ORACIÓN INICIAL
JUEVES

Director: En el nombre del Padre + y del Hijo y del Espíritu Santo.

Todos: Amén.

Director: El Señor que los llamó a salir de las tinieblas, y a entrar en su luz maravillosa, esté con todos ustedes.

Todos: y con tu Espíritu.

Monitor: La actividad pastoral de la Iglesia necesita de la colaboración de mayor número de cristianos, para que las comunidades y cada uno de los creyentes alcancen la maduración de su fe y la proclamen siempre mediante la celebración, el compromiso y el testimonio de su vida. Son los catequistas, quienes prestan esta colaboración, cuando llevan a cabo la iniciación cristiana de otros y cuando los van instruyendo integralmente como discípulos misioneros de Cristo. Ahora pedimos la bendición de Dios y la gracia del Espíritu Santo ya que la necesitamos para este servicio eclesial.

Lectura bíblica

De la carta de San Pablo a los Romanos (10, 9-15).

Hermanos: Basta con que cada uno declare con su boca que Jesús es el Señor y que crea en su corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, para que pueda salvarse. En efecto hay que creer con el corazón para alcanzar la santidad y declarar con la boca para alcanzar la salvación. Por eso dice la Escritura: Ninguno que crea en Él quedara defraudado, porque no existe diferencia entre judío y no judío, ya que uno mismo es el Señor de todos, espléndido con todos los que lo invocan, pues todo el que invoque al Señor como a su Dios, será salvado por Él. Ahora bien, ¿cómo van a invocar al Señor, si no creen en Él? ¿Y cómo van a creer en Él, si no han oído hablar de Él? ¿Y cómo van a oír hablar de Él, si no hay nadie que se lo anuncie? ¿Y cómo va haber quienes lo anuncien, si no son enviados? Por eso dice la Escritura: ¡Que hermoso es ver correr sobre los montes al mensajero que trae buenas noticias!

Palabra de Dios

(Momento de silencio para meditar).

Reflexión (DA nn. 348-350 y 352).

La gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo es que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la Palabra y la Vida vino al mundo a hacernos “partícipes de la naturaleza divina” (2 Pe 1, 4), a participarnos de su propia vida. Es la vida trinitaria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la vida eterna. Su misión es manifestar el inmenso amor del
Padre, que quiere que seamos hijos suyos. El anuncio del kerygma invita a tomar conciencia de ese amor vivificador de Dios que se nos ofrece en Cristo muerto y resucitado. Esto es lo primero que necesitamos anunciar y también escuchar, porque la gracia tiene el primado absoluto en la vida cristiana y en toda la actividad evangelizadora de la Iglesia:“Por la gracia de Dios soy lo que soy” (1 Cor 15,10).

El llamado de Jesús en el Espíritu y el anuncio de la Iglesia apelan siempre a nuestra acogida confiada por la fe. “El que cree en mí tiene la vida eterna”. El bautismo no sólo purifica de los pecados. Hacer renacer al bautizado, confiriéndole la vida nueva en Cristo, que lo incorpora a la comunidad de los discípulos y misioneros de Cristo, a la Iglesia, y lo hace hijo de Dios, le permite reconocer a Cristo como Primogénito y Cabeza de toda la humanidad. Ser hermanos implica vivir fraternalmente y siempre atentos a las necesidades de los más débiles. Nuestros pueblos no quisieran andar por sombras de muerte, tienen sed de vida y felicidad en Cristo. Lo buscan como fuente de vida. Anhelan esa vida nueva en Dios, a la cual el discípulo del Señor nace por el bautismo y renace por el sacramento de la Reconciliación. Buscan esa vida que se fortalece, cuando es confirmada por el Espíritu de Jesús y cuando el discípulo renueva en cada celebración eucarística su alianza de amor en Cristo, con el Padre y con los hermanos. Acogiendo la Palabra de vida eterna y alimentados por el Pan bajado del cielo quiere vivir la plenitud del amor y conducir a todos al encuentro con Aquél que es el Camino, la Verdad y la Vida.

De los que viven en Cristo se espera un testimonio muy creíble de Santidad y compromiso. Deseando y procurando esa santidad no vivimos menos, sino mejor, porque cuando Dios pide más es porque está ofreciendo mucho más: “¡No tengan miedo de Cristo! Él no quita nada y lo da todo”.

Oración

Director: Señor, robustece la decisión de estos servidores tuyos, que se dedican a la catequesis; haz que lo que aprendan meditando tu palabra y profundizando en la doctrina de la Iglesia, se esfuercen por comunicarlo a sus hermanos y así, junto con ellos te sirvan con alegría. Por Jesucristo nuestro Señor.

Todos: Amén.

Canto: “Sois la semilla”.


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