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Vicaría      de Pastoral

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Comisión Bíblica Arquidiócesis de México

Lectio Divina

"Hagan discípulos, enseñándoles"

"Hagan discípulos, enseñándoles"
(Mt 28, 16-20)

CURIA ARQUIDIOCESANA
10 / JULIO / 2007


“DISCÍPULOS Y MISIONEROS”

V/ En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

R/ Amén.

V/ Hoy nos reunimos nuevamente para trabajar en los retos que nuestra Comisión nos presenta hoy. En este ambiente de trabajo, meditamos la Palabra de Dios buscando pistas propias que nos ayuden a poner en práctica lo que Dios nos pide a cada uno de nosotros. Entonemos llenos de fe, alegría y esperanza el siguiente Salmo, sabiendo que el Señor escucha nuestra oración y atiende nuestras súplicas.

ORACIÓN INICIAL
(Salmo 118, 49-56)

Recuerda la palabra que diste a tu siervo, de la que hiciste mi esperanza;
éste es mi consuelo en la aflicción: que tu promesa me da vida; los
insolentes me insultan sin parar, pero yo no me aparto de tus mandatos.
Recordando tus antiguos mandamientos, Señor, quedé consolado;
sentí indignación ante los malvados, que abandonan tu voluntad;
tus leyes eran mi canción en tierra extranjera.
De noche pronuncio tu nombre, Señor, y velando, tus preceptos;
esto es lo que a mí me toca: guardar tus decretos.

I. ESCUCHAMOS LA PALABRA DE DIOS

MONICIÓN: El texto que vamos a meditar hoy corresponde a dos momentos: la primera describe la aparición del Resucitado ante los suyos en Galilea; la segunda recoge una declaración del Cristo Mateano y la orden de misión a los discípulos. Así, hermanos, hagamos un silencio en nuestro interior para escuchar la Palabra de Dios y percibir lo que quiere decirnos a cada uno de nosotros. Escuchemos.

16 Mas los once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había señalado. 17 Y allí al verle le adoraron; si bien algunos tuvieron sus dudas. 18 Entonces Jesús, acercándose, les habló en estos términos: “A mí se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándolas a observar todas las cosas que yo les he mandado. Y he aquí que yo mismo estaré siempre con ustedes, hasta el fin del mundo.”

II. CONSIDERACIÓN DEL TEXTO

La localización geográfica de la cita es teológicamente significativa. La montaña es para Mateo el lugar de la revelación, o del encuentro. La instrucción que tiene lugar ahora tiene un valor eminente, es la palabra de Dios. Por su parte, Galilea señala la continuidad que vincula al Resucitado con el Jesús terreno. Allí es donde el Jesús terreno ejerció esencialmente su ministerio y donde el Señor glorificado vuelve a encontrarse con los suyos.

Este encuentro que sirve para que se manifiesten los verdaderos discípulos fue un momento difícil para sus seguidores más cercanos y, de hecho, uno de ellos lo entregó, otro lo negó y el resto lo abandonó.

El grupo de discípulos, en el instante del encuentro decisivo, adopta actitudes divergentes. Si todos al postrarse significa su adoración y sumisión confiada, en algunos, sin embargo, se insinúa la duda. Este comportamiento contradictorio es típico de los discípulos en el primer evangelio. Estos discípulos que sucumben a la incredulidad, incluso cuando exteriormente muestran su adhesión a Jesús, reflejan una situación típicamente vivida en la comunidad Mateana.

En estas condiciones, la duda a la que sucumben algunos discípulos y más aún, la respuesta que Mateo ofrece es lo que debe llamar nuestra atención. En Lc 24,41, Cristo disipa la incredulidad de los suyos haciendo un gesto concreto: comer un pez asado. En Jn 20,24 se invita a Tomás a tocar con sus dedos el cuerpo del Resucitado para que se convenza de su existencia. En Mc 16,14 es una nueva aparición del Resucitado la que derriba los últimos obstáculos a la fe. En Mt la respuesta a la duda consiste sólo en la palabra; el discípulo tiene que renunciar a todas las pruebas materiales y fiarse por completo de la palabra de su Señor. Jesús no alienta a los suyos ni por un gesto ni por una prueba suplementaria de su aparición; se acerca a ellos con su palabra. Una palabra que conserva su fuerza de presencia y de pertenencia para cada generación.

“Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra”. Jesús ha recibido poder en el cielo y en la tierra, investido de la autoridad suprema que Dios le ha dado, se muestra con una majestad totalmente divina. Jesús majestuoso envía a sus representantes; él es más que todo en la tierra y en el cielo. Nadie tiene más poder que él; no comparte el poder con nadie y nadie es  superior a él. Es investido por el Padre de un señorío universal hasta el fin de los tiempos.

III. ¿QUÉ NOS DICE ESTE PASAJE?

“Hagan discípulos”. Para Mateo, la utilización de la expresión hacer discípulos en un contexto misionero, adherirse a Cristo y hacerse discípulo es una sola realidad, no sólo para sus compañeros terrenos, sino que es la condición en que adelante todo hombre está invitado a entrar; cada creyente es llamado a reconocer e identificarse con esta invitación y comprender mejor su vida en la fe. Todas las naciones gozan de esta llamada.

“Enseñándoles todo lo que yo les he dado” se trata de la voluntad de Dios anunciada en la Ley y los profetas, interpretada de forma soberana en la enseñanza de Jesús, concreta y resumida en el mandamiento del amor. Estos mandatos hay que transmitirlos sin alterarlos, en obediencia fiel, concreta y cotidiana, en nuestra vida.

“Yo estoy con ustedes hasta el fin del mundo”. La misión se extiende hasta el fin del tiempo. Es una expresión fuerte; recuerda el nombre mismo de Emmanuel (Dios con nosotros); no tenemos nada que temer, sino creer en su palabra, ya que él está con nosotros en todo momento; su presencia protectora activa a todos en todo momento.
PREGUNTAS:

  • ¿Qué nos impide evangelizar, o qué pretexto ponemos o escuchamos más comúnmente?
  • ¿Recuerdas el llamado de Jesús a tu vida, lo has comentado, y esto te anima a seguir?

IV. CONTEMPLAMOS EL ROSTRO DE JESÚS

Las apariciones del Resucitado están, por tanto, muy relacionadas con la misión; la experiencia del encuentro con él no es algo para que pueda guardarse para sí, sino una buena noticia que necesitan comunicar a otros. Da la impresión de que la misma fuerza que experimentan en el encuentro con Jesús les impulsa a comunicar a otros este acontecimiento que da un nuevo horizonte a la vida.

Algunas personas buscan la presencia en manifestaciones espectaculares; otras, la encuentran en otras apariciones que tanto han proliferado en los últimos años. Es verdad que Dios puede manifestarse también a través de estos medios extraordinarios, pero normalmente se deja ver en manifestaciones cotidianas que son evidentes para quienes tienen fe. Él está presente, sobre todo, en la vida, en obediencia a Dios y entrega a los demás.

ORACIÓN FINAL

I. Mentes cansadas,
manos encallecidas,
labriegos al fin de la jornada,
jornaleros de tu viña.
Venimos, Padre,atardecidos de cansancio,agradecidos por la lucha,a recibir tu denario.

II. Llenos de polvo,
el alma hecha jirones,
romeros al filo de la tarde,
peregrinos de tus montes.
Venimos, Padre,
heridos por los desengaños,
contentos por servir a tu mesa,
a recibir tu denario.

III. Hartos de todo,
llenos de nada
sedientos al brocal de tus pozos
y hambrientos de tu casa,
Venimos, Padre,
el corazón entre tus brazos,
la frente humilde de delitos,
a recibir tu denario. Amén.

Subsidios:
Jean Zumstein, Mateo el teólogo, Cuadernos Bíblicos no. 58, Verbo Divino, 1990.
Pierre Marie Beaude, Jesús: Trece textos del Nuevo Testamento, CB 50, VD, 1985.
El tesoro del escriba, VD 2001.

COMISIÓN DE PASTORAL BÍBLICA. IV VICARÍA

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