X SEMANA ARQUIDIOCESANA DE CATEQUESISBeato Juan Pablo II


CARTA A LOS CATEQUISTAS
DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO


Escudo del Arzobispo de México

CON MOTIVO DEL DÍA DEL CATEQUISTA

Estimados Catequistas:

Como lo he venido haciendo cada año, quiero hacerme presente a través de estas letras en la celebración en nuestra Arquidiócesis de México del Día del Catequista, recordándonos que la catequesis es consecuencia del mandato misionero de Jesús que hoy nos presenta el Evangelio: Vayan, pues, y enseñen a todas las naciones,
bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo… (Mt 28, 19).

En esta ocasión los invito a poner nuestra mirada en Juan Pablo II, recién beatificado por su sucesor el Papa Benedicto XVI; este evento ha llenado de alegría y gozo a la mayoría de los católicos, de manera particular a los que vivimos en México, ya que su presencia entre nosotros por cinco ocasiones dejó una gran huella en nuestra fe, recordando especialmente aquella frase de “México siempre fiel”.

Juan Pablo II fue un gran misionero y catequista, su vida y ministerio apostólico se caracterizó por ser un portador del mensaje de Jesús, del Evangelio, es por eso que una característica y por la que seguramente se le recordará, será por sus viajes apostólicos; por donde pasó se dedicó a sembrar la semilla de la fe a través de la
Palabra.

En su magisterio nos dejó un gran legado, que nos ha servido para renovar nuestra práctica misionera y catequística; cómo entenderíamos la opción por la Misión permanente en nuestra Arquidiócesis sin su llamado a una nueva evangelización, o reevangelización de los ambientes culturales de “antigua cristiandad” (cfr. RMi 33),
o el concepto de Proceso Evangelizador tan necesario para realizar mejor la tarea de la Misión.

Sus enseñanzas magisteriales quedaron plasmadas en el acerbo con el que contamos hoy de sus escritos, discursos, catequesis, homilías… En la línea de la Catequesis, nos dejó un documento fruto de un Sínodo de los Obispos sobre la“Catequesis en nuestro tiempo”, como respuesta al Sínodo nos dio la Exhortación apostólica postsinodal Catechesi Tradendae (16 de Octubre de 1979) que ha sido desde entonces, la pauta y el referente obligado para la renovación de la práctica de la catequesis.

A lo largo de sus capítulos nos hace reflexionar que Jesucristo es el único maestro y es a través de la catequesis, acción tan antigua como la Iglesia, como sigue haciendo presente su mensaje que debemos transmitir como Iglesia misionera; nos recuerda también, que la fuente principal de la transmisión del mensaje cristiano está en la Palabra, un mensaje que tiene que llegar a todos los bautizados y no sólo a un sector como lo fue por mucho tiempo, ya que todos tenemos necesidad de conocer y vivir su mensaje, esto nos obliga a renovar nuestros métodos y medios para hacer llegar su Palabra en los contextos y situaciones actuales, es por eso que todos de alguna manera tenemos que ser catequistas, desde el ministerio y opción de vida que hayamos elegido.

El aporte de Juan Pablo II, no se limitó a esta exhortación, a lo largo de su ministerio y magisterio nos dejo enseñanzas de gran valor, que hoy tenemos que retomar con un nuevo impulso para seguir renovando la tarea de la catequesis. Cabe señalar entre los grandes aportes de su magisterio el Catecismo de la Iglesia Católica como fuente principal de la catequesis, ya que es ahí en donde encontramos el depósito de la fe que se ha de transmitir en su dinamismo de una fe profesada, celebrada, vivida y orada. Juntamente con el Catecismo hay que tener muy presente el Directorio General para la Catequesis de 1997 elaborado por la Congregación del Clero, en donde se dan las grandes líneas de lo que ha de ser en el momento actual y en la catequesis de nuestra Iglesia particular esta tarea tan importante.

Por eso exhorto a todos los catequistas para que pongamos nuestra mirada en las enseñanzas y ejemplos del Beato Juan Pablo II, para seguir caminando hacia una catequesis renovada en nuestra Iglesia. Sé que en la Décima Semana Arquidiocesana de Catequesis, se reflexionó suficientemente en las enseñanzas de Juan Pablo II a la catequesis, poniéndolas en sintonía con las orientaciones pastorales que les he ofrecido como consecuencia de nuestra renovación pastoral a partir del II Sínodo diocesano, que el lema de esta Semana de reflexión: La Catequesis tiene necesidad de renovarse continuamente en su concepto, métodos, lenguajes y medios de transmisión (CT 17) sean una realidad en nuestra práctica.

Animo a los catequistas laicos, para que sigan poniendo un gran empeño en su formación y preparación, para que las enseñanzas de Juan Pablo II no queden en el olvido, sino que, sigan inspirando su quehacer en la Iglesia.

Que Dios Padre de Misericordia que se nos ha revelado plenamente en su Hijo amado los bendiga abundantemente, para que continúen con entusiasmo sirviendo al Evangelio.

Reciban mi aprecio y reconocimiento.

+ Norberto Cardenal Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México

5 de junio de 2011
Domingo de la Ascensión del Señor


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