Click para visitar el Sitio Web de la ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisiones Vicaría de Pastoral

Mapa del Sitio

Contenido del apartado: ENCUENTRO MUNDIAL DE LAS FAMILIAS


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la Misión Permanente en la Arquidiócesis de México. IR A DOCUMENTOS DE LA MISIÓN

VI Encuentro Mundial de las Familias
Evento Festivo


Testimonio de la Familia Colop
(Guatemala)

José

Venimos de la región guatemalteca de Quetzaltenango.

Hace 22 años, cuando contrajimos matrimonio, teníamos una venta en un mercado. Después de algunos años, debido a una terrible crisis económica, nos vimos obligados a dejar este trabajo y trasladarnos con nuestros tres hijos a casa de los papás de Empe, mi esposa. Con mucha fatiga encontré un trabajo de conserje en un centro comercial de las 7 de la mañana a las 4 de la tarde, pero la paga era tan baja que de las 7 de la tarde a las 4 de la mañana iba a trabajar como mesero. Mi esposa, Emperatriz, consiguió un trabajo de ayudante de cocina con horarios muy variados, a veces de las 6 de la mañana a las 4 de la tarde y otras de 2 de la tarde a las 11 de la noche.

A causa de estos horarios, dejábamos a nuestros hijos solos durante mucho tiempo, hasta el extremo de que un familiar muy cercano intentó abusar sexualmente de nuestra hija. Esto fue un gran golpe para nuestra familia y decidimos buscar otro acomodo para no exponer a nuestros hijos a riesgos tan grandes. Encontramos un cuarto de alquiler con un lugar para cocinar. Aunque sin luz eléctrica, ni agua corriente, el costo era muy alto y trabajando sólo yo, la situación económica se puso peor. No nos alcanzaba para pagar nuestras cuentas. Llegamos a deber hasta un año de renta y no podíamos pagar las colegiaturas de nuestros hijos. La propietaria, gracias a Dios, no nos echó a la calle, pero los maestros humillaban públicamente a nuestros hijos y les negaban los exámenes por no estar al corriente en los pagos y los compañeros se burlaban de ellos.
                    
Emperatriz

A pesar de todas estas dificultades económicas, hicimos grandes esfuerzos para no abandonar nuestro grupo de la Pastoral Familiar Diocesana. La ayuda moral y espiritual de las otras familias del grupo nos ayudó a seguir adelante.

Una noche en casa, cercana a la Navidad, después de nuestra oración, nos vino la idea de dedicarnos nuevamente al comercio y decidimos volver a poner un puesto de venta en el mercado. Así comenzamos a pagar poco a poco nuestras deudas y arreglamos la situación económica en la escuela de nuestros hijos.

Pero justo cuando el horizonte parecía aclararse, mi salud comenzó a deteriorarse y por esto ya no podía estar en el puesto del mercado bajo un fuerte sol o bajo la lluvia. Una vez más parecía que todo se venía abajo.

En ese momento la Providencia se manifestó con un buen trabajo para José en una entidad estatal. Así, quedándome en casa, pude recuperar la salud y atender a nuestros hijos que continuaban sus estudios.

Al pasar el tiempo, nuestro hijo mayor nos dijo que deseaba irse al Seminario para descubrir su vocación.

Nuestra hija superó el trauma que le causó el intento de violación y hoy estudia psicología en la Universidad.

Andrea, la más pequeña, está en la secundaria.

Más tarde pudimos entrar en un programa de construcción de viviendas populares de la Caritas Diocesana. El sueño de tener nuestra propia casa, con piso y techo seguro, será pronto una realidad.

Hace dos años se nos encomendó la tarea de ser los Coordinadores del grupo Diocesano de la Pastoral Familiar y, aunque la tarea no ha sido fácil, estamos dispuestos a continuar nuestra donación a Dios y a crecer en la fe como familia.