LA CATEQUESIS Y LA PARROQUIA SEGÚN EL PLAN PASTORAL 2003
Y EL DIRECTORIO PASTORAL PARA LOS SACRAMENTOS
DE LA INICIACIÓN CRISTIANA


I.   IMPORTANCIA PASTORAL DE LA PARROQUIA
II.  CONTEXTO DE LA PARROQUIA ARQUIDIOCESANA
III. LA CATEQUESIS EXIGENCIA FUNDAMENTAL DE LA PARROQUIA EN EL DIRECTORIO PASTORAL PARA LOS      SACRAMENTOS DE LA INICIACIÓN CRISTIANA

Los números entre paréntesis, si no tienen otra sigla, se refieren a los del Documento:
"La Parroquia, comunidad para todos",
Plan Pastoral 2003 del Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera

I. IMPORTANCIA PASTORAL DE LA PARROQUIA

A. CÓMO LLEGAMOS AL TEMA DE LA PARROQUIA EN EL PROCESO PASTORAL ARQUIDIOCESANO

  1. a. A lo largo de la reflexión sinodal, de manera explícita o implícita, siempre el tema de la parroquia estuvo presente, en cuanto que es el ámbito concreto del trabajo pastoral (9). La parroquia es lugar de concretización y al mismo tiempo el indicador de la pastoral de la Arquidiócesis (21-23).

  2. b. Además de las parroquias, y en relación estrecha con ellas, otros campos de trabajo que se deben considerar son los ambientes y sectores, como "espacios" específicos de la evangelización (10).

  3. c. En el tiempo sinodal y postsinodal, el decanato fue tomando creciente importancia, pero no por sí mismo, sino en beneficio de las parroquias que lo integran. Es vínculo entre ellas y les sirve de impulso y animación.(9; 13).

  4. d. Una preocupación del sínodo, que se ha tratado de reforzar en el proceso postsinodal, ha sido la formación de agentes laicos con una intencionalidad preeminentemente parroquial, con una clara conciencia de que si no hay agentes laicos formados -y con formación de pastorales específicas-, la parroquia no puede cumplir su cometido (15; 17). En efecto, se nos dice que la vitalidad de una feligresía es el resultado normal de la labor misionera de los ministerios laicales (cfr. ECUCIM 25-36).

  5. e. El momento culminante de la Misión 2000, tanto en su preparación, como en su realización, al mismo tiempo que estuvo al servicio de las parroquias para animarlas, de ellas la misión, en cuanto actividad Arquidiocesana recibió su impulso. Es decir la Misión 2000, tuvo como uno de sus ejes a la parroquia (16).

  6. f. Considerada la Misión 2000 como una tarea que debería convertirse en la forma habitual de hacer pastoral, pretendía poner a las parroquias en Misión Permanente (18; 19).

  7. g. Todo esto se reafirma buscando una mayor conciencia y una más fuerte profundización de los elementos que componen el proceso misionero, así como de su adecuado manejo en las parroquias y demás estructuras pastorales. (cfr. "Consolidar el Proceso Misionero" 20).

    B. PILARES TEOLOGICO PASTORALES DE LA PARROQUIA

  8. a. La conciencia de la presencia de Cristo Resucitado entre nosotros (NMI 29). De la convicción de esta presencia nace la fuerza y el sentido de la parroquia como expresión de la Iglesia (1).

  9. b. La santidad, objetivo último de la existencia de todo cristiano. A eso es llamada toda la Iglesia. Ese es el servicio que debe prestar la parroquia (2).

  10. c. La evangelización medio para anunciar a Cristo resucitado, camino por recorrer hacia la santidad (3).

  11. d. Dado que la Iglesia de la Arquidiócesis de México está inmersa en multiplicidad de culturas, esta Iglesia debe vivir en diálogo permanente con ellas, para que lleve a cabo lo que se ha propuesto en el II Sínodo: la evangelización de la cultura (4; 5).

  12. e. La conversión:
    - adhesión a Cristo (25)
    - puesta en práctica de los valores evangélicos (24)
    - conversión pastoral (26)
    - expresada en actitudes y acciones concretas (26-27)

  13. f. Para hacer "de la parroquia una comunidad para todos" (29)
    - comunidad de comunidades
    - las personas encuentran a Jesucristo
    - se forjen apóstoles
    - vuelvan a Jesucristo los que lo han abandonado

    II. CONTEXTO DE LA PARROQUIA ARQUIDIOCESANA


  14. a. Transformación Cultural

    La Cultura que la parroquia Arquidiocesana está llamada a evangelizar es ampliamente plural y está en continua transformación. Esto condiciona la misma evangelización. Un elemento cultural que merece ser resaltado es el profundo sentido religioso que, por otra parte, también necesita ser evangelizado (31-32).

  15. b. Movilidad Humana

    Es como el estilo propio de la vida urbana. Ante este fenómeno se exige la flexibilidad pastoral que implica:
    - No absolutizar los límites territoriales.
    - Disponibilidad fraterna para atender a todas las personas que acuden a la parroquia.
    - Superar la atención burocrática y, por el contrario, fortalecer la atención personalizada.
    - Que los horarios de atención no sean rígidos, sino diversificados para los distintos destinatarios.
    - Fuerte compromiso por construir un ambiente comunitario (con todas las personas que se interesan por la parroquia).
    - Formación específica y complementaria de agentes de evangelización para hacer presencia en los diversos ambientes parroquiales e interparroquiales (33-36).

  16. c. Lenguaje de la Ciudad

    - Ruido,
    - Sensacionalismo,
    - Escándalo.

    La respuesta:

    - Proponer los valores evangélicos, con ayuda de profesionales de la comunicación.
    - El testimonio de las familias, de los profesionistas, de cada cristiano, con una vida inspirada en Jesucristo (37-38).

  17. d. Continuidad en el Proceso Misionero Parroquial

    - La falta de continuidad pastoral desconcierta y desalienta.
    - El proceso de una comunidad debe ser valorado y respetado por todos.
    - Un camino de solución para la continuidad: el Plan Pastoral Parroquial (39).

  18. e. Continuamos en la línea del Sínodo y hemos dado pasos importantes.

    En 1992 se señalaba este desafío (Cf. ECUCIM 3728).
    "La parroquia - la expresión más visible e inmediata de la comunidad de Iglesia- cuando desarrolla una pastoral de tipo prevalentemente cultual, ya no responde adecuadamente a los retos de la Nueva Evangelización ni a las prioridades sinodales; por lo cual la Parroquia.
    - ha de transformarse en comunidad evangelizada y evangelizadora, misionera, testimonial y promotora de los valores del Reino.
    - requiere una dinámica de revisión profunda y constante y de organización corresponsable, y
    - debe aceptar los cambios que sean necesarios y los nuevos compromisos".

    III. LA CATEQUESIS EXIGIDA POR EL DIRECTORIO PASTORAL PARA LOS SACRAMENTOS DE LA INICIACIÓN CRISTIANA.

  19. a. Qué es el directorio: un documento pastoral-legislativo que contiene orientaciones teológicas y da algunas normas encaminadas a una mejor celebración y vivencia de sus sacramentos.

  20. b. El mismo Sr. Cardenal en la presentación del documento nos señala la finalidad: "¿cómo conseguir que la celebración y la participación en los sacramentos forme parte de un proceso de conversión y de verdadero compromiso en la vida cristiana?". "Asumir la preparación, la celebración y la proyección de los sacramentos de la iniciación, como un proceso cuya finalidad es fundamentar e impulsar la vida cristiana de cada uno de quienes se incorporan a la Iglesia, de sus familias y de la comunidad".

  21. c. Para ir logrando esto, un camino muy importante es seguir de cerca el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos (RICA). El Sr. Cardenal lo prescribe para la formación de los sacerdotes y de los futuros sacerdotes, así como de todos los agentes de la catequesis presacramental (cfr. PCT 15 ).

  22. d. Del RICA podemos remarcar dos enseñanzas fundamentales:

    Primera. los tres sacramentos forman un todo (La Iniciación Cristiana) no deben vivirse, ni siquiera pensarse, separadamente (en nuestro modo de proceder hay mucho que revisar y corregir).

    Segunda. los tres sacramentos deben constituir un proceso que implica un sólido surgimiento de la vida cristiana y un más fuerte desarrollo de la misma.

  23. e. La preparación catequética para estos sacramentos debe tenerse con sentido catecumenal: " La Iniciación Cristiana busca ser escuela de cristianismo, es decir, enseñanza y aprendizaje, testimonio y seguimiento de la fe, en una palabra experiencia de Dios. En este itinerario acontecen: el primer anuncio o kerigma, la catequesis, la experiencia de oración personal y litúrgica, la participación sacramental, la experiencia de fraternidad o de vida comunitaria, la toma de conciencia del compromiso social para compartir y servir.

28 de mayo del 2003


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