8a SEMANA ARQUIDIOCESANA DE CATEQUESIS -click para ver poster


EL KERIGMA DESDE LA CATEQUESIS


LA INICIACIÓN CRISTIANA EN LA FORMACIÓN DE LOS CATEQUISTAS:  ESPIRITUALIDAD E ITINERARIO

  • En la actualidad el acercamiento a la vida de la fe, significativo y duradero, no se logra fácilmente.
  • La Formación Iniciática en un catequista responde a la necesidad de que éste pueda dar a conocer, “transmitir”, o compartir una fe que sea madura.
  • Por tanto para realizar su vocación, los catequistas, como todo fiel laico, “han de ser formados para vivir aquella unidad con la que está marcado su mismo ser, miembros de la Iglesia y ciudadanos de la sociedad humana”.
  • Es decisivo profundizar y asumir que el principio y la fuente de la identidad del catequista, es la persona de Cristo Jesús.
  • El más claro itinerario de formación lo encontramos en los evangelios.
  • La escuela de “formación” a la que durante tres años asistieron los apóstoles, es el mejor punto de partida y referencia en la formación de los catequistas, pues solo “el que ha sido evangelizado, evangeliza a su vez”.
  • Conociendo a Cristo, Evangelio de Vida, a partir de su persona y de su pedagogía se forma quien desea ser su discípulo.
  • Es en esta “escuela de Jesús Maestro” donde verdaderamente un catequista, donando su persona misma, abierto a la acción del Espíritu Santo, permite que sea la acción de la gracia de Dios la que actué en él.
  • La formación que recibieron durante ese tiempo se vio manifestada y fue comprendida a cabalidad, especialmente al calor del Misterio de la Pascua y de Pentecostés.
  • Al revelarse Jesús a sus íntimos, suscito en ellos un gran aprecio por su persona, poco a poco produjo también el estupor, hasta llegar a originar la fe en Él.
  • Se puede determinar por lo tanto que la primera respuesta de fe que surge por parte de sus amigos, es la adhesión al “Kerigma”, como paso necesario en la vía de convertirse en sus discípulos.
  • El Señor, los siguió instruyendo, corrigiendo, formando, reflexionando, profundizando los contenidos de esa fe, convirtiéndose todo ello en una verdadera enseñanza que la profundiza y la lleva al compromiso, de modo tal que se convierte en una auténtica catequesis.
  • Hay por lo tanto en la praxis de Jesús estas dos dimensiones: la Kerigmática y la Catequesis; Anuncio que suscita la fe y enseñanza que se transmite en la vida. Así es como esto se torna “fundante” para la vida de cualquier cristiano, aún con mayor razón para la vida-misión del catequista.
  • Como resultado, tendremos catequistas mejor capacitados para comunicar el mensaje evangélico y ayudar a los catequizandos al crecimiento y a la maduración de su fe.  Pero, ¿en qué consiste la formación inicial del catequista?

Los Catequistas como primeros destinatarios de una Formación Iniciática

  • La inquietud primera que mueve el corazón de la persona que desea ser catequista, en el fondo es consecuencia de una acción del Espíritu Santo, que le está impulsando a responder a Dios.
  • La respuesta normalmente se da con fundamentos rudimentarios.
  • Se hace necesaria una presentación adecuada del mensaje cristiano, del Kerigma –Primer Anuncio- y por ende un encuentro verdadero de estas personas con el Misterio de Cristo, con su Persona, donde se debe tener en cuenta de modo particular el contexto cultural en el cual se han venido desarrollando sus vidas en la actualidad.
  • Es cierto que poseen una muy buena voluntad y que están involucrados en otros quehaceres personales, sin embargo su formación antes de iniciar a desempeñar este servicio en la Iglesia es, o ha sido muy poca.

Características de la Formación Iniciática para los Catequistas

  • Se tendría que empezar por un itinerario de búsqueda y de descubrimiento, en que los catequistas guiados por un Formador sean introducidos en un aprendizaje activo, donde cada uno por sí mismo vaya encontrándose con la Persona de Jesús, estimulado y guiado por su formador.
  • El lugar formativo por excelencia debe ser un ambiente de relaciones amistosas, pero a su vez, relaciones que permiten la confrontación, la elaboración en común y la colaboración para hacer emerger y profundizar adecuadamente la verdadera identidad del catequista.
  • El encuentro personal con el Señor es indispensable, para que así los cristianos seamos los primeros contempladores del rostro de Jesús, asumiendo este encuentro como un proceso progresivo de conversión.
  • Este primer momento se debe de tomar como punto de partida, para crear un verdadero proceso de formación sistemática.
  • El Catequista formador tendrá que permear los primeros encuentros, a través, de un proceso en el que explique los aspectos determinantes del contenido del Kerigma.
  • Además debe proponer un itinerario en el cual se vayan profundizando cada vez más, algunos aspectos relevantes de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana.
  • Otro aspecto general por tomar muy en cuenta será el lenguaje, de tal modo que conduzca las experiencias significativas de la vida diaria, iluminándolas por las categorías bíblicas, prestando la debida atención a la hermenéutica, a la interpretación bíblica y no simplemente reducirlo a los contenidos o repetición de determinados conceptos.

Contenidos fundamentales de la Formación Iniciática de los catequistas

  • A la luz de la pedagogía de Jesús y de los relatos evangélicos, se esbozan a continuación algunos aspectos fundamentales dentro de la formación iniciática que todo catequista debe recibir.

a) Aprender a ser

b) Aprender a relacionarse

c) Aprender a conocer

d) Aprender a saber hacer

e) Aprender a trascender

f)  La opción fundamental

g) Una intensa vida espiritual

h) Vida de oración

i)  Vida Mariana

j)  Vida sacramental

k) La dimensión mistagógica del ministerio catequístico

l) Vida litúrgica

ll) Vida interior

m) Vida comunitaria

Conclusión

  • La vida entera de Jesucristo es un libro abierto de su persona y su pedagogía: su presencia, su predicación, sus milagros, sus gestos, su habilidad para comunicarse, el conocimiento de su misión y de su persona, la intensidad de su oración y sus actitudes, expresan el camino por seguir del cristiano y, en especial, del catequista.
  • La pedagogía que desarrolle ha de estar enmarcada por la Ley de la Encarnación, para ello deberá conocer el misterio mismo, con la conciencia de que así como Jesús, el catequista es una persona concreta, situada en el tiempo y en el espacio, enraizado en una cultura determinada, a la cual es enviado para anunciar la Buena Nueva.
  • Estos son a grandes rasgos los pilares fundamentales de un itinerario de formación iniciática para los catequistas.

Catequesis Kerigmática

  • “La ‘catequesis kerigmática’, que algunos llaman "precatequesis", inspirada en el precatecumenado, es una propuesta de la Buena Nueva en orden a una opción sólida de fe” (DGC 62).

Objetivo

  • Lograr que las personas alejadas del Evangelio, niños que apenas se inician en la vida cristiana, así como también quienes ya han conocido el anuncio Kerigmático y no lo hicieron suyo, puedan vivenciarlo, de tal forma que se puedan encausar a una adhesión a Cristo (aceptación del Evangelio) y originar en ellos la conversión y el puente hacia las siguientes etapas de la catequesis.

Destinatarios

  • Personas adultas y jóvenes que fueron iniciadas por el Bautismo, que requieran de una profundización de la fe de la Iglesia (Primer anuncio) que les fue dada; y no bautizadas, que requieran la profundización del Mensaje para poder suscitar su fe mediante los Sacramentos. Personas que casi viven de la religiosidad popular, que requieran de un “nuevo anuncio del Evangelio”; así como aquellas familias completas con distanciamientos de la Iglesia a causa de falta de conocimiento de la misma o decepción de algunas personas. Además de aquellas (personas) que han recibido el anuncio kerigmático con alegría y desean profundizarlo.

Agentes

  • Personas que se han preparado pedagógica y espiritualmente para ser catequistas en esta  etapa kerigmática. Han de ser personas que conozcan el Evangelio y que hayan llevado un proceso catequético y evangelizador. Que tengan la capacidad de hacerlo vivencial en los catequizandos mediante su testimonio de vida.

Contenidos

  • Jesucristo, revelación de Dios.
  • Amor de Dios manifestado en la Creación.
  • Pecado. Adán y Eva - Pecado Original.
  • Salvación. Manifestación del Hijo-Redención.
  • Conversión. Manifestación del Espíritu Santo.
  • Dones y frutos del Espíritu Santo.
  • Comunidad. Formar una Iglesia.

Métodos

  • Ver, juzgar y actuar, es decir, los catequizandos ven al catequista, escuchan y juzgan el mensaje transmitido.
  • Comunidad. Formar una Iglesia.
  • Compartir.
  • Jugar con base en el tema.
  • Dinámicas de grupo.

Subsidios

  • Biblia.
  • Catecismo de la Iglesia Católica.
  • Camino de Emaús.
  • Utensilios necesarios para la realización de las dinámicas.
  • Doce pregones.

Pbro. Eduardo Mercado Guzmán


El Kerigma desde la Catequesis en PowerPoint




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