ORACIÓN INICIAL


MARTES 29 Mayo 2012

Motivación: Hermanos catequistas, nos hemos reunido alrededor de la Palabra de Dios, que Ilumina  nuestras vidas y la vida de nuestra comunidad cristiana. Queremos acoger la Palabra de Dios como lo hizo María para nutrir nuestra Fe y nuestras vidas, para poder dar Testimonio de lo vivido.

Guía: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Oración presidencial: Concédenos, Señor, un corazón sencillo  y dócil para escuchar tu palabra, ponerla en práctica, y anunciarla con valentía a nuestros hermanos. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Proclamación de la Palabra: 1 Pe 1,10-16

Los profetas hablaron de ese favor que ustedes iban a recibir y se preguntaron o quisieron saber más al respecto. El Espíritu de Cristo estaba en ellos y les descubría de antemano los sufrimientos de Cristo y la gloria que iba a alcanzar, pero ellos se preguntaban quién sería y cuándo se realizaría eso.  Estaban preparando lo que mantiene a los ángeles en suspenso, y que ahora les ha sido anunciado a ustedes por sus evangelizadores, al mismo tiempo que el Espíritu Santo les era enviado desde el cielo. Y les fue revelado que todo esto sería, no para ellos, sino para ustedes. Por tanto, tengan listo su espíritu y estén alerta, poniendo toda su esperanza en esta gracia que será para ustedes la venida gloriosa de Cristo Jesús. Si han aceptado la fe, no se dejen arrastrar ya por sus pasiones como lo hacían antes, cuando no sabían. Si es santo el que los llamó, también ustedes han de ser santos en toda su conducta,  según dice la Escritura: Sean santos, porque yo soy santo. Palabra de Dios.

Breve exhortación…

Pregón de la Palabra:

He aquí, catequistas, la Palabra de Dios que nos llega como un gran regalo del amor de Dios. Tu Palabra, que resuena desde siempre en la historia de tu pueblo, pronunciando nuestros nombres y llamando a nuestras puertas. Es la voz del silencio sonoro de Dios, la voz eterna hecha tiempo, la voz del misterio hecha luz, la voz de Dios hecha letra, silaba y Palabra.

Tu Palabra tiene un rostro humano: Jesucristo, tu hijo amado. El que pudo decirnos hermanos y es Palabra que pronuncia nuestros nombres y llama a nuestra puerta.

Abrámosle, la puerta… Todas las puertas y ventanas.

Abrámosle las manos y los brazos, los ojos y los oídos, abrámosle el corazón y todo nuestro ser para acogerla con alegría.

Jesús-Palabra, pondrá luz radiante en la noche oscura de nuestras vidas, alumbrará con su fuego ardiente el frío de nuestro egoísmo, nos liberará de nuestras esclavitudes y llenará de esperanza nuestros ojos cansados.

Jesús-Palabra derramará su Espíritu de Resucitado en nuestros corazones para hacernos capaces de amar, y nos hará ver las necesidades de nuestros hermanos para que aprendamos a compartir en familia y en comunidad.

Abramos pues hermanos catequistas nuestros corazones y nuestra casa a la Palabra de Dios. Amen

Peticiones: Reunidos en familia y con la confianza de que seremos escuchados presentemos a Dios Padre nuestras necesidades. Después de cada petición, responderemos: Que tu palabra sea la verdad y la luz que ilumine nuestro camino

  1. Por esta jornada de trabajo, para que de él obtengamos buenos resultados.
  2. Por todas nuestras comunidades catequéticas que se están formando, para que se abran a la acción del Espíritu y así descubran la alegría de compartir el mensaje de Dios.
  3. Por todos nuestros catequistas, para que no tengan miedo de acompañar  y transmitir la Palabra de Dios

Démosle gracias a Dios que nos ha regalado su Palabra diciendo:

Señor, Padre de Jesús y Padre nuestro, te damos gracias porque has querido darte a conocer por medio de tu Palabra, porque te has revelado en Jesús. Te pedimos que nos ayudes a acoger tu Palabra en nuestra catequesis de manera que ella pueda fecundar y producir mucho fruto: fruto de amor y reconciliación. Tu que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Padre nuestro… Ave María… Gloria…

Oración conclusiva: Señor Jesucristo, Tú que eres manso y humilde de corazón ofreces a los que vienen a ti un yugo llevadero y una carga ligera; dígnate, pues, aceptar los deseos y las acciones de nuestro día, que podamos escucharte durante estos días para que perseveremos constantes en tu servicio. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.


ORACIÓN INICIAL DEL MARTES


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