CONCLUSIÓN

La fe «es compañera de vida que nos permite distinguir con ojos siempre nuevos las maravillas que Dios hace por nosotros. Tratando de percibir los signos de los tiempos en la historia actual, nos compromete a cada uno a convertirnos en un signo vivo de la presencia de Cristo resucitado en el mundo»[37]. La fe es un acto personal y comunitario: es un don de Dios, para vivirlo en la gran comunión de la Iglesia y comunicarlo al mundo. Cada iniciativa del Año de la fe busca favorecer el gozoso redescubrimiento y el renovado testimonio de la fe. La indicaciones aquí ofrecidas tienen el objetivo de invitar a todos los miembros de la Iglesia a comprometerse para que este año sea una ocasión privilegiada para compartir lo más valioso que tiene el cristiano: Jesucristo, Redentor del hombre, Rey del Universo, «iniciador y consumador de nuestra fe» (Heb 12, 2).

Dado en Roma, en la Sede de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el 6 de enero de 2012, Solemnidad de la Epifanía del Señor.

William Cardenal Levada
Prefecto
X Luis Ladaria F., S.I.
Arzobispo titular de Thibica
Secretario


NOTAS

1 Benedicto XVI, Carta Encíclica, Deus caritas est, 25 de diciembre de 2005, n. 1.
2 Idem., Homilía en la Fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010.
3 Juan XXIII, Discurso durante la solemne apertura del Concilio Vaticano II, 11 de octubre de 1962.
4 Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n.1.
5 Las Asambleas Ordinarias del Sínodo de los Obispos han tratado los siguientes temas: La preservación y el fortalecimiento de la fe católica, su integridad, vigor, desarrollo, coherencia doctrinal e histórica (1967); El sacerdocio ministerial y la justicia en el mundo (1971); La evangelización en el mundo moderno (1974); La catequesis en nuestro tiempo (1977); La familia cristiana (1980); La penitencia y la reconciliación en la misión de la Iglesia (1983); La vocación y misión de los laicos en la Iglesia y en el mundo (1987); La formación de los sacerdotes en las circunstancias actuales (1991); La vida consagrada y su misión en la Iglesia y en el mundo (1994); El Obispo: servidor del Evangelio de Jesucristo para la esperanza del mundo (2001); La Eucaristía: fuente y cumbre de la vida y la misión de la Iglesia (2005); La Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia (2008).
6 Benedicto XVI, Discurso a la Curia Romana, 22 de diciembre de 2005.
7 Idem., Carta apostólica Porta fidei, n. 4.
8 Juan Pablo II, Discurso di clausura de la II Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos, 7 de diciembre de 1985, n. 6. El mismo Pontífice, en la fase inicial de este Sínodo, durante el Ángelus del 24 de noviembre de 1985, dijo: «La fe es el principio basilar, es el quicio, el criterio esencial de la renovación que pretendió el Concilio. De la fe se deriva la norma moral, el estilo de vida, la orientación práctica en cada una de las circunstancias».
9 Idem., Constitución apostólica Fidei depositum, 11 de octubre de 1992, n. 2.
10 Ibíd., n. 3.
11 Ibíd., n. 4.
12 Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 11.
13 Idem., Discurso a los participantes en el Encuentro promovido por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, 15 de octubre de 2011.
14 Idem., Carta apostólica Porta fidei, n. 7.
15 Cf. Ibíd., n. 12.
16 Dicha Comisión, constituida en la Congregación para la Doctrina de la Fe por mandato del Santo Padre Benedicto XVI, cuenta entre sus miembros a los Cardenales William Levada, Francis Arinze, Angelo Bagnasco, Ivan Dias, Francis E. George, Zenon Grocholewski, Marc Ouellet, Mauro Piacenza, Jean-Pierre Ricard, Staniław Ryłko y Christoph Schönborn; a los Arzobispos Luis F. Ladaria y Salvatore Fisichella; y a los Obispos Mario del Valle Moronta Rodríguez, Gerhard Ludwig Müller y Raffaello Martinelli.
17 Catecismo de la Iglesia Católica, n. 150.
18 Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 15.
19 Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 65.
20 Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 13.
21 Ibid., n. 6.
22Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto Unitatis redintegratio, n. 1.
23 Las indicaciones que se ofrecen a las Conferencias Episcopales valen también, en modo análogo, para los Sínodos de obispos de las Iglesias patriarcales y arzobispales mayores y para las Asambleas de Iglesias sui iuris.
24 Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución dogmática Lumen gentium, n. 25.
25 Cf. Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 13.
26 Ibid., n. 12.
27 Cf. Juan Pablo II, Constitución apostólica Fidei depositum, n. 4.
28 Cf. Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 8.
29 Ibíd., n. 12.
30 Ibíd., n. 10.
31 Ibíd., n. 9.
32 Cf. Benedicto XVI, Exhortación apostólica post sinodal Verbum Domini, 30 de septiembre de 2010, nn. 59-60 y 74.
33 Idem., Carta apostólica Porta fidei, n. 8.
34 Concilio Ecuménico Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, n. 2.
35 Cf. Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 14.
36 Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución pastoral Gaudium et Spes, n. 1.
37 Benedicto XVI, Carta apostólica Porta fidei, n. 15.