8a SEMANA ARQUIDIOCESANA DE CATEQUESIS -click para ver poster


LA SAGRADA ESCRITURA EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA VIDA CRISTIANA


La Sagrada Escritura en la vida de la Iglesia

Situar en la vida de la Iglesia la Sagrada Escritura
que es la norma suprema de la fe
que ha de alimentar y regir toda la vida cristiana

Introducción

  • Para descubrir cómo a lo largo de los siglos ha sido utilizada y leída la Sagrada Escritura.
  • Con gozo se constata que en estos últimos años ha cambiado radicalmente el panorama católico.
  • Después de que por mucho tiempo la Biblia había estado prácticamente lejos de muchos de nosotros.

I. RECORRIDO HISTÓRICO DEL USO Y LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA

1) SIGLOS I‑XII: ACCESO ORDINARIO

  • La Sagrada Escritura fue la fuente directa donde se alimentaba la vida cristiana.
  • La liturgia permitía un contacto directo con la Palabra de Dios.
  • La predicación y la catequesis eran realmente bíblicas: un comentario a la Sagrada Escritura.
  • El tiempo: no existían ni catecismos, ni tratados propiamente teológicos.
  • La catequesis estaba enraizada y apoyada en la Sagrada Escritura.

2) SIGLOS XII‑XVI: ALEJAMIENTO PAULATINO

  • La época: dos realidades diversas.
  • Sigue un acceso a la Sagrada Escritura y su difusión.
  • Iinicio de una serie de advertencias eclesiásticas en torno a la lectura de la Sagrada Escritura.

a) El seguimiento a la Sagrada Escritura:

  • La práctica de la lectura orante en los monasterios.
    • El recurso constante como fuente de la vida cristiana.
  • La difusión de manuscritos y de Biblias impresas.
    • Testimonio de su lectura y difusión.
  • La época siglo XIV: el arte ‑ la escultura, la pintura, los vitrales y los mosaicos.
    • Un espejo viviente del AT y NT.
    • Un sínodo: el arte permite a los que carecen de instrucción conocer aquello que no
      pueden aprender en los libros.

b)   Restricciones al acceso de la Sagrada Escritura:

  • Las circunstancias que hacen difícil el acceso:
    • El costo de los manuscritos; el analfabetismo; la ignorancia del latín; la reservación de la lectura a los clérigos y monjes.
  • La época siglo XII: las prohibiciones.
    • Un ambiente de recelo ante la lectura.
    • El pueblo se distancia de la Palabra de Dios.

3) SIGLOS XVI‑XIX: ABANDONO PRÁCTICO DE LA ESCRITURA

a) La Biblia entre los reformadores

  • Ante el hecho de las crecientes dificultades que se oponen a la lectura.
    • Colocación como centro de la fe a la sola Escritura.
    • Intérprete de sí misma: no se necesita de ninguna tradición eclesial (para la interpretación).
  • La preocupación: poner la Sagrada Escritura al alcance de todos los fieles.
    • La traducción al alemán (Lutero) ‑ testimonio de la realidad.
    • La traducción al español (monjes convertidos al protestantismo) ‑ Casiodoro de Reina 1569 y Cipriano de Valera 1602.

b) La Biblia entre los católicos

  • El concilio de Trento 1546.
    • Subraya que la Sagrada Escritura debe ser expuesta y explicada en las lecciones sagradas que han de tenerse en las diferentes iglesias (catedrales).
    • Reconocer que el concilio no impulsó la lectura privada o particular de la Sagrada Escritura.
  • Entre los 1559 a 1756: existió en la Iglesia la prohibición de imprimir y poseer la Biblia en lengua vulgar sin un permiso especial.
  • Permiso en 1757: ediciones de la Sagrada Escritura en lengua vulgar ‑ aprobadas por la autoridad.
    • La Biblia no era para que todos la leyeran.
    • La jerarquía: rechazo y condenación del acceso de la gente a la Biblia.
    • Estos siglos: abandono práctico de la Sagrada Escritura.
  • La Biblia: la lectura en latín en la Eucaristía.
    • Incomprensible para la mayoría de la gente.
    • La práctica duró hasta antes del Vaticano II.

4) SIGLOS XX‑XXI: VUELTA A LA ESCRITURA

a) Documentos eclesiales

  • Cambio importante.
  • Contacto mayor con la Palabra de Dios.
  • Las preparaciones de la Iglesia para vivir la Palabra de Dios.
    • Vaticano II: recomendación de la lectura de la Escritura.
    • Dei Verbum: los fieles han de tener fácil acceso a la Sagrada Escritura.

b) Hechos favorables

  • La promoción de los estudios bíblicos.
  • Los movimientos litúrgicos‑bíblicos.
  • El impulso de la necesidad de acercarse a la Sagrada Escritura.
  • La liturgia y la lectura de la Sagrada Escritura en lengua materna.
  • Proclamación de la Sagrada Escritura: es un alimento que la Iglesia ofrece a todos sus fieles.
  • 1944: la primera Biblia traducida al español.
  • Cursos + círculos + grupos + reflexiones: la conexión entre la vida y la Biblia.
  • El cambio de la mentalidad y una práctica diferente.

II. LA SAGRADA ESCRITURA ES EL ALIMENTO Y LA NORMA DE LA VIDA CRISTIANA

1) PRINCIPIO GENERAL Y CONSECUENCIAS

a)   El principio fundamental

  • El centro de la vida de la Iglesia es la Sagrada Escritura, norma y alimento.
  • Las palabras de la Biblia son reflejo de la Palabra encarnada ‑ Cristo Jesús: quien es el verdadero centro y norma de la vida.
  • La centralidad de la Sagrada Escritura: un testimonio de la fe; un ofrecimiento de la salvación; una prueba de amor de Dios; un llamamiento a la vida.
  • Todos (obispos, clérigos y fieles) son los servidores de la Palabra.
    • El contacto y la escucha de la Palabra lleva al encuentro con Jesucristo y a la solidaridad con todos.

b) Consecuencias

  • Veneración de la Palabra y del Cuerpo del Señor.
    • La Iglesia siempre ha venerado la Sagrada Escritura como lo han hecho con el Cuerpo de Cristo.
    • La liturgia nunca ha cesado de tomar y repartir a los fieles el pan de vida que ofrece la mesa de la Palabra de Dios y el Cuerpo de Cristo.
    • En Juan 6, 32‑50: la carne y la sangre son presentados como alimento; Jesús en persona es el pan de vida.

c) Escritura: alimento y norma

  • DV 21: Toda la predicación de la Iglesia, como toda la religión cristiana, se ha de alimentar y regir con la Sagrada Escritura.
    • El aspecto normativo de la Sagrada Escritura.
    • El aspecto de alimento que tiene la Sagrada Escritura.

2) PRINCIPIOS ESPECÍFICOS

a) Biblia y ministerio de la Palabra

  • La catequesis, la predicación y el apostolado bíblico son tres actividades que caen bajo el ministerio de la Palabra.
    • Exigencia: los diversos ministros (obispos, presbíteros, diáconos, lectores, catequistas) tienen que asumir un compromiso serio en su preparación yrealización.

b) Biblia y liturgia

  • Presencia de Cristo en su Palabra.
    • Cristo está presente en su Palabra, pues cuando se lee en la Iglesia la Sagrada Escritura, es Él quien habla.
    • La presencia de Jesús en su Palabra es una presencia real.
  • Veneración de la Palabra y del Cuerpo de Cristo.
    • Alimentarse de la única mesa en que se ofrece el alimento de dos formas.
  • Comprensión de la Sagrada Escritura.
    • La liturgia es el ámbito normal de la lectura.
    • La liturgia es un acercamiento y comprensión de la Palabra por una comunidad orante.
  • La riqueza de la Palabra de Dios en la liturgia.
    • Estar al alcance de todos los fieles.
    • Comunicar la riqueza de la Palabra de Dios en actos litúrgicos.
    • La práctica de la Palabra de Dios: existencia personal y comunitaria.

III. NECESIDAD Y EXIGENCIAS DE LA LECTURA BÍBLICA

1) NECESIDAD

  • Acercamiento a la Sagrada Escritura por medio de la lectura.
  • El aspecto dialógico: Dios habla y al comunicarse espera una respuesta.
  • Es fundamental que conozcamos y leamos la Palabra de Dios.
  • Desconocer la Sagrada Escritura es desconocer a Cristo.

a) Antiguo Testamento

  • El pueblo escucha la lectura de la Palabra de Dios.
  • La lectura se efectúa en momentos significativos de la vida y sirve para renovar el compromiso con el Señor: Dt 31, 9-3; Jos 8, 30‑35; 2 Re 23, 1‑3; Neh 8, 1‑18; 1 Mac 12, 9; 2 Mac 8, 23.
  • Personas individuales leen la Sagrada Escritura: Dn 9, 2; Esd 7, 10; Ez 2, 1‑3,21.
  • El rey ‑ sujeto a la ley de Dios: leer todos los días para que así su vida y su ministerio sea regido por la Palabra de Dios: Dt 17, 14‑20.

b) Nuevo Testamento

  • Jesús lee en la sinagoga de Nazaret el rollo del profeta Isaías (Lc 4, 16‑22).
  • La lectura de la Ley y los Profetas era una costumbre que se realizaba en las sinagogas los sábados: Hch 13, 13‑15; 15, 21.
  • Hch 8, 26‑40: el eunuco etíope escudriña la Sagrada Escritura donde Felipe le ayuda para su recta interpretación.
  • Pablo recomienda a Timoteo perseverar en la fe: el contacto con la Sagrada Escritura (2 Tim 3, 14‑17).
  • Los escritos del NT tienen que ser leídos: Pablo recomienda el intercambio de las cartas (Col 4, 16) ‑ petición que su carta sea leída por toda la comunidad (1 Tes 5, 27) = valor normativo y alimenticio.

2) EXIGENCIAS PARA TODOS LOS CREYENTES

a) Lectura de la Biblia

  • Los fieles deben tener fácil acceso a la Escritura.
  • La Palabra de Dios debe estar disponible para todos.
  • Recomendación: lectura asidua de la Sagrada Escritura para que se adquiera la ciencia suprema de Jesucristo (Flp 3, 8).

b) Características de la lectura

  • Inteligente: la lectura ‑ apoyarse en las ciencias bíblicas y estar abiertos a la búsqueda de su sentido (profundización y comprensión).
  • Creyente: Dios está hablando y escucharlo en el seno de la Iglesia.
    • Espiritual: guiada por el Espíritu Santo.
    • Cristocéntrica: descubrimiento de Jesús como el centro unitario de la Sagrada Escritura (integral y complementaria).
    • Eclesial: en el seno de la Tradición de la Iglesia.
    • Orante: el diálogo entre Dios y la persona.
  • Actualizada: la lectura debe iluminar, criticar y transformar la realidad.

3) EXIGENCIAS ESPECÍFICAS

  • Para los diversos ministros de la Palabra.
    • Se pide una lectura que ponga a los creyente en una actitud de verdadera escucha y compromiso ante la Palabra.
  • Todos los clérigos y catequistas dedicados por oficio al ministerio de la Palabra, deben leer y estudiar asiduamente la Sagrada Escritura para no volverse predicadores vacíos de la Palabra, que no la escuchan por dentro: DV 25.

APARECIDA (2007)

V Conferencia General
del Episcopado Latinoamericano y del Caribe

I. DISCÍPULOS Y MISIONEROS

  • La Iglesia tiene la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios, y recordar también a los fieles que, en virtud de su bautismo, están llamados a ser discípulos y misioneros.
  • Lectura: Mc 16, 15.
    • Ser discípulo y misionero de Jesucristo y buscar la vida en Él supone estar profundamente enraizado en Él.
    • ¿Qué nos da Cristo realmente?
      Por qué queremos ser discípulos de Cristo?
  • Porque esperamos encontrar en la comunión con Él la vida, la verdadera vida digna de este nombre, y por eso queremos darlo a conocer a los demás, comunicarles el don que hemos encontrado en Él.

a) Catequesis

  • Un gran medio para introducir al pueblo de Dios en el misterio de Cristo es la catequesis.
    • En la catequesis se transmite de forma sencilla y substancial el mensaje de Cristo
    • Conviene intensificar la catequesis y la formación en la fe.
    • La reflexión madura de la fe es luz para el camino de la vida y fuerza para ser testigos de Cristo.
    • Se dispone de instrumentos muy valiosos como son el Catecismo de la Iglesia Católica y su versión breve: el Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica.
    • Aquí, en este campo, no hay que limitarse sólo a homilías, conferencias, cursos de Biblia, sino también a los medios de comunicación.
  • Para comunicar el mensaje de Cristo a un gran número de personas.
  • En este esfuerzo por conocer el mensaje de Cristo y hacerlo guía de la propia vida, hay que recordar que la evangelización ha ido unida siempre a la promoción humana y a la auténtica liberación cristiana.

b) Discipulado y misión

  • Discipulado y misión son como las dos caras de una misma moneda: cuando el discípulo está enamorado de Cristo, no puede dejar de anunciar al mundo que sólo Él nos salva: Hch 4, 12.
    • El discípulo, fundamentado así en la roca de la Palabra de Dios, se siente impulsado a llevar la Buena Nueva de la salvación a los demás.

c) Formación

Formación bíblica‑doctrinal

  • Los fieles necesitan profundizar en el conocimiento de la Palabra de Dios y los contenidos de la fe, ya que es la única manera de madurar su experiencia religiosa.
  • En este camino, acentuadamente vivencial y comunitario, la formación bíblica no se experimenta como un conocimiento teórico y frío, sino como una herramienta fundamental y necesaria en el crecimiento espiritual, personal y comunitario.

Centro de la vida cristiana: La Misa dominical

  • La necesidad de dar prioridad, en los programas pastorales, a la valorización de la Misa dominical.
  • Hay que motivar a los fieles para que participen en ella activamente y, si es posible, mejor con la familia.
    • La asistencia de los padres con sus hijos a la celebración eucarística dominical es una pedagogía eficaz para comunicar la fe y un estrecho vínculo que mantiene la unidad entre ellos.
    • El domingo ha significado, a lo largo de la vida de la Iglesia, el momento privilegiado del encuentro de las comunidades con el Señor resucitado.
    • La celebración dominical de la Eucaristía tiene que ser el centro de la vida cristiana.
    • El encuentro con Cristo en la Eucaristía suscita el compromiso de la evangelización y el impulso a la solidaridad.
    • El encuentro con Cristo despierta el fuerte deseo de anunciar el Evangelio y testimoniarlo en la sociedad para que sea más justa y humana.

Otro campo prioritario: la familia

  • La familia, patrimonio de la humanidad, constituye uno de los tesoros más importante de nuestros pueblos.
  • La familia es la escuela de la fe, de valores humanos y cívicos; hogar en el que la vida humana nace y se acoge generosa y responsablemente.
  • La familia es insustituible para la serenidad personal y para la educación de los hijos.

El proceso de formación de los discípulos misioneros

  • La vocación y el compromiso de ser hoy discípulos y misionero de Jesucristo requiere una clara y decidida opción por la formación de los fieles.
  • El método de Cristo:
    • Jn 1, 39 — Vengan y vean.
    • Jn 14, 6 — Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.
    • Con Jesús podemos desarrollar las potencialidades que están en las personas y formar discípulos misioneros.
    • El discípulo es una persona apasionada por Cristo, a quien reconoce como el Maestro que lo conduce y acompaña.

El itinerario formativo del seguidor

  • El encuentro con Jesucristo
    • Jn 1, 38: los discípulos buscan.
    • Mc 1, 14; Mt 9, 9: Jesús llama — sígueme.
    • En el encuentro se debe realizar siempre la renovación: el testimonio personal y la acción misionera.

  • Conversión
    • Es la respuesta inicial.
    • Cambio de su forma de pensar y de vivir.
    • Aceptar por completo el seguimiento de Jesús.

  • Discipulado
    • La persona madura constantemente en el conocimiento, amor y seguimiento de Jesús Maestro, profundiza en el misterio de su persona, de su ejemplo y de su doctrina.
    • La catequesis permanente.
    • Perseverar en la vida cristiana y en la misión en medio del mundo que desafía.

  • Comunión
    • La vida cristina no puede ser sin la comunidad: familias, grupos, parroquias.
    • Los primeros cristianos se reunían en la comunidad.
    • El discípulo participa en la vida de la Iglesia y en el encuentro con los hermanos, viviendo el amor de Cristo en la vida fraterna solidaria.

  • Misión
    • El discípulo, a medida que conoce y ama al Señor, tiene la necesidad y el impulso de compartir con otros la alegría de ser enviado, de ir al mundo a anunciar a Jesucristo, muerto y resucitado, a hacer la realidad el amor y el servicio en la persona de los demás.
    • La misión es inseparable del discipulado.
    • Una misión para comunicar la vida.

Pbro. Lic. Ludvik Malék Evd


La Sagrada Escritura en la estructuración de la vida cristiana en PowerPoint




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