Visitar el sitio web de la ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisiones
Vicaría Pastoral

Mapa del Sitio


Año Santo Sacerdotal 2009-2010


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México


sexta
HORA SANTA


Por el párroco


Exposición del Santísimo Sacramento

Canto (ver cantoral).

Oración

Dios, que eres la unidad perfecta y el verdadero amor, concede a tus hijos un solo corazón y un solo espíritu, para que reine entre ellos la concordia y, tu Iglesia, cimentada en la verdad, se consolide en la unidad y en la paz. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Salmo Responsorial (del Salmo 109)

R./ Tú eres sacerdote para siempre.

Esto ha dicho el Señor a mi Señor:
“toma asiento a mi diestra;
yo haré de tus contrarios el estrado
donde pongas los pies”. R./

Extenderá el Señor desde Sión
tu cetro poderoso
y tú dominarás al enemigo. R./

Es tuyo el señorío;
el día en que naciste
en los montes sagrados,
te consagró el Señor antes del alba. R./

Juró el Señor y no ha de retractarse:
“tú eres sacerdote para siempre
como Melquisedec”. R./

De la Primera Carta de san Pedro (5, 1-4)

Exhorto a los presbíteros que están entre ustedes, siendo yo presbítero como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo y copartícipe de la gloria que va a ser revelada. Apacienten el Rebaño de Dios, que les ha sido confiado; velen por él, no forzada, sino espontáneamente, como lo quiere Dios; no por un interés mezquino, sino con abnegación; no pretendiendo dominar a los que les han sido encomendados, sino siendo de corazón ejemplo para el Rebaño. Y cuando llegue el Jefe de los pastores, recibirán la corona imperecedera de gloria.

Reflexión guiada

“Presbítero” significa “anciano”, y su figura aparece ya en tiempos de los apóstoles. Eran colaboradores de los apóstoles en la guía de las comunidades. Hoy Jesús sigue eligiendo presbíteros para que colaboren con su obispo en la enseñanza del Evangelio, en la santificación de sus hermanos mediante la digna celebración de la misa y de los sacramentos y, en la guía del pueblo de Dios. A veces llega a nuestra parroquia un sacerdote jovencito, tengámosle confianza porque, a pesar de su juventud ha sido considerado digno de ser presbítero, es decir, anciano. ¡Es un joven anciano!

(Silencio)

El presbítero apacienta el rebaño de Dios que le ha sido confiado por el mismo Cristo a través del obispo. Los discípulos de Cristo, fieles cristianos, nos agrupamos en una comunidad, normalmente la parroquia, para vivir nuestra fe, nuestro amor y nuestra alabanza a Dios. Al frente de nuestra comunidad, como quien sirve, está el presbítero; pero él mismo es miembro de esa comunidad y necesita de ella para su salvación y santificación. Lo llamamos “padre”, pero no olvidemos que es nuestro hermano y que también es discípulo, como cada uno de los miembros de la parroquia.

(Silencio)

El presbítero aceptó libremente el llamado que le hizo Cristo a ser su apóstol. Emprendió el camino con entusiasmo y lleno de ideales. Es sacerdote por gusto, no por obligación. Aunque es o debe ser responsable de su misión, no la desempeña por otros intereses distintos al amor de Cristo en sus hermanos. El presbítero ama a Dios con un corazón no dividido y lo ama en su amor a sus hermanos. Cuando el presbítero no olvida ese amor voluntario y libre, es feliz en su ministerio, porque no espera otra cosa que amar sirviendo.

(Silencio)

La estructura de nuestra Iglesia es jerárquica; no demócrata. El Papa, Obispo de Roma, los obispos unidos a él y los presbíteros y diáconos que colaboran con su obispo, son los pastores que guían con autoridad a los fieles. Pero no es una autoridad de privilegio, sino de servicio a ejemplo de Jesús que, siendo Señor y Maestro, lavó los pies a sus discípulos. El presbítero, acostumbrado a mandar, debe hacerlo con delicadeza y prudencia y, como se lo pide la Iglesia misma, escuchará a sus hermanos laicos antes de tomar las decisiones más importantes para su comunidad.

(Silencio)

El rebaño es de Cristo; los que actúan haciendo las veces de Él no son los dueños del rebaño. El pastor dará cuentas al jefe de los pastores, el rabadán, que cuenta con él para el bienestar de sus ovejas. (Rabadán es una antigua palabra española que designa al jefe de varios pastores). El sacerdote no debe esperar mejor premio que esa corona imperecedera de la gloria que recibirá del Buen Pastor, su jefe.

(Silencio)

Oración universal

Integrados, por medio de la parroquia, en la Iglesia, Cuerpo de Cristo y templo del Espíritu Santo, roguemos al Señor, que es el único que conoce las verdaderas necesidades de los hombres y respondamos:

R./ Te rogamos, óyenos.

Para que la fuerza del Espíritu Santo que el Padre dio a su Hijo amado y que Él comunicó a los santos apóstoles y, por medio de ellos, a los obispos, fortalezca a nuestro obispo N. y le conceda servir a Dios noche y día y, apacentar con santidad a la Iglesia que le ha sido encomendada, roguemos al Señor. R./

Para que Dios conceda a nuestro párroco N. la fuerza del Espíritu, le otorgue un conocimiento profundo de la Palabra divina, le conceda enseñar a su pueblo con mansedumbre y santidad y lo ayude a ser en todo, modelo para su rebaño, roguemos al Señor. R./

Para que cuando aparezca Jesucristo, el pastor supremo de las ovejas, pueda rendir buena cuenta de la administración que le fue confiada y consiga el premio a sus trabajos, roguemos al Señor. R./

Para que Dios suscite con abundancia en su Iglesia pastores que cuiden de los fieles en las parroquias y comunidades y que sean celosos administradores de sus misterios, roguemos al Señor. R./

Escucha, Señor, la oración de tu Iglesia congregada en tu nombre y, concede a nuestro párroco ser un verdadero imitador de tu Hijo, el Buen Pastor que entregó su vida por sus ovejas; y a los fieles de esta Parroquia concédeles que, bajo la guía de su pastor, vivan con generosidad la vida cristiana y progresen constantemente en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza nos atrevemos a decir: Padre Nuestro...

Oración por las vocaciones

         ¡Oh Jesús, pastor eterno de las almas...

Bendición con el Santísimo Sacramento