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Fichas en torno al SACERDOCIO

P. Sergio G. Román del Real


EL PADRE QUE ME BAUTIZÓ

Para iniciar el diálogo

  • ¿Saben quién fue el sacerdote que los bautizó?
  • ¿Sus padrinos de Bautismo han sabido cumplir sus compromisos?

Para reflexionar juntos

Las siguientes son funciones que se encomiendan especialmente al párroco:

1. La administración del Bautismo… (Código de Derecho Canónico 530)

El padre Adolfo Cacho

A mí me bautizó el padre Adolfo Cacho. Nunca lo conocí, porque cuando fui capaz de darme cuenta ya había muerto, pero tanto me hablaban mis papás de él, que es como si lo hubiera conocido, como si fuera algo muy mío. Está enterrado al pie del presbiterio de mi parroquia, y cada vez que acudía a la Misa rezaba ante su tumba. Todos en la colonia lo tenemos por santo, no sé si lo sea, pero ciertamente tenía algo de profeta, porque en mi libro de recuerdos del Bautismo me puso que yo sería sacerdote. Esa nota yo no la vi hasta que ya me había ordenado y, me impresionó.

Que Dios lo tenga en el cielo y yo en mi corazón agradecido.

¿Quién puede bautizar?

La Iglesia nos enseña que el único ministro del Bautismo es el mismo Jesús. Los ministros humanos lo hacemos en su nombre, pero es Él quien bautiza.

El mandato de Jesús de ir y bautizar fue dado a toda la Iglesia (Cfr. Mt 28, 19-20) y por eso siempre se nos ha enseñado que los ministros del Bautismo solemne son los obispos, los presbíteros y los diáconos, pero que todo fiel cristiano está obligado a bautizar en caso de grave necesidad, no sólo en peligro de muerte. ¿Vale más el Bautismo dado por un sacerdote que el que da un laico? ¡De ninguna manera!, ambos tienen el mismo valor, porque es Cristo mismo el que bautiza.

Cuando un laico bautiza por necesidad, debe notificarlo a su párroco para que supla las ceremonias que faltaron y anote el acta del niño en el libro de bautismos de la parroquia, donde quedará asentado que fue el laico el que bautizó.

El párroco tiene derecho a bautizar a sus fieles

Aunque todos los fieles católicos pueden bautizar en caso de necesidad, según la ley de la Iglesia, le toca al párroco bautizar a los hijos de sus fieles cristianos. De esta forma se hace notar que es él el pastor designado por el obispo, para ver por la santidad de su feligresía.

En caso de necesidad, los padres de los niños podrían elegir otra parroquia, pero eso será signo de su falta de integración a su propia comunidad.

La paternidad espiritual

En ninguna disposición eclesial se ordena a los fieles llamar “padre” a su obispo, a su párroco o al diácono. Es una costumbre antigua de los fieles dar este bello nombre a sus sacerdotes y a sus diáconos, porque reconocen en ellos una paternidad espiritual nacida de ese engendrar a sus fieles para la vida divina, a través del Bautismo y de cada uno de los demás sacramentos.

Cuando bautizamos a un niño, los papás son los primeros responsables de continuar su caminar en la fe, ayudados por los padrinos que, por cierto, deben ser buenos cristianos. El párroco también queda comprometido con su nuevo feligrés, ligado a él por ese lazo especial que da la paternidad espiritual.

Los párrocos viejos que llevan muchos años en sus parroquias ven a sus fieles con familiaridad y con un cariño especial, porque ellos han bautizado a los papás, a los hijos y, a veces, hasta a los nietos.

A mí me da mucho gusto cuando se me acerca algún hombre ya maduro y me dice con cierto orgullo: “usted me bautizó” y, hasta me enseñan la foto de su Bautismo.

La conveniencia de bautizar en la propia parroquia

Cuando la Iglesia manda que sea el párroco propio el que bautice, lo hace porque el Bautismo es un sacramento de iniciación cristiana y conviene que desde un principio haya una integración a la propia parroquia, la expresión de la Iglesia más cercana a la casa de los fieles. El niño recién bautizado entra a formar parte de su comunidad parroquial en donde crecerá en su fe.

También lo manda para que el párroco conozca a sus ovejas y se preocupe de ellas desde su nacimiento, como hijos de Dios.

Oración en familia

Reunidos en familia, hagan oración por cada uno de los sacerdotes de los que recibieron su Bautismo.

Sugerencia

Si todavía vive el sacerdote que los bautizó, visítenlo y denle las gracias por haberlos engendrado a la vida eterna.

Si no conocen la fecha en la que fueron bautizados, investíguenla para que así por lo menos cada año —aniversario bautismal— den gracias a Dios por el don de la vida espiritual.

Fuente: SIAME