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Año Santo Sacerdotal 2009-2010


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Fichas en torno al SACERDOCIO

P. Sergio G. Román del Real


EL CARÁCTER SACERDOTAL

Para iniciar el diálogo

  • ¿Qué se necesita para que un maestro, un médico, un carpintero, deje de serlo?
  • ¿Qué se necesita para que un diácono, un presbítero, un obispo, deje de serlo?

Para reflexionar juntos

Como en el caso del Bautismo y de la Confirmación, esta participación en la misión de Cristo es concedida de una vez y para siempre. El sacramento del Orden confiere también un carácter espiritual indeleble y no puede ser reiterado ni ser conferido para un tiempo determinado (Catecismo de la Iglesia Católica 1582).

El renegado

Hace muchos años, causó sensación una película francesa que se llamó “El renegado”. Es la historia de un sacerdote que dejó su ministerio por falta de fe y, por azares del destino, va a dar a una trinchera en la que un compañero descubre su pasado. El renegado se burla de la fe de su compañero, pero la fe de éste logra su dramática reconciliación con Dios y con su ministerio.

No sólo en las películas, sino en la vida real, vemos con frecuencia a sacerdotes e incluso obispos que abandonan su ministerio. Algunos de ellos se pierden en el anonimato y suelen llevar una vida digna y hasta cercana a esa Iglesia a la que no dejan de pertenecer; otros, en cambio, van de escándalo en escándalo lastimando la fe del pueblo sencillo que, como bien lo aprendió, no dejan de ver en ellos al sacerdote que son. “Tú eres sacerdote para siempre, para bien o para mal”, nos enseñaron en el seminario. Esto es lo que se llama carácter sacerdotal.

El Bautismo, la Confirmación y el Orden

“Ya no nos llevamos bien con nuestros compadres; ¿podemos volver a bautizar a nuestro hijo?” ¡No!; tanto el Bautismo como la Confirmación imprimen carácter; es decir, marcan al que los recibe con un sello que no se borra y que los caracteriza como hijos de Dios y testigos de Cristo… ¡para siempre!

Por eso estos sacramentos no se deben repetir por ningún motivo, a no ser que haya duda de su validez y entonces se dan bajo condición: “si no estás bautizado…”

Lo mismo sucede con el sacramento del Orden: un diácono, un presbítero y un obispo lo serán para siempre.

¿Qué es el carácter del Orden?

El carácter capacita al que lo recibe para participar activamente en el culto cristiano. Lo configura para actuar en la persona de Cristo. Lo separa, para Dios, de los laicos a cuyo servicio ha sido ordenado. Es distinto el carácter de cada uno de los grados del mismo sacramento del Orden.

¿Se pierde el carácter del Orden?

Los ordenados serán para siempre diáconos, presbíteros u obispos, a pesar de que abandonen su ministerio por su propia voluntad o porque la Iglesia les pida que ya no lo ejerzan más.

Nunca volverán a ser laicos, aunque pueden perder o abandonar el estado clerical.

La Iglesia puede exigir el abandono del ministerio por una causa justa: mala conducta que provoque escándalo en los fieles, descuido grave del ministerio, enseñanza herética, comercialización de los sacramentos, desobediencia, rompimiento del celibato para los presbíteros u obispos, adulterio en el caso de los casados que han recibido el diaconado permanente.

Algunas veces son los mismos ordenados quienes solicitan abandonar el estado clerical ya que no creen digno vivir sin cumplir sus compromisos ministeriales; en esos casos, la Iglesia les permite volver a vivir como si fueran laicos e incluso, en ocasiones, les permiten contraer matrimonio, por la Iglesia, por el bien de sus hijos.

Sin embargo, ellos saben que, aunque estén retirados de su ministerio, siguen siendo sacerdotes y que en caso de verdadera necesidad pueden, incluso, absolver o ungir a alguien que está en peligro de muerte.

La Iglesia le pide a los obispos que vean también por el bienestar espiritual y material de los que abandonen su ministerio.

¡Atención! Los sacerdotes que al cumplir sus 75 años son retirados de sus responsabilidades de párroco, siguen en pleno uso de sus licencias ministeriales y de sus derechos y obligaciones. Sólo se les pide que descasen después de una vida de entrega y de trabajo. Ellos se llaman “eméritos”.

Oración en familia

Si conocen ustedes el caso de algún sacerdote que abandonó su ministerio, sigan haciendo oración por él para que no abandone su amor a Dios ni se sienta alejado del pueblo santo de Dios.

Sugerencias

Manifiesten su cariño y respeto a los sacerdotes ancianos que viven cercanos a ustedes. Ustedes son su familia.

Fuente: SIAME