Visitar Sitio Web de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

Comisión Bíblica Arquidiócesis de México

Lectio Divina

SAN JOSÉ, EL HOMBRE DEL SILENCIO

"El hombre que en su silencio, sencillez y trabajo
acompañó a Jesús en su niñez, adolescencia y juventud,
haciendo así la voluntad del Padre"

San José

PARA UNA REUNIÓN DE DECANATO
(Lc 2, 41-52)

21 de Junio de 2005


LA PATERNIDAD DE SAN JOSÉ

CELEBRANTE: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

CELEBRANTE: El Dios de la vida que ha resucitado a Jesucristo rompiendo las ataduras de la muerte esté con todos ustedes.

TODOS: Y con tu espíritu.

CELEBRANTE: La Iglesia de Dios, nuestras pequeñas comunidades cristianas, nuestras familias necesitan retomar el encargo de san José, porque nuestra sociedad necesita el ejercicio gratuito de una profesión de la paternidad educadora y humanizadora de los hijos. Hay muchos hijos del vicio y del azar, y eso nos compromete a dar un servicio de paternidad cálida y amistosa que no degenere en abandono de la misión.

Rúbrica: Para dar inicio a esta Lectio Divina, entonamos el siguiente canto:

ES MI CUERPO, TOMAD Y COMED
(Bebaisienx)

Es mi cuerpo, tomad y comed;
es mi sangre, tomad y bebed.
Porque yo soy vida, yo soy amor,
Oh Señor, nos reuniremos en tu amor.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio.
Él nos guía como estrella en la inmensa oscuridad.
Al partir juntos el pan, Él nos llena de su amor:
Pan de Dios, el pan comamos de amistad.

El Señor nos da su amor como nadie nos lo dio.
Como todos sus amigos trabajaba en Nazaret,
carpintero se alegró, trabajando en su taller:
con sus manos Cristo obrero trabajó


DEL EVANGELIO SEGÚN SAN LUCAS
(2, 41-52)

41Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén para la fiesta de la Pascua 42y, cuando cumplió doce años, fue también con ellos para cumplir con este precepto. 43Al terminar los días de la Fiesta, mientras ellos regresaban, el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo notaran. 44Creyendo que se hallaba en el grupo de los que partían, caminaron todo un día y, después, se pusieron a buscarlo entre todos sus parientes y conocidos. 45Pero, como no lo hallaron, prosiguiendo su búsqueda, volvieron a Jerusalén. 46Después de tres días lo hallaron en el Templo, sentado en medio de los maestros de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas. 47Todos los que lo oían quedaban asombrados de su inteligencia y de sus respuestas. 48Al encontrarlo, se emocionaron mucho y su madre le dijo: “Hijo, ¿por qué te has portado así? Tu padre y yo te buscábamos muy preocupados.” 49Él les contestó: “¿Y por qué me buscaban? ¿No saben que tengo que estar donde mi Padre?” 50Pero ellos no comprendieron lo que les acababa de decir. 51Volvió con ellos a Nazaret, donde vivió obedeciéndoles. Su madre guardaba fielmente en su corazón todos estos recuerdos. 52Mientras tanto, Jesús crecía en sabiduría, en edad y en gracia, tanto para Dios como para los hombres. Palabra del Señor.

TODOS: Gloria a ti, Señor Jesús.

1. LECTURA

Rúbrica: Guardamos un momento de silencio, mientras dejamos que la Palabra nos inunde.

Subsidios para la reflexión

Durante los primeros siglos de la Iglesia, la veneración se dirigía principalmente a los mártires. Quizás se veneraba poco a san José para enfatizar la paternidad divina de Jesús. Pero, así todos los Padres (san Agustín, san Jerónimo y san Juan Crisóstomo, entre otros), ya nos habla de san José. Según san Calixto, esta devoción comenzó en el Oriente desde el siglo IV. En Occidente inició a partir del siglo IX en los martirologios locales. La primera iglesia dedicada a san José aparece en Bologna en 1129. Algunos santos del siglo XII comenzaron a popularizar la devoción a san José, entre ellos se destacaron san Bernardo, santo Tomás de Aquino, santa Gertrudis y santa Brígida; más tarde, san Benito, santa Teresa de Ávila, san Vicente Ferrer, san Bernardino de Siena y san Francisco de Sales.

El Papa Sixto IV introdujo su fiesta en el calendario de la Iglesia en 1479, Pío XII declaró, en 1956, el 1º de mayo como fiesta universal en honor de san José obrero y Juan XXIII hizo que se añadiera su nombre en el Canon romano.

2. MEDITACIÓN

Rúbrica: Leemos nuevamente el texto evangélico en silencio y meditamos sus enseñanzas.

Dios confió los primeros misterios de la salvación de los hombres a la fiel custodia de san José. La gran bendición prometida en la Antigua Alianza a David y a su descendencia (2 Sam 7,12), se realiza en este obrero de Nazaret, que transmitió a Jesús el derecho a la herencia de David y que, por ley, impone el nombre al niño nacido de María.

San José era, ante los ojos de Dios, hombre justo y santo. San Mateo relata (1,19) cómo José, ya habiéndose comprometido con María, sin reclamar ni gritar, pensó despedirla, porque no quiere juzgar lo que estaba sucediendo. Dios le exige a José una fe como la de Abraham, que le obliga a superar sus propios criterios y sus legítimas esperanzas de hombre.

Durante los años que vivió en Nazaret, José introdujo al niño Jesús en las costumbres civiles y religiosas de su tiempo. En su crecimiento humano, Jesús aprendió de José el rezo diario en el hogar y el rezo comunitario en la sinagoga de Nazaret. Jesús aprendió de José, pero también José aprendía cada vez más de Jesús. José experimentó en su vida lo mismo que decía Juan el Bautista: “Es necesario que él crezca y que yo disminuya” (Jn 3,30).

3. CONTEMPLACIÓN

Rúbrica: En este tercer momento contemplamos el misterio de Jesús en el Templo de Jerusalén sentado frente a los Doctores de la Ley y sin pena alguna por haber angustiado a sus padres. Y, aunque la libertad de Jesús para servir a su Padre Dios queda manifiesta, no pasa por encima de María y José y vuelve con ellos.

El matrimonio de san José y María no fue un acto para cumplir con la Ley o para sólo cubrir las apariencias de la concepción de Jesús en circunstancias desconocidas en ese momento por todos, sino por el amor mutuo y el consentimiento de ambos para llevar a cabo el plan salvífico que Dios les había confiado.

San José

La paternidad de san José nos enseña el cuidado que él tuvo de proteger con mucho amor y dedicación lo que Dios le había confiado. Su tarea primordial fue el compromiso de acompañamiento y sostenimiento de la Sagrada Familia. Dios le concedió velar por la educación de su divino Hijo y con este propósito se desposó con la Virgen María, quien le fue otorgada para que fuese el protector de su castidad, para salvarla de las calumnias por el nacimiento del Hijo de Dios, y para ayudarla en sus viajes, fatigas y persecuciones. Sin él, la historia de la salvación hubiera seguido otros derroteros y matices diferentes.

San José es ejemplo de docilidad al plan de salvación que Dios preparó desde toda la eternidad para todos y para él mismo. Su vocación como padre de Jesús nos hace reflexionar sobre el respeto que los padres han de tener por la vocación de sus hijos, para poderlos comprender en el momento que comienzan a independizarse.

“El Hijo de Dios, el Verbo encarnado, durante 30 años de su vida terrena permaneció oculto; se ocultó a la sombra de José. Al mismo tiempo, María y José permanecieron escondidos en Cristo, en su misterio y en su misión. Particularmente José, que —como se puede deducir del Evangelio— dejó el mundo antes de que Jesús se revelase a Israel como Cristo, y permaneció oculto en el misterio de aquel a quien el Padre celestial le había confiado cuando todavía estaba en el seno de la Virgen, cuando le dijo por medio del ángel: ‘No temas recibir en tu casa a María, tu esposa’" (Mt 1,20).

Juan Pablo II, Catequesis, 19 de marzo de 1980

ORACIÓN

San José, tú has sido el árbol bendecido por Dios para dar fruto, para dar sombra: sombra protectora de María, tu esposa; sombra de Jesús, que te llamó padre y a quien te entregaste del todo. Tu vida, tejida de trabajo y silencio, nos enseña a ser eficaces en todas las situaciones y, sobre todo, a esperar en la oscuridad, firmes en la fe. Siete dolores y siete gozos resumen tu existencia: fueron los gozos de Cristo y de María, expresión de tu donación sin límites. Que tu ejemplo nos acompañe en todo momento para florecer donde la voluntad del Padre nos haya plantado, para saber esperar y para entregarnos sin reservas hasta que la tristeza y el gozo de los demás sean nuestra tristeza y nuestro gozo. Amén.

COMISIÓN DE PASTORAL BÍBLICA

www.servicont.com

COMISIÓN DE BIBLIA