Decreto de Institución del Ministerio de Catequista

Escudo del Cardenal Norberto Rivera Carrera

+ Norberto Card. Rivera Carrera
Por la Gracia de Dios y de la Sede Apostólica
Arzobispo Primado de México

El mandato del Señor de ir y hacer discípulos, de bautizar y de enseñar (cf. Mt. 28, 18-20; Mc. 16, 15),  se profundiza mediante la catequesis.

"La catequesis es la enseñanza orgánica y sistemática de la doctrina cristiana, impartida con el fin de iniciar a los creyentes en la plenitud de la vida evangélica. El fin último de la catequesis es ‘poner a uno no sólo en contacto, sino en comunión, en intimidad con Jesucristo', para que así pueda reconocer la acción del Espíritu Santo, del cual proviene el don de la vida nueva en Cristo" (Pontificio Consejo Justicia y Paz, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, n. 529, CEM, 2004, pp. 296-297).

El Siervo de Dios Juan Pablo II, al mandar que se publicara el Catecismo de la Iglesia Católica, afirmaba: "El Concilio Ecuménico Vaticano II tenía como propósito y deseo hacer patente la visión apostólica y pastoral de la Iglesia, y conducir a todos los hombres, mediante el resplandor de la verdad del Evangelio, a la búsqueda y acogida del amor de Cristo que está sobre toda cosa" (Juan Pablo II, Constitución Apostólica Fidei Depositum, 11, 10. 1992, n. 1, Introducción).

Los Romanos Pontífices, siguiendo las directrices del mencionado Concilio Vaticano II, han iluminado y guiado el caminar de la Iglesia con diversos documentos en relación a la Evangelización y en particular de la Catequesis (Como ejemplo véanse los puntos Paulo VI, Exhortación Apostólica Evangelii Nuntiandi, 08,12. 1975, Juan Pablo II, Catechesi Tradendae , 16,10. 1979), por mandato Apostólico la Congregación para el Clero elaboró el Directorio General de la Catequesis (11, 04. 1971) de gran utilidad para la Iglesia.

La encomienda del Señor Jesús ha sido tratada también en la IV Asamblea del Sínodo de los Obispos, celebrada en octubre de 1977 y en fechas recientes en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, celebrada en Aparecida Brasil, del 13 al 31 de mayo de 2007, cuyos documentos han sido publicados con autoridad del Santo Padre Benedicto XVI en junio de ese año.

En nuestra Iglesia particular fue una preocupación constante de mis predecesores: el Sr. Cardenal Miguel Darío Miranda estableció el Oficio Catequístico Arquidiocesano y fundó el Instituto Sedes Sapientiae para la formación de Catequistas y, el Sr. Cardenal Ernesto Corripio Ahumada, recién llamado por el Señor, convocó y celebró el II Sínodo Arquidiocesano, mismo que asumí desde mi llegada a esta Arquidiócesis con plena conciencia pastoral. El mencionado II Sínodo, al tratar sobre la Catequesis, vio la conveniencia de establecer el Ministerio del Catequista (Ecucim nn. 2994-3011) previa una formación y siempre en comunión con la Iglesia, especialmente con el Párroco. De hecho, en las orientaciones pastorales que di para el año 2005, tenía como propósito presentar a "La Catequesis, como crecimiento en la fe" y, al año siguiente señalé como orientaciones pastorales "El proceso evangelizador como seguimiento de Jesús". Cada año, la Asamblea Diocesana señala alguna particularidad en torno a la Catequesis. Como Pastor de esta Iglesia, tengo presente que es un deber propio y grave, cuidar la catequesis del pueblo cristiano, para que la fe de los fieles, mediante la enseñanza de la doctrina y la práctica de la vida cristiana se haga viva, explícita y operativa (Cf. can. 773).

Considerando que contamos con fieles laicos, mujeres y varones que cuentan con una formación específica y que hay experiencias muy laudables, convencido que la acción de los fieles laicos se manifiesta hoy cada vez más necesaria y valiosa, teniendo presente la exhortación apostólica del Siervo de Dios Juan Pablo II "Crhistifideles Laici" (30,12. 1988), que los impulsa a colaborar con los pastores de la Iglesia, según su condición, visto los cánones 231; 759; 771-780, consultada la Vicaría de Pastoral y a mi Consejo Episcopal, con las PRESENTES LETRAS:

INSTITUYO EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO EL MINISTERIO ESTABLE DE CATEQUISTA

Apruebo "ad experimentum" por cinco años los requisitos anexos para recibir este ministerio que siempre debe desempeñarse en comunión jerárquica con el ARZOBISPO, el VICARIO EPISCOPAL y el PÁRROCO.

El fiel cristiano que reciba este ministerio, lo recibirá para desempeñarlo de modo gratuito, como un servicio y una encomienda por parte de la Iglesia y no como una exigencia que se le deba conceder y, será por un tiempo determinado, por lo mismo, no se adquieren derechos que se asemejen a ser considerados como ministros Sagrados.

Dado en la Catedral Metropolitana de México, el VII Domingo de Pascua, festividad en México de la Ascensión del Señor, Día del Catequista, firmado por mí y por el Canciller Secretario.


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