Pedro los neo-convertidos y cuánta seguridad derrama su palabra al anunciar este Kerigma que nos presenta a Jesús como Señor y Mesías de toda nuestra vida! Este mensaje es para todo Israel, pero también para los pueblos que hemos creído en el más cercano de los hermanos: Jesús.

Es una invitación a reconocer la obra salvífica del Padre que, por la fuerza del Espíritu Santo, penetra hasta el fondo del corazón y lo transforma de duro y frío en un corazón lleno de calidez y ductilidad al plan salvador de Dios en cada uno de nosotros.

La Sagrada Escritura, en múltiples ocasiones, nos llama a la conversión, la cual se inicia con la compunción que provoca una actitud de lamento y dolor en nuestro corazón por la terrible y dolorosa Pasión y Muerte del Señor de los señores. ¡Cómo toca la gracia divina a nuestra puerta para pedirnos la total disponibilidad para aceptar y recibir a Jesús como Señor y centro de todas nuestras facultades y motivaciones!

Las Divinas Letras nos presentan en estos capítulos de Hechos a san Pedro como cabeza de la Iglesia, reconocida así por los mismos apóstoles y los primeros cristianos, ejerciendo la suprema autoridad de maestro, pastor y sacerdote, y por lo tanto de Vicario de Cristo. ¡Qué proceso tan bello y difícil es la verdadera conversión! Dios nos pide dejar la vida de pecado, para soltar el vuelo que nos lleve a vivir honesta y santamente. Se requiere más que una vida de fidelidad a la voluntad de Dios. Es llegar a ser amigos íntimos de Dios como lo fueron los apóstoles, es llegar a ser hijos amados de Dios como lo fue San Felipe de Jesús que dio su vida en total entrega y amor. Es llegar hasta el punto en que Dios realice lo que Él desea en nuestra vida como lo realizó con el Beato Miguel Agustín Pro, los Niños Mártires de Tlaxcala, Juan Diego o los 25 mártires de la época de la persecución religiosa.

¡Qué invitación tan interpelante la de San Pedro para hacer de nuestro bautismo una auténtica profesión de fe en Cristo para que Él viva en el alma de cada consagrado por el agua bautismal! Nos motivan las palabras de la Escritura para recibir y valorar ese espléndido regalo que es la adorable persona del Espíritu Santo, que ha venido a nosotros para crear un nuevo corazón donde trabaje ese Espíritu nuevo, enviado por el mismo Jesús glorificado.

Solamente así se hará realidad la vida plena y fecunda de hijos de Dios. ¡Sólo así la obra de salvación consistirá en la transformación de nuestro corazón pecador en un corazón manso, humilde y puro como el de Jesús! Entonces viviremos la renovación querida por Cristo y realizada en nosotros por la acción del Espíritu Divino. Entonces comprenderemos cuánta necesidad tenemos de recibir el Espíritu Santo y veremos cómo la acción del Espíritu en el hombre le hace cambiar todos sus apetitos, criterios y valores. Ya no seguiremos los deseos de la carne porque el hombre espiritual desea, quiere y hace las obras del Espíritu Santo y por eso sus frutos serán: amor, alegría, paz, saber sufrir, comprensión, bondad, fidelidad, mansedumbre y libertad (Cfr. Gál 5, 19-23). La conversión continua es una tarea inacabada, una asignatura siempre pendiente, que todos debemos pedir cada día a Jesús, y con su Divina Gracia nunca darnos por satisfechos en esta valiosa empresa.

3. CONTEMPLATIO O CONTEMPLACIÓN

¡Qué abismos de bondad y ternura hay en tus mensajes salvíficos! ¡Cómo quieres que amemos a Jesús y que Él sea el centro y fuerza de nuestra vida! ¡Cuánta dignación y generosidad de tu parte, Oh Padre, para invitar a todos los pueblos a sentir la cercanía y ternura de nuestro hermano mayor, Jesús!

¡Cómo nos llamas para experimentar tu obra salvadora que quiere penetrar hasta el fondo de nuestros corazones y efectuar una transformación preciosa en estos pobres corazones para que seamos maleables a tu plan redentor hacia nosotros!
¡Qué promesa tan extraordinaria nos haces al anunciar y darnos el don de tu propio Espíritu! No sólo al pueblo escogido de Israel, sino a todos los pueblos de la tierra a quienes quieres salvar y llevar a una experiencia única.

¡Cómo te contemplamos en tu magnífico reino buscando de mil formas al hombre para que viva el proceso necesario pero difícil de la auténtica conversión! Tú quieres y puedes realizar lo que al hombre es imposible con sus humanas fuerzas: dejar el atractivo del pecado y caminar por el arduo y difícil camino de una vida honesta, fecunda y santa.

Solamente Tú puedes llevarnos a la verdadera conversión que nos hace ser tus amigos queridos y entrañables; es más, ser tus hijos amados y objeto de tus complacencias. Sólo Tú puedes efectuar en nuestra caduca vida lo que Tú deseas que seamos.

No cabe duda que eres bondadoso sin par, al darnos el don de dones, tu hálito divino para recrear un nuevo corazón donde Él trabaje, viva y crezca realizando la obra maestra de tus manos fecundas: la trasformación de nuestro corazón pecador, miserable y egoísta en un corazón humilde, manso y puro como el de Jesús.

4. ORATIO U ORACIÓN

Bendito y alabado seas, ¡oh Padre! Generoso, porque con la muerte y resurrección de tu Divino Hijo lo constituiste Señor y Mesías de todos los hombres, a pesar de nuestra rebeldía y pecado. Tú nos das al Señor Jesús que viene a salvarnos.

Gracias por llamarnos al arrepentimiento renovador y, por lo tanto, al cambio de mentalidad, de corazón y de vida que transforme nuestro corazón ruin y pecador en un corazón manso, puro y humilde como el de tu propio Hijo Jesús. Tú nos convocas a vivir nuestra inmensa vocación de hijos tuyos consagrados a Cristo por la unción del Espíritu Divino.

Bendito seas por ese regalo tan singular y magnifico que es tu Espíritu Santo. Danos tu luz para comprenderlo y vivir su acción transformadora, que quiere cambiar radicalmente nuestros apetitos, criterios y valores en frutos de amor, alegría y paz.

Haz que nuestra conversión nos lleve a la auténtica fe que mueve montañas y al amor vivo y palpable como el de Jesús. Muévenos para llevar tu mensaje de salvación, particularmente a nuestros hermanos que no te conocen ni te aman.

Padre bueno, haz que nuestra vida deje ver la fuerza renovadora de tu Espíritu divino para que seamos maleables totalmente a tu plan salvífico. Tú don divino, ¡oh Jesús!, es la cumbre de tu obra salvadora, por eso haznos sentir sed del agua viva; haznos sentir la necesidad del Espíritu Santo. Tú que vives y reinas en unidad al Padre y al Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. AMÉN.

Pbro. Juan José Lira y Equipo de la Primera Vicaría


EN LA MISIÓN 2000, PREGONEMOS:¡VIVA CRISTO REY!

¡QUE VIVA MI CRISTO, QUE VIVA MI REY!
¡QUE IMPERE DOQUIERA TRINFUNTE SU LEY!
¡QUE iMPERE DOQUIERA TRINFUNTE SU LEY!
¡VIVA CRISTO REY! ¡VIVA CRISTO REY!

MEXICANOS, UN PADRE TENEMOS
QUE NOS DIO DE LA PATRIA LA UNIÓN.
A ESE PADRE GOZOSOS CANTEMOS,
EMPUÑANDO CON FE SU PENDÓN (2).

ÉL FORMÓ CON SU VOZ HACEDORA
CUANTO EXISTE BAJO EL SOL;
DE LA INERCIA Y LA NADA INCOLORA
FORMÓ LUZ EN CANDENTE ARREBOL (2).

NUESTRA PATRIA, LA PATRIA QUERIDA,
QUE NOS ARRULLÓ AL NACER,
A EL LE DEBE CUANTO ES LA VIDA;
SOBRE TODO EL QUE SEPA CREER (2).

DEL ANÁHUAC INCULTO Y SANGRIENTO,
COMO FRUTO DE SU AMOR,
FORMÓ UN PUEBLO AL CALOR DE SU ALIENTO,
QUE LO ACLAME CON FE Y CON VALOR (2).

SU REALEZA PROCLAME DOQUIERA
DESDE QUE EN EL TEPEYAC,
TIENE ENHIESTA SU BLANCA BANDERA,
DE SUS PADRES LA RICA HEREDAD (2).

ES EN VANO QUE EL CRUEL ENEMIGO
A CRISTO QUIERA HUMILLAR.
DE ESE REY LLEVARÁN EL CASTIGO
LOS QUE INTENTAN SU NOMBRE ULTRAJAR (2).

AÑO 2000: GRAN JUBILEO DE LA ENCARNACIÓN


NOTAS

1 La Sagrada Escritura. Texto y Comentario. Nuevo Testamento II, Hechos de los apóstoles y carta de San Pablo, Biblioteca de Autores Cristianos, p. 26.
2 PRADO Flores José, “Id y Evangelizad a los bautizados”,Publicaciones Kerigma, México, p. 74.

3 Íbid., p. 74.

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