“CATEQUISTAS AGENTES DE EVANGELIZACIÓN EN MISIÓN PERMANENTE”

ORACIÓN CELEBRATIVA
MAYO 16

MIÉRCOLESES

Guía

En el nombre del Padre, + y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Todos

Amén.

Guía

Jesucristo, el mismo ayer, hoy y siempre, sea bendito. Por los siglos de los siglos.

Todos

Amén.

Monitor

Dispongámonos al alimento de la Palabra. Como discípulos hagamos nuestra esta presencia del Señor, diciendo:

Todos

Habla, Señor, que tu siervo escucha.

Lector

De la Carta del Apóstol San Pablo a los Romanos (10, 8b-10)

"Cerca de ti está la Palabra, en tu boca y en tu corazón", es decir, el mensaje de la fe que nosotros predicamos. Porque, si proclamas con tu boca a Jesús como Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvo. Pues con el corazón creemos para obtener la justificación y con la boca hacemos profesión de nuestra fe para alcanzar la salvación . Palabra de Dios.

Reflexión

El nuevo impulso que el Sr. Cardenal nos propone en sus orientaciones pastorales 2007, "requiere una profunda espiritualidad del seguimiento de Jesús, como fundamento de todos nuestros esfuerzos" (Cf. n. 22).

Como catequistas, necesitamos y es deber nuestro, estar cerca de la "Palabra hecha carne" (Jesús), cercanía no sólo en la boca, sino en el corazón, para predicarla. Proclamar a Jesús en la catequesis es proclamar y vivir la salvación y ponerla al alcance de los demás.

La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del Pueblo de Dios y, recordar también a los fieles de que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros de Jesucristo. Esto conlleva seguirlo, vivir en intimidad con Él, imitar su ejemplo y dar testimonio. Todo bautizado recibe de Cristo, como los Apóstoles, el mandato de la misión: "Vayan por todo el mundo y proclamen la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará" (Mc 16, 15). Pues ser discípulos y misioneros de Jesucristo y buscar la vida "en Él" supone estar profundamente enraizados en Él (Benedicto XVI, Discurso inaugural de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano, Aparecida, Brasil).

Guía

Dirijamos nuestra oración a Jesucristo, pidiéndole que nos reafirme en su seguimiento como discípulos y catequistas:

Todos

Señor, Tú me llamaste
para ser instrumento de tu gracia,
para anunciar la Buena Nueva,
para sanar las almas.

Instrumento de paz y justicia,
pregonero de todas tus palabras,
agua para calmar la sed hiriente,
mano que bendice y ama.

Señor, Tú me llamaste
para curar los corazones heridos,
para gritar, en medio de las plazas,
que el Amor está vivo,
para sacar del sueño a los que duermen
y liberar al cautivo.

Soy cera blanda entre tus dedos,
haz lo que quieras conmigo.
Señor, Tú me llamaste
para salvar al mundo ya cansado,
para amar al os hombres
que Tú, Padre, me diste como hermanos.
Señor, me quieres para abolir las guerras
y aliviar la miseria y el pecado;
hacer temblar las piedras
y ahuyentar a los lobos del rebaño. Amén.

Todos

En el nombre del Padre, + y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.


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