ENTRONIZACIÓN DE LA SAGRADA ESCRITURA

 

Procesión de Entrada

Monición

Guía: Estamos reunidos por vez primera los catequistas de la Provincia de México, conformada por las diócesis de: México, Cuernavaca, Toluca, Atlacomulco y Tenancingo. Somos discípulos misioneros de Jesús quien continúa hablándonos por medio de la Sagrada Escritura. En ella, encontraremos los cimientos de nuestra fe y de nuestra misión como Catequistas. Dispongamos el corazón para escuchar, meditar y hacer vida la Palabra de Jesús. Hagámoslo, poniéndonos de pie y cantando.

La Biblia es introducida solemnemente por algunos catequistas que avanzan procesionalmente: la Biblia es llevada en alto, llevando a los lados dos cirios encendidos.

Canto: Tu Palabra me da vida

Tu Palabra me da vida,
confío en Ti Señor;
Tu Palabra es eterna,
en ella esperaré.

Dichoso el que con vida intachable
camina en la Ley del Señor.
Dichoso el que guardando sus preceptos
lo busca de todo corazón.

Postrada en el polvo está mi alma
devuélvame la vida tu Palabra.
Mi alma está llena de tristeza
consuélame, Señor, con tus promesas.

Escogí el camino verdadero
y he tenido presente tus decretos.
Correré por el camino del Señor,
cuando me hayas ensanchado el corazón.

Este es mi consuelo en la tristeza,
sentir que tu Palabra me da vida.
Por las noches me acuerdo de tu Nombre
recorriendo tu camino dame vida.

Se coloca la Sagrada Escritura en el lugar previamente preparado.

Guía: Digamos juntos la siguiente Oración.

Todos

Dios nuestro, Padre bondadoso, que nos amas, envíanos tu Espíritu Santo, para que nos ayude a leer y escuchar la Palabra desde el corazón, atentos al mensaje que nos quieres comunicar.

Sabemos que en las Sagradas Escrituras resuena la voz de Jesús, tu Hijo Amado y hermano nuestro.

Queremos abrir nuestros corazones y todo nuestro ser a su Palabra, que es fuente de vida para nosotros. Y nos pongamos efectivamente a la escucha de Jesús, tu Palabra viviente.

Crea en nosotros el silencio para escuchar su voz en la creación y en las Escrituras, en los acontecimientos y en las personas, sobre todo en los pobres y en los que sufren.

Así seremos sus discípulos y misioneros, y podremos testimoniar que Jesús está vivo y presente en medio de nosotros como fuente de amor, de vida y de esperanza para el mundo.

Que todos, nos ubiquemos como discípulos de Jesús y lo anunciemos a los demás para que nuestro pueblo, en Jesús, tenga vida y vida abundante. Amén.

Liturgia de la Palabra

Monición

Guía: Escucharemos un fragmento de la carta que San Pablo escribió a los cristianos de Roma. Después de animarlos a vivir enraizados en el Señor y dóciles al Espíritu Santo, les invita a que participen ese amor que han recibido a quien tiene mayor necesidad de Él.

De la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos (12, 1‐2. 9‐21)

Queridos hermanos, les exhorto por la misericordia de Dios a ofrecerse ustedes mismos como una víctima viva, santa y agradable a Dios: este es el culto espiritual que deben ofrecer. No tomen como modelo a este mundo. Por el contrario, transfórmense interiormente renovando su mentalidad, a fin de que puedan discernir cuál es la voluntad de Dios: lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto. Amen con sinceridad. Tengan horror al mal y pasión por el bien. Ámense cordialmente con amor fraterno, estimando a los otros como más dignos. Con solicitud incansable y fervor de espíritu, sirvan al Señor. Alégrense en la esperanza, sean pacientes en la tribulación y perseverantes en la oración. Consideren como propias las necesidades de los santos y practiquen generosamente la hospitalidad. Bendigan a los que los persiguen, bendigan y no maldigan nunca. Alégrense con los que están alegres, y lloren con los que lloran. Vivan en armonía unos con otros, no quieran sobresalir, pónganse a la altura de los más humildes. No presuman de sabios. No devuelvan a nadie mal por mal. Procuren hacer el bien delante de todos los hombres. En cuanto dependa de ustedes, traten de vivir en paz con todos. Queridos míos, no hagan justicia por sus propias manos, antes bien, den lugar a la ira de Dios. Porque está escrito: Yo castigaré. Yo daré la retribución, dice el Señor. En otra parte está escrito: Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber. Haciendo esto, amontonarás carbones encendidos sobre su cabeza. No te dejes vencer por el mal. Por el contrario, vence al mal, haciendo el bien. Palabra de Dios.

R. Te alabamos Señor.

Silencio para meditar.

Reflexión

Guía: Es interesante que San Pablo no nos pida ponerle flores o velas al Señor, para agradarle. Nos pide que le seamos agradables con nuestra vida. Nuestro cuerpo, nuestra persona, nuestras inquietudes, deseos, preocupaciones, todo lo que somos y vivimos debe estar orientado al Señor.

San Pablo nos invita también a vivir el amor cristiano: no sólo en apariencia, sino en profundidad. De esto depende la credibilidad misma del anuncio.

Por una parte, se necesita la Palabra que comunique todo lo que él mismo ha dicho. Por otra, es indispensable que, con el testimonio, se dé credibilidad a esta Palabra, para que no aparezca como una bella filosofía o utopía, sino más bien como algo que se puede vivir y que hace vivir. La Palabra de Dios llega a los hombres, por el encuentro con testigos que la hacen presente y viva. Porque quienes encuentran testigos creíbles del Evangelio se ven movidos así a constatar la eficacia de la Palabra de Dios en quienes la acogen (Cf. Verbum Domini 97).

Para crecer en el amor, el Señor, nos regala su Palabra, como luz en el camino. Además, para poder realizar nuestra misión de Catequistas necesitamos familiarizarnos más con su ella. ¿Cómo podríamos hacerle para conocer mejor al Señor que nos habla en la Sagrada Escritura?

Presentación de Signos

Guía: La Palabra Divina debe iluminar la existencia humana y mover la conciencia a revisar en profundidad la propia vida. La misma Palabra de Dios reclama la necesidad de nuestro compromiso en el mundo y de nuestra responsabilidad ante Cristo, Señor de la Historia.

La misma Palabra de Dios denuncia sin ambigüedades las injusticias y promueve la solidaridad y la igualdad. Por eso a la luz de la Palabra del Señor, reconocemos los signos de los tiempos que hay en la historia y no rehuimos el compromiso a favor de los que sufren, ya que el compromiso por la justicia y la transformación del mundo forman parte de la evangelización.

Por ello, es preciso que nos comprometamos a alimentarnos de la Palabra del Señor con frecuencia.

Panes

Jesús nos dice que “no sólo de pan vive el hombre, sino de la Palabra que sale de la boca de Dios”. La Palabra de Dios es el verdadero “Pan de cada día” que deberá alimentar nuestra fe, para que sepamos “gustar” del pan de la Palabra en el camino de la fe y del amor.

Luz

Jesús nos dice: “Yo soy la luz del mundo”. Necesitamos que la Sagrada Escritura sea claramente la luz que ilumine y guíe nuestros pasos, y a quien escuchemos con frecuencia en nuestras comunidades.

Miel

Leemos que “La Palabra del Señor es dulce como la miel”, porque nos consuela y nos conduce por caminos de solidaridad, de afecto, de amor auténtico. Necesitamos que el Señor bendiga nuestra misión de catequistas, sólo así se notará que somos cristianos: discípulos y discípulas de Jesús, al tratar a cada uno con amor como lo hizo Jesús.

Perfume

En la Palabra de Dios leemos que “somos el buen olor de Cristo”, porque con nuestra vida y testimonio estamos invitados a ser presente a Jesucristo, que da sentido a la existencia de todo hombre y de toda mujer.

Oración Final

Guía: Señor, Padre de Jesús y Padre Nuestro, míranos con bondad a todos los catequistas de esta Provincia reunidos en tu nombre, que deseamos acercarnos a ti, escuchando tu voz en la Sagrada Escritura, enséñanos, Padre, con tu Palabra.

Queremos ser discípulos y discípulas, caminar junto a Jesús, aprender a vivir como verdaderos hijos tuyos. Tu Palabra es la fuente viva, acércanos a ella. Danos el gusto de leerla y orarte con ella.

Señor, queremos ser templos vivos donde resuene tu Palabra para aprender a conocerte, y los corazones de todos: adultos, niños y jóvenes sean el lugar donde tu Palabra germine, porque la llevamos a la vida y la expresamos en el amor que nos tenemos y que donamos a todos.

Te lo pedimos por Jesús, tu Hijo Amado y hermano nuestro. Amén.

Bendición con la Sagrada Escritura

S. Que el Padre, que desde un principio condujo la historia de su Pueblo, hasta la llegada de su Hijo, Palabra de Vida, y que nos ha llamado a proclamar su Plan de amor entre los hombres y mujeres, cuide providentemente de cada uno de los catequistas de nuestra provincia.

A. Amén.

S. Que Nuestro Señor Jesucristo, Hijo y Enviado del Padre, que nos invita a seguir sus pasos y continuar su misión, nos acompañe, ayudándonos a ser sus seguidores y seguidoras.

A. Amén.

S. Y que la bendición de Dios Todopoderoso Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda y permanezca en cada uno de nosotros.

A. Amén.

Canto: El testigo

Por Ti, mi Dios, cantando voy
la alegría de ser tu testigo, Señor.

Es fuego tu Palabra, que mi boca quemó,
mis labios ya son llamas, y cenizas mi voz.
Da miedo proclamarla, pero Tú me dices:
“¡No temas, contigo estoy!”

Me mandas que cante con toda mi voz;
no sé cómo cantar tu mensaje de amor.
Los hombres me preguntan cuál es mi misión,
les digo: “¡Testigo soy!



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COMISIÓN DE CATEQUESIS