FICHA 49. EL AMOR

Historia de amor

Por amor, el Padre Dios crea al hombre y a la mujer; los crea a su imagen y semejanza: libres, dotados de razón y capaces de amar y, los hace dueños y señores del universo. Todos conocemos la historia de Adán y de Eva y, cómo quitaron a Dios de su corazón para adorarse a ellos mismos. Ser como Dios, he allí el primer pecado.

Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo Jesucristo. ¡Dios humanado!

Cuando contemplamos en Navidad los hermosos nacimientos que representan al Dios que se hace hombre, estamos contemplando la más bella historia de amor. Todo un Dios hace a un lado su condición divina para hacerse el más pobre de los humanos. ¿Hay alguien más indefenso, más dependiente, más limitado que un niño? ¡Así es Dios hecho niño! Eso es amor.  

El amor es fuente de todos los valores

Todos los valores dimanan del amor como de una fuente. Todos los valores llevan al amor, como los ríos que van al mar. El amor les da sentido y en él se fortalecen.

Las actitudes humanitarias, si no están inspiradas por el amor, son frías y muy fácilmente se oficializan y burocratizan. El humanismo por obligación, por oficio, por conveniencia, en lugar de hacer bien, hace daño, porque priva al hombre de su dignidad y lo considera mera estadística, un número.

Lo vemos con los médicos, las enfermeras, las trabajadoras sociales, los mismos maestros que sólo trabajan por un salario. Cuando termina su tiempo de labores, ¡se acaba su humanidad!

Se puede servir al prójimo por un salario y, sin embargo, dar el color del amor a ese servicio pagado, cuando lo hacemos por gusto, diríamos por vocación y, nos interesamos verdaderamente por las personas a las que atendemos. Cuando se sirve por amor, entonces vemos que un paciente sale curado de un consultorio tan sólo porque su médico lo trató con cariño. Ese es el poder del amor.

¿Qué es el amor?  

Yo no sabría definir lo que es el amor. A veces ni siquiera es un sentimiento de afecto, porque el objeto de nuestro amor suele ser un total desconocido, que incluso, nos es antipático.

Lo que sí sé es que es algo que se lleva dentro, porque nace de lo más noble y bueno de nuestro ser. Ni siquiera es algo que se aprende por el contagio de unos padres que nos aman. Sí, es cierto que el tener unos padres que nos aman es haber recorrido buena parte del camino para aprender a amar, pero tenemos el caso de personas desgraciadas que nunca recibieron amor de su familia y que cuando ellos forman su hogar quieren ser para su esposa y sus hijos lo que sus padres no fueron para ellos.

Se aprende a amar, pero, más bien, se aprende a encausar ese amor que se lleva dentro, y de nuestra capacidad de dar con rectitud nuestro amor depende el que nuestra vida sea plena o sea vacía, el que sea una vida feliz o desgraciada.

Yo no sé definir qué es el amor, pero sí sé responder a la pregunta de quién es el Amor. Dios es amor. Fuente inagotable de todo amor verdadero. Todo amor viene de Dios y cuando amamos verdaderamente, amamos con amor divino. En eso somos imagen y semejanza de Dios.

Del valor humano del amor a la virtud de la caridad  

“La caridad es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas, por Él mismo y, a nuestro prójimo como a nosotros mismos, por amor de Dios” (Catecismo de la Iglesia Católica 1822).

Para los católicos, los valores humanos nacen del aprecio a la propia dignidad y del descubrimiento y aceptación de la dignidad del otro. Se cultivan con trabajo y esfuerzo y, cuando llegan a ser habituales, con la ayuda de la gracia divina, los llamamos virtudes. Un hombre virtuoso es el que está acostumbrado a hacer el bien.

En el caso del amor, los católicos decimos que es una virtud teologal y la llamamos caridad. Con la fe y la esperanza, son infundidas por Dios mismo en el bautizado para que las cuide y acreciente. Son el fundamento de la relación con Dios y con el prójimo.

El amor convertido en caridad hace presente el amor de Dios en el mundo y es como el uniforme por el que deberíamos ser reconocidos los discípulos de Jesús. “Ámense como yo los he amado” (Jn 15, 12).

Amar es...

  • El amor de los esposos hace presente el amor de Dios.
  • El amor implica renunciar a nuestros propios intereses por el bien del amado.
  • El discípulo de Jesús, por amor, perdona y hace el bien al que es su enemigo.
  • El verdadero amor tiene en cuenta la felicidad eterna del amado.
  • El amor es el agua que hace fértil toda aridez humana.
  • El amor redime y salva. Todo se nos perdona si hemos amado mucho.
  • El amor no pasa nunca (1 Cor 13, 13).

P. Sergio G. Román


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