Escudo del Cardenal Norberto Rivera Carrera

CARTA A LOS CATEQUISTAS
DE LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

DÍA DEL CATEQUISTA

SOLEMNIDAD DE LA ASCENSIÓN DEL SEÑOR
4 de Mayo de 2008

Estimados Catequistas:

Al conmemorar en esta Pascua 2008, la solemnidad de la Ascensión del Señor, recordamos que nuestra meta final está en el Padre, porque ahí donde está el Señor queremos también llegar nosotros (cfr. Jn 17, 24). Pero también recordamos que mientras llega ese gran momento que causa en nosotros gran expectación y esperanza, recordamos que el Señor nos convida de su misión eviándonos a anunciar la Buena Nueva a “todas las gentes”.

Es por eso que hoy celebramos a todos aquellos que de manera consciente realizan una tarea en el campo de la misión de la Iglesia, misioneros y evangelizadores en general y en nuestra Arquidiócesis, ya por una tradición de varios años, celebramos el "Día del Catequista", recordando de esta manera que ustedes también son misioneros y evangelizadores a través del ministerio de la catequesis.

Esta es la razón por la que de manera especial me dirijo a ustedes, para saludarlos y felicitarlos, al mismo tiempo para animarlos a seguir caminando juntamente conmigo en el servicio pastoral de cuidar de este gran Pueblo de Dios que se me ha confiado; soy consciente de que esta tarea no la puedo realizar solo, sino en comunión en primer lugar con mis obispos, sacerdotes, diáconos y religiosas, pero también con ustedes, Catequistas Laicos, que respondiendo a su vocación bautismal, han aceptado la invitación que les hace el Señor de ser no solamente sus discípulos, sino también sus misioneros.

En sintonía con el Documento de Aparecida, "les manifiesto un sincero reconocimiento" (DA n. 295), por los aciertos que se han dado en este campo tan apreciado por toda la Iglesia, pero al mismo tiempo no dejando de señalar todavía algunas carencias que también invito a que sean consideradas por ustedes y buscar el camino para ir dándole su verdadero rostro a la Catequesis; al respecto he sido enterado de que en este momento en nuestra Arquidiócesis ha iniciado una reflexión seria en el seno de la Vicaría de Pastoral, para dar seguimiento a una orientación que dí en el Plan Pastoral para el año 2002, en el sentido de la viabilidad de instituir el ministerio del catequista (cfr. n. 74), Me dará mucho gusto constatar que ya estamos en posibilidad de dar este paso en nuestra Arquidiócesis.

Esto requiere, siguiendo con las luces de Aparecida, que continuemos trabajando en algo fundamental, que es la formación teológica y pedagógica de los catequistas; en la elaboración de subsidios aptos para una catequesis que ayude a fortalecer la identidad cristiana de todos los bautizados, comenzando por los adultos alejados, pero también de los niños, adolescentes y jóvenes, ancianos y personas con capacidades diferentes. Por esto también tenemos que seguir trabajando para que la catequesis esté bien integrada a los procesos de Iniciación y Reiniciación Cristiana, dejando de ser ocasional, haciendo de ésta "un itinerario catequético permanente", estableciendo procesos catequéticos orgánicos y permanentes; así, lograremos que la catequesis deje de ser una acción puramente doctrinal, pasando a ser una formación integral de la fe, que tome en cuenta todas las dimensiones de la vida cristiana (cfr. DA nn. 296-299).

El camino a recorrer para lograr esto es largo, sin embargo, los signos de esperanza y de vida nueva que he descubierto entre los catequistas en mis visitas pastorales, me hace pensar en que su disponibilidad y docilidad, seguirán dando frutos abundantes en nuestra amada Arquidiócesis y su pueblo fiel.

Vivimos ya la alegría por la preparación cercana del VI Encuentro Mundial de las Familias, aquí en nuestra Ciudad, así que los invito a sumarse a esta preparación, intensificando su misniterio, especialmente con las familias, recordando que la catequesis familiar es una de nuestras prioridades diocesanas.

Que María, la discípula y misionera por excelencia, alcance para ustedes toda gracia para que sigan firmes en el camino del seguimiento de Cristo, asemejándose cada día más a Él.

Nuevamente reciban mi afecto, queridos Catequistas y felicitación especial en este día, juntamente con mi bendición de padre y pastor, para cada uno de Ustedes y sus familias.

+ Norberto Cardenal Rivera Carrera

Arzopispo Primado de México


ORACIÓN POR LA VII SEMANA
ARQUIDIOCESANA DE CATEQUESIS

Jesús Maestro, Tú me has llamado a ejecutar
el ministerio de catequista,
responjdiendo a la invitación
de seguirte como discípulo-misionero.

Esta vocación nace del mandato misionero
que hiciste sobre aquellos que elegiste
para que estuvieran contigo el día de tu Ascensión
y retorno a la casa del Padre: "Vayan por todo el mundo".

A mí, catequista, me llamaste desde el día de mi bautismo,
para estar contigo; quiero seguir siendo testigo de tu amor
en la Arquidiócesis de México, en mi comunidad de fe
y ser portador de este mismo amor entre los adultos,
niños, adolescentes, jóvenes, ancianos,
personas con capacidades diferentes y las familias.

Por eso me comprometo a continuar formándome
en la escuela del Discípulo
a través del proceso evangelizador y, como Apóstol,
siguiendo las etapas de formación sistemática y orgánica.

Te pido que la VII Semana Arquidiocesana de Catequesis,
iluminada por el Espíritu Santo,
me dé luces para continuar respondiendo
a mi vocación de discípulo-misionero
en el servicio de la Catequesis.

Que María, la discípula y misionera por excelencia,
interceda, ante Ti, para alcanzar
la institución del Ministerio del Catequista
para mayor gloria de Dios.
Amén.

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