3° SEMANA ARQUIDIOCESANA DE CATEQUESIS

SÍNTESIS DE LA PONENCIA DEL P. EDUARDO MERCADO GUZMÁN

EN TORNO AL DIRECTORIO PASTORAL PARA LOS SACRAMENTOS DE LA INICIACIÓN CRISTIANA

En el contexto de la Tercera Semana Arquidiocesana de la Catequesis, realizada del 26 al 30 de mayo del presente año, el P. Eduardo Mercado, quien preside la Comisión de Catequesis de la Arquidiócesis de México, expuso sucintamente el Directorio Pastoral para los Sacramentos de la Iniciación Cristiana, promulgado por nuestro pastor, el Cardenal Norberto Rivera Carrera, el pasado Miércoles de Ceniza.

Este documento, como el mismo Arzobispo lo dice en su Presentación, “pretende ser un instrumento para que, como comunidad arquidiocesana, seamos más fieles servidores de la gracia que el Señor quiere derramar sobre esta Iglesia particular, para que, por ella, se haga más viva su presencia en esta Ciudad”, y nace de la inquietud planteada hace ya unos años por el 2º Sínodo Diocesano: “¿Cómo conseguir que la celebración y la participación en los sacramentos forme parte de un proceso de conversión y de verdadero compromiso en la vida cristiana?” (ECUCIM 3068).

Cada capítulo de dicho documento, después de una breve introducción, aborda tres puntos:

  1. Consideraciones Actuales, en las que se da una visión de los que hoy sucede en nuestra Iglesia Local.
  2. Principios y Orientaciones, en los que se exponen algunas normas del Derecho Canónico, de la Liturgia y del Magisterio.
  3. Ordenamientos Diocesanos, en los que nuestro pastor dispone una legislación particular que tiende a reforzar el proceso evangelizador en nuestra diócesis y establece criterios para dar cierta unidad al ministerio de nuestra iglesia, en lo que al directorio concierne.

Dos son los temas centrales del documento, que forman el primero y último capítulos del mismo, aunque el primer tema se desglosa en otros tres capítulos. Así pues, quedan distribuidos de la siguiente manera:

La Iniciación Cristiana
El Bautismo
La Confirmación
La Eucaristía
La Reiniciación Cristiana

Para poder entender lo que ahí se expone, es necesario regresar unos años atrás, cuando el Concilio Vaticano II decretó reformar el “catecumenado”, hecho que originó la publicación del Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos, traducido para México apenas en 1996.

Este catecumenado o proceso de la Iniciación Cristiana de Adultos, está estructurado en tres grados: el primero, referido a la conversión inicial, que es cuando el candidato quiere ser cristiano; el segundo, cuando madurada ya la fe y casi terminada la formación catequética, el candidato se prepara a recibir los sacramentos; el tercero, cuando recibiendo los sacramentos, el candidato comienza a ser cristiano.

Estos tres grados se desdoblan en cuatro tiempos:

  1. Primera Evangelización (Kerygma) y Precatecumenado. “Es el tiempo del anuncio claro y decidido del Dios vivo y de Jesucristo, enviado por Aquél, para la salvación de todos, a fin de que los no cristianos, abiertos sus corazones por el Espíritu Santo, se conviertan a Cristo” (RICA, Observaciones Previas, 9).
  2. Catecumenado. “Es un tiempo prolongado, durante el cual, los candidatos, por medio de la instrucción pastoral y de prácticas apropiadas, deben llegar a la maduración suficiente de la fe inicial que manifestaron en su ingreso” (RICA, Obs. Prev., 19).
  3. Purificación e Iluminación. Este tiempo, preferentemente realizado en la cuaresma, tiene más el carácter de retiro espiritual que de catequesis, y conlleva una serie de ritos, que culmina con la recepción de los sacramentos de iniciación (Bautismo, Confirmación, Eucaristía).
  4. Mistagogia. El nuevo cristiano “progresa en una más profunda comprensión del misterio Pascual y en una traducción a la práctica vital, por la meditación del Evangelio, la participación en la Eucaristía y el ejercicio de la caridad” (RICA, Obs. Prev., 37).

El Padre Eduardo Mercado explicaba en el encuentro, que es fundamental entender este proceso para así captar la intención del Directorio. Es decir, no podemos seguir administrando sacramentos sin una mejor preparación a los mismos, preparación que debe estar inspirada en los procesos descritos por el RICA. Por eso es que el Directorio insiste en una preparación más responsable, más profunda, y por tanto, más prolongada, al menos aquí, en nuestra comunidad arquidiocesana.

Convendría que hiciéramos una lectura detallada del mismo, pues tiene grandes implicaciones en nuestros trabajos pastorales. Algunas particularidades que cabe destacar las encontramos en el capítulo referente a la Confirmación. Ahí se insiste que el orden litúrgico y teológico de los sacramentos coloca a la Confirmación en el segundo lugar, por lo que invita a que así se mantenga. Por tanto, se puede -y conviene que así sea- recibir la confirmación antes de la primera comunión.

Algunos han entendido esto como un retroceso, al interpretar que el Directorio plantea la Confirmación a los bebés. Pero la afirmación es clara: “En esta Arquidiócesis admítase a la Confirmación a todo bautizado que, habiendo cumplido los siete años, no haya recibido el sacramento y sea preparado adecuadamente” (n. 81). Además, “la catequesis para la confirmación se ha de inspirar en procesos catecumenales de evangelización, en un tiempo conveniente, de ser posible de un año, y si no, téngase por lo menos una mínima preparación no menor a doce sesiones amplias” (n. 87).

Otras aportaciones radican en el “estipendio” o cuota que ha de pedirse, pues obliga a poner un límite máximo, al menos por decanato, de tal manera que no se den los contrastes comprometedores que a veces existen entre parroquias incluso vecinas.

Muchas otras cosas establece como “ordenamientos” este Directorio, que a partir del día 19 de Junio de 2003, día de la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, comienzan a estar vigentes en la Arquidiócesis de México. La exhortación es, por tanto, a coordinar nuestros mejores esfuerzos, pastores y fieles, para avanzar en el proceso urgente de la Nueva Evangelización en nuestra comunidad diocesana.

P. Rubén López
VIII Vicaría