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Vicaría      de Pastoral

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Primera Vicaría

Lectio Divina

"HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA"
(Jn 2, 5)

 

Bonas de Caná

 

REUNIÓN DE PRESBITERIO


PARROQUIA DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA


16 de enero de 2007

“HAGAN LO QUE ÉL LES DIGA”

Dios nuestro, Padre de la luz, tú que has enviado al mundo tu palabra, sabiduría, salida de la boca que gobierna sobre todos los pueblos, envía sobre nosotros al Espíritu Santo, para que nos dé un corazón capaz de escuchar tu palabra. Permítenos encontrarte en ella y engendrarte en nosotros. ¡Oh, Espíritu Santo!, aparta el velo de nuestros ojos, condúcenos a la verdad completa, danos inteligencia y perseverancia, por Cristo, nuestro Señor. Amén.

1. LECTURA
Del Santo Evangelio según San Juan
(2, 1-12)

1 Tres días después, hubo una boda en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba invitada. 2 También lo estaban Jesús y sus discípulos. 3 Se les acabó el vino, y entonces la madre de Jesús le dijo: -No les queda vino. 4 Jesús le respondió: -Mujer, no intervengas en mi vida; mi hora aún no ha llegado. 5 La madre de Jesús dijo entonces a los que estaban sirviendo: -Hagan lo que él les diga. 6 Había allí seis cántaros de piedra, de los que utilizaban los judíos para sus ritos de purificación, de unos ochenta o cien litros cada uno. 7 Jesús dijo a los que servían: -Llenen los cántaros de agua. 8 Una vez llenos, Jesús les dijo: -Saquen ahora un poco y llévenselo al encargado de la fiesta. Ellos cumplieron sus órdenes. 9 Cuando el encargado probó el vino nuevo sin saber de dónde venía (sólo lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua), llamó al novio 10 y le dijo: -Todo el mundo sirve primero el vino de mejor calidad, y cuando los invitados ya han bebido bastante, saca el más corriente. Tú, en cambio, has reservado el de mejor calidad hasta ahora. 11 Esto sucedió en Caná de Galilea. Fue el primer signo realizado por Jesús. Así manifestó su gloria y sus discípulos creyeron en él. 12 Después, Jesús bajó a Cafarnaum, acompañado de su madre, sus hermanos y sus discípulos, y se quedaron allí unos cuantos días.

ELEMENTOS PARA LA REFLEXIÓN

En la primera parte de su evangelio, Juan refiere siete signos realizados por Jesús, lo cual da lugar a ser conocida como “Libro de los signos”. Él llama “signos” a los milagros. El nombre indica que son acciones simbólicas, flechas indicadoras que nos invitan a buscar más allá del episodio concreto. En un primer momento, Juan quiere presentar que las realidades antiguas han sido sustituidas o reemplazadas por otras nuevas que son las que de verdad purifican, salvan, sanan al hombre, frente a la incapacidad de las antiguas a las que se aferra el pueblo judío. El relato de las bodas de Caná es un pasaje riquísimo en detalles y profundo en significación. Iremos deteniéndonos en las expresiones que consideremos necesarias para la comprensión del texto.

Al tercer día hubo una boda en Caná de Galilea

Contemplamos dos posibilidades: En primer lugar puede aludir el día tercero, día de la plenitud, de la consumación, conforme al sentido de esta indicación en los anuncios de la Pasión refería al tiempo de la victoria definitiva y de la plenitud humana. En segundo término, nos llevaría a sumar este tercer día a los tres que ya ha nombrado Juan (1, 29.35.43) que, si lo sumamos al primero (el cual no se nombra), serían siete, que nos recuerda el día del descanso del Señor, día de la culminación de la creación. De cualquier forma es claro que el texto nos habla de un tiempo nuevo, un tiempo en el que Cristo cambia el agua de las purificaciones rituales de los judíos por el vino nuevo de la nueva vida gozosa en Dios. La boda representa la antigua alianza de Dios con su pueblo Israel. Es decir, relaciones de amor mutuo, de promesa, de fidelidad, que no están excentas de momentos de duda e infidelidad por parte del pueblo. En este simbolismo de boda, antigua alianza, María personifica a los israelitas que han conservado la fidelidad a Dios y la esperanza de sus promesas. La madre de Jesús es consecuentemente la figura femenina que corresponde a la masculina de Natanael, el verdadero israelita (Jn 1, 47).

No les queda vino

María no sólo es la mujer observadora que se da cuenta de una carencia material, es la conciencia de la nueva situación que se abre a sus ojos; es más allá de la sensibilidad y la prudencia. María da pie a que se inauguren los tiempos nuevos.

¿Qué nos importa a ti y a mí, Mujer? Déjame, aún no ha llegado mi hora

Es una respuesta de Jesús hacia la necesidad de romper con el pasado. María espera la actuación inmediata de Jesús que remedie aquella necesidad, pero Jesús le hace comprender que la antigua alianza ha caducado. La hora no se refiere a la de hacer milagros, sino a la hora de cumplir su misión, a la hora de la cruz, a la hora de pasar de este mundo al Padre (Jn 13, 1). Esta hora no llegará hasta la segunda parte del evangelio (Jn 12, 27).

Hagan lo que él les diga

Aparecen nuevos personajes: Los sirvientes; y María les dice que se pongan a la completa disposición de Jesús. Ella no conoce los planes de su Hijo, pero afirma que hay que aceptar su programa sin condiciones y estar preparado para seguir cualquier indicación suya.

En el contexto de la alianza en el que se desenvuelve la escena, la frase de María a los sirvientes adquiere pleno significado, hace alusión a la que pronunció el pueblo en el Sinaí, comprometiéndose a cumplir todo lo que Dios les mandase: Haremos cuanto dice el Señor (Ëx 19, 8).

Había allí seis tinajas

Se interrumpe la narración para resaltar el detalle: La presencia de las tinajas destinadas a la purificación.

La descripción es minuciosa: seis, de piedra, con capacidad para unos cien litros cada una. Las tinajas enormes e inamovibles parecen presidir la boda; Seis indica lo incompleto, frente al siete que expresa la plenitud; que sean de piedra recuerda las tablas de la Ley y la profecía de Ezequiel: Arrancaré su corazón de piedra y les daré un corazón de carne; la finalidad de las tinajas, la purificación, dominaba la vida religiosa de los judíos.

Llenen las tinajas de agua

Se dirige a los sirvientes que, por indicación de la madre, están dispuestos a ejecutar lo que él diga. Las tinajas estaban vacías, indicando su incapacidad. Jesús, al hacer que las llenen de agua, indica que él va a ofrecer la verdadera purificación, lo que nos recuerda nuestro bautismo y después, él nos dará un vino que entra en el hombre y lo llena de gozo. El vino, que es el amor, es alegría que ha venido a traernos a Jesús. Llenen nuestros corazones del agua viva, Jesucristo (Jn 7, 37-39) y lleven nos hace reflexionar en la misión de proclamar el Evangelio, Palabra viva (Mc 16, 15).

Todo mundo sirve primero el vino de mejor calidad

El reproche del mayordomo al novio indica que el vino nuevo es mejor que el antiguo. El plan de Dios sigue una línea ascendente: Jesucristo va a inaugurar una época comparablemente superior a la antigua. La verdadera boda, con alegría plena, va a comenzar con Jesús, el verdadero Esposo.

2. MEDITACIÓN

Para ayudarnos a meditar el pasaje leído, nos hacemos algunas preguntas que cada quien puede contestar en su interior y después compartir con los demás.

  • ¿Cuáles son los detalles del pasaje que hemos leído? Día, tinajas, etc.
  • ¿Cuáles son las palabras de la madre de Jesús?
  • ¿Cuáles son las palabras de Jesús?
  • ¿Cuál es la actitud de los sirvientes y cuál la del mayordomo?
  • ¿Cómo reaccionan los discípulos?
  • ¿Tiene alguna importancia el día en que tiene lugar la celebración?

ORACIÓN

Este es el momento en que nos dirigimos a Dios para responder a su palabra. Hacemos caso de sus invitaciones y llamadas, de sus aspiraciones, reclamos y mensajes que nos ha dirigido en la palabra entendida, mediante el Espíritu Santo. No es más tiempo de reflexión, sino de entrega en diálogo con el Dios trinitario. Podemos dirigirle a Dios una oración espontánea, un cántico o salmo, como respuesta a su palabra.

CONTEMPLACIÓN

La contemplación no es un estado que llegue del exterior, sino más bien es el fruto natural, madurado, dentro de la lectura orada. Guardemos un momento de silencio y después, preguntémonos:

  • ¿A qué me compromete esta palabra en mi ministerio?
  • En el contexto del año que inicia y de los compromisos pastorales en nuestra Vicaría, ¿cómo podemos poner en práctica la invitación que nos hace María: Hagan lo que él les diga?
  • ¿Cuál es el mayor reto que tenemos como presbiterio del Primer Decanato?

Concluyamos con la oración que el mismo Jesús nos enseñó: Padre nuestro.

Bianchi Enzo, Orar la Palabra, Trad. Del italiano “Pregare la parola”.
Ignacio Franco y Ruiz Tosaús, María, Evangelio vivido, Verbo Divino, Comisión Episcopal de Pastoral Bíblica.

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