IX Semana Arquidiocesana de Catequesis
Ciudad

ORACIÓN INICIAL — MIÉRCOLES


19 de Mayo de 2010

Monición: Sean bienvenidos a éste tercer día de nuestra semana de catequesis. La evangelización define la misión propia de la Iglesia y ésta se hace posible a través de ministerios y servicios. En el conjunto de los ministerios y servicios que realizan la misión evangelizadora de la Iglesia ocupa un lugar destacado, la catequesis. Es un servicio hecho, de modo conjunto, por sacerdotes, religiosos y catequistas laicos, en comunión con el obispo. Los catequistas por ello, reciben del obispo, “primer responsable de la catequesis y catequista por excelencia”, la misión oficial para ejercer su tarea en nombre de la Iglesia y al servicio de su misión evangelizadora.

Oración inicial (juntos).

Dios Padre, que has confiado a tu Iglesia la misión de anunciar el evangelio de Jesucristo a los hombres de todos los tiempos, envía tu Espíritu sobre cada uno de nosotros catequistas de la arquidiócesis de México, a fin de que todos seamos fieles mensajeros de tu Palabra de la verdad, desempeñando a la perfección nuestro ministerio. Infunde en nuestros corazones el amor y el celo de tu Reino, pon en nuestros labios tu Palabra de salvación y concédenos la alegría de poder colaborar al crecimiento de tu Iglesia. Por Jesucristo nuestro Señor. AMÉN.

LECTURA BÍBLICA: de la Carta del Apóstol Pablo a los Romanos 12, 1-8.

“Les ruego, pues, hermanos por la misericordia de Dios, que se entreguen ustedes mismos como sacrificio vivo y santo que agrada a Dios: ése es nuestro culto espiritual. No sigan la corriente del mundo en que vivimos, más bien transfórmense por la renovación de su mente. Así sabrán ver cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto. La gracia que Dios me ha dado me autoriza para decirles a todos y a cada uno de ustedes que no se estimen demasiado a sí mismos, sino dentro de lo prudente, y cada cual sea consciente del lugar que Dios le ha señalado. Tomen el ejemplo de nuestro cuerpo: es uno, aunque conste de varios miembros, pero no todos tienen la misma función. Lo mismo nosotros, con ser muchos, formamos un solo cuerpo en Cristo, y dependemos unos de otros. Así pues, sirvamos cada cual con nuestros diferentes dones. El que, por don de Dios, es profeta, hable cuando le inspire su fe. Que el diácono cumpla su oficio; que el maestro enseñe la doctrina; el que motiva a los demás, que sea convincente. Así mismo, debes dar con la mano abierta, presidir con dedicación y, en tus obras de caridad, mostrarte sonriente”. Palabra de Dios.

Momentos de silencio

Reflexión

Cada uno de nosotros hemos recibido múltiples dones según nuestra persona y nuestra misión. Pero es preciso señalar que los dones espirituales deben aceptarse no sólo para beneficio personal, sino ante todo para el bien de la Iglesia. Porque es en virtud de estos carismas, que la vida de la comunidad está llena de riqueza espiritual y de servicios de todo género. Y la diversidad es necesaria porque cada uno da una contribución personal que los demás no ofrecen. Los dones espirituales sirven también en el ejercicio de los ministerios. Esos dones son concedidos por el Espíritu para contribuir a la extensión del Reino de Dios.

La diversidad de los carismas es también necesaria para un mejor ordenamiento de toda la vida del cuerpo de Cristo. En el único cuerpo que formamos, cada uno debe desempeñar su propio papel según el carisma recibido. Nadie puede pretender recibir todos los carismas, ni debe envidiar los carismas de los demás. Hay que respetar y valorar el carisma de cada uno en orden al bien del cuerpo entero. Los carismas se aceptan en la medida en que aportan una contribución constructiva a la vida de la comunidad, vida de unión con Dios y de comunión fraterna

Dado que Cristo ha puesto a toda la comunidad eclesial bajo la guía de la autoridad eclesiástica, a ésta compete juzgar el valor y la autenticidad de los carismas.

Monitor: Para desempeñar nuestro ministerio de catequista necesitamos formarnos integralmente y construir con nuestro servicio la comunidad. Por eso estos signos que a continuación presentaremos nos recordarán la manera como estamos llamados a realizar nuestro ministerio y la fuente de donde debe nutrirse.

  • Esta flor simboliza la alegría y el amor con que estamos llamados a cumplir nuestro ministerio.

  • Para realizar la misión de catequista necesitamos una buena formación espiritual. Esta luz simboliza el testimonio de vida que debe avalar el anuncio del Evangelio.

  • Para realizar la misión de catequista necesitamos una buena formación doctrinal. Esta Biblia simboliza el Evangelio de Jesús que hemos de anunciar en catequesis.

  • Esta figura de personas entrelazadas simboliza la comunidad eclesial y nos recuerda que en ella se ha suscitado nuestra vocación y en ella se nos envía a dar testimonio de Jesús.

Oración conclusiva (Todos los catequistas).

Me has llamado, Señor, a continuar tu obra
de anuncio del Reino que inauguró entre
nosotros Jesús, tu Hijo y nuestro hermano.

Con los profetas te quiero gritar:
Mira, Señor, que no soy más que
un joven que no sabe hablar.
Pero, a pesar de todo, aquí estoy para
hacer tu voluntad y proclamar a todos
que Tú eres el Dios de la Vida, el Dios
de la Misericordia.

Tú, Señor, conoces muy bien toda mi vida
 y mis dudas; mis fragilidades y debilidades.
Sólo quiero que mi vida esté a tu disposición
como lo estuvo la de María, creyente sencilla
y discípula misionera fiel.

Señor, que sepa hacer resonar tu mensaje
en mi comunidad, en el lugar donde vivo
para que la buena noticia llegue a todos
y el mundo crea en el Evangelio. Amén

Canto: Tú me llamas

Tú me llamas Señor
y me quieres mandar
a llevar tu Palabra
por tierra y por mar.

Pero yo no podré anunciar
tu verdad, porque
soy como un niño
que no sabe hablar (2)


Oración Inicial - Miércoles en PDF


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