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CARTA DEL CARDENAL A LOS CATEQUISTAS

Escudo del Arzobispo de México

Estimados catequistas:

En estos días en que la Iglesia celebra con gozo la Pascua en la Persona de S.S. Juan Pablo II y la elección de su sucesor, Benedicto XVI, tuvimos la oportunidad de reflexionar el sentido que tiene la vida de cada uno de los cristianos y sobre la Misión de la Iglesia.

Al dirigirme a ustedes en ocasión de la celebración arquidiocesana del Día del Catequista, como ya se ha venido haciendo desde hace varios años, les envío mi saludo y felicitación, también aprovecho este día de la Ascensión del Señor y por consecuencia, el envío de anunciar su palabra a todas las gentes, precisamente en los nuevos desafíos que la Iglesia tiene que afrontar hoy la historia, como portadora y depositaria de la Buena Nueva del Reino.

A partir de estos desafíos, quiero convocarlos como miembros de la Iglesia a desempeñar con alegría el ministerio de la catequesis.

Como bien recuerdan, desde que fue planteado el tema de la X Asamblea Diocecesana el año pasado, se tomó conciencia de que la catequesis siempre ha sido en la Iglesia, uno de los grandes logros en el cumplimiento de su Misión, para la Arquidiócesis ha sido el sostén de la fe en las familias y en las comunidades. De ahí que la tomemos en este momento como medio para impulsar decididamente el proceso evangelizador con sentido misionero (Cfr. Orientaciones Pastorales 2005, Catequesis, Crecimiento en la Fe 7).

Es por eso Catequistas, que su vocación es un llamado de Dios, son profetas, maestros y testigos; porque su servicio específico es anunciar la Palabra, presentando a Cristo muerto y resucitado.

Así pues quiero invitarlos a:

  • cooperar activamente en la evangelización y edificación de la Iglesia, a promover en su comunidad una catequesis bien planeada, como fruto de la previsión y del ordenamiento de los procesos para educar en la fe, teniendo en cuenta que quien la hace realmente eficaz es el Espíritu, que actúa en el interior de las personas, de acuerdo con la libre apertura de éstas y a su acción,
  • situar la catequesis de Iniciación Cristiana, como el eslabón entre la acción misionera y la acción pastoral; sin ella la acción misionera no tendría continuidad y sería infecunda,
  • llevar una catequesis permanente que proponga un proceso de conversión continuo,
  • tomar conciencia de que la catequesis es un proceso dinámico, gradual y permanente de educación en la fe (Cfr. DP 984).

Son ustedes los catequistas la clave, para llevar a cabo esta misión, de incluir a la catequesis en el Proceso Evangelizador. Nuevamente en nombre del único pastor, Jesucristo, los envío confiando en su servicio para hacer realidad las aportaciones de la X Asamblea.

Los bendigo por su esfuerzo y generosidad, y por su apoyo en esta tarea que se me ha encomendado, en esta Arquidiócesis de México - Tenochtitlan.

Domingo de la Ascensión del Señor, 2005

+ Norberto Cardenal Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México


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