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Vicaría      de Pastoral

El acontecimiento Guadalupano:
ejemplo de evangelizaciÓn inculturada


Presentación

El Continente americano tiene una rica y fecunda historia de fe que no siempre es conocida en toda su amplitud y que a cinco siglos merecería ser rescatada para una mejor comprensión de la identidad de los pueblos latinoamericanos. Como bien señala el Documento de Puebla, toda gestación de pueblos y culturas es siempre dramática, envuelta en luces y sombras (n. 5). Allí están las numerosas historias de nuestros países, como muestra donde se descubre con inusitada frecuencia versiones parciales o incompletas, cuando no inaceptables reduccionismos históricos.

 

La historia de la Iglesia en América no ha sido fácil. La primera evangelización se encontró con dificultades tan enormes como inéditas (Ibíd. n. 6). Se vio entonces el despliegue de una inmensa capacidad creadora en la presencia de una vasta legión de misioneros y constructores de cultura. Superando obstáculos se forjó una síntesis cultural mestiza, aún inacabada, que encontró en la fe estímulo e impulso fecundo.

 

El tema es amplio y admite una vasta gama de posibilidades de estudio. Sin embargo, la intención del presente trabajo es otra; quiero centrar mi reflexión en el Acontecimiento Guadalupano como ejemplo de evangelización e inculturación en la historia eclesial de América Latina. La motivación para desarrollar este tema se ubica, precisamente en el actual impulso evangelizador en nuestro Continente por parte de nuestros obispos y del ya memorable Papa Juan II, incansable evangelizador de América. En el campo de la evangelización hay todavía mucho que hacer, además los campos o nuevos areópagos a evangelizar cada vez van siendo más amplios y más complejos, y por otro lado, algunos métodos de evangelización van perdiendo su eficacia y casi no logran impactar al hombre americano. Este proceso de evangelización no debe ser visto sólo en su aspecto de transmisor de la Buena Nueva. La Iglesia siempre se ha preocupado por la cultura del hombre. Y la evangelización  que realiza María de Guadalupe en el Tepeyac tiene muy presente la cultura indígena; inculturando profundamente el Evangelio María nos presenta la posibilidad de aprender, como ella aprendió, la pedagogía del Misterio de la Encarnación, modelo de toda inculturación, para hacer llegar al hombre de hoy la salvación respetando su ser cultural.

 

No sólo es una mirada esperanzadora al pasado de nuestra fe cristiana impulsada en el Tepeyac, sino también una mirada hacía los desafíos del presente para provocar un futuro que se consolida bajo la guía del Espíritu Santo. María de Guadalupe no es un hecho del pasado, sigue muy presente en el caminar de la Iglesia; cinco siglos de historia son testigos de la presencia maternal y solícita de la Morenita, sin ella América estaría incompleta. Además, sus palabras y sus gestos siguen vivos en el corazón de nuestros pueblos. Así que, desde esta perspectiva presentamos nuestro trabajo: La Estrella de la Evangelización permanentemente nos está evangelizando desde su Casa Santa y nos está invitando a imitarla en su proceder evangelizador, es decir, encarnados en la cultura de las personas anunciar la salvación en Cristo Jesús.

 

El método Teológico Pastoral es guía de nuestra investigación, partiendo del hecho revelado, como lo es la actual Teología de la Misión, intentamos revalorizar una realidad histórica, como lo es el Acontecimiento Guadalupano, para lograr iluminar la actual tarea evangelizadora de la Iglesia con el ejemplo de María de Guadalupe.

 

Para ello, el trabajo se divide en tres capítulos, una introducción y una conclusión. En el Primer capítulo presentamos, en breve, la rica y abundante reflexión teológica sobre la Misión de la Iglesia, fundamentada en la Santísima Trinidad: el Padre , el Hijo y el Espíritu Santo como fuente de la naturaleza misionera de la Iglesia; abordamos también la reflexión sobre la llamada Nueva Evangelización y el tema de la Inculturación del Evangelio. Y todo esto, para constatar que a la base de la acción de María está la Misión de la Iglesia.

 

En el Segundo capítulo buscamos contextualizar el Acontecimiento Guadalupano presentamos algunos datos históricos y algunas características culturales, tanto del Pueblo Español como del Pueblo Indígena náhuatl; protagonistas del Descubrimiento de América y de la llegada del Evangelio a estas tierras en 1492.

 

El Tercer capítulo tendrá al centro la presentación del Acontecimiento Guadalupano con toda su riqueza evangelizadora y cultural, en este apartado la Virgen María ocupa un lugar decisivo, pero siempre como anunciadora del Dios verdadero; cumpliendo fielmente el envío de anunciar a toda criatura el Evangelio y transmitiéndolo al modo de la cultura a la que se dirige. Traemos a la memoria algunos momentos, un tanto recientes, en los que María de Guadalupe ha estado presente dentro de la vida evangelizadora de la Iglesia en América, por ejemplo, El Concilio Plenario Latinoamericano celebrado en Roma, a fines del siglo XIX; las Conferencias Latinoamericanas de Puebla y Santo Domingo; y para concluir este tercer capítulo el reciente Sínodo especial de Obispos de América.

 

Dada la gran amplitud de los temas presentados debemos reconocer algunas limitaciones. Sin embargo, con la mirada puesta en María de Guadalupe entregamos este modesto trabajo como fruto de la firme convicción de colaborar en la tarea misionera de la Iglesia en el mundo.

Si te interesa este trabajo, puedes solicitar a la Vicaria de Pastoral
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