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Año Santo Sacerdotal 2009-2010


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Vicaría      de Pastoral

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décima
HORA SANTA


Los niños piden por los sacerdotes


Exposición del Santísimo Sacramento

Canto (ver cantoral).

Creo

Jesús, yo creo firmemente que Tú estás presente en esa hostia blanca puesta en la custodia.
     
R./ Señor, yo creo, pero aumenta mi fe.

Aunque mis ojos del cuerpo sólo pueden ver una hostia, mis ojos del alma te ven en cuerpo, alma y divinidad. R./

Jesús, yo creo que Tú eres el que celebra cada misa, presente en cada uno de tus sacerdotes. R./

Te veo, Jesús, como mi hermano y mi amigo y, vengo a ti para estar un momento en tu compañía. R./

Me gusta estar contigo y platicarte mucho, porque yo sé que Tú sí tienes tiempo para mí. Yo sé que yo soy muy importante para ti. R./

Gracias, Jesús, porque quisiste quedarte con nosotros en esa hostia blanca y, gracias porque nos diste al sacerdote que celebró la misa en la que la consagraron. R./

Te escucho

Del santo Evangelio según san Lucas (22, 14-20)

Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: "He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios". Y tomando una copa, dio gracias y dijo: "Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios". Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: "Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía". Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: "Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes.

Pienso

Jesús, Tú deseas ardientemente celebrar tu santa misa conmigo. Tú deseas quedarte en esa hostia blanca que yo adoro en la custodia, para estar conmigo. Tú deseas ardientemente que yo te reciba en la santa comunión. Quieres estar conmigo, vivir en mi corazón. Yo también quiero estar contigo y también deseo ardientemente recibirte en la santa comunión.

(Silencio)

Jesús, Tú tenías que irte al Padre, a su casa y a tu casa, pero como nos quieres mucho, también querías quedarte en esta nuestra casa que es nuestro mundo y, como eres Dios y todo lo puedes, instituiste el Sacramento de la Eucaristía. ¡Y te quedaste con nosotros! Nosotros salimos ganando.

(Silencio)

Jesús, te convertiste en pan y en vino, como ese pan que todos los días está en nuestra mesa y como esa bebida que necesitamos para vivir. Tú eres mi alimento para la vida de mi alma. Si te como viviré por ti y en ti. Yo quiero necesitarte, sentir hambre de ti, más hambre que el hambre que siento de mi comida diaria.

(Silencio)

Jesús, Tú piensas en todo. Por eso nos diste a los sacerdotes para que actuaran en persona tuya y para que celebraran la misa en tu memoria. Yo quiero verte en cada sacerdote. Con los ojos del alma te podré ver cuando el sacerdote de mi parroquia nos celebre la santa misa. Ahora la misa me va  a gustar más, porque ya sé que eres Tú el que la celebra.

(Silencio)

Te quiero

Repartan a cada niño una hoja de papel y una pluma. Pídanle que escriba una pequeña oración en la que le diga a Jesús que lo quiere.

Denles tiempo para escribir. (Poner un canto ó música de fondo).

Pásenle a cada niño el micrófono para que lea su oración.

Después de cada oración, todos pueden aclamar a Jesús con un pequeño canto o con una expresión muy sencilla, como por ejemplo: “Jesús, yo te quiero”.

Te pido

Es conveniente, pedir a los niños que lean las intenciones.

Jesús, Tú nos dices que lo que le pidamos a tu Padre en nombre tuyo, Él nos lo concede; con esa confianza te pedimos hoy muchas cosas y te decimos:

R./ Te rogamos óyenos.

Te pedimos por nuestros obispos, porque ellos son los pastores de nuestra Iglesia y necesitan mucho de tu ayuda. Ilumínalos y concédeles que sientan el cariño de cada uno de nosotros. Oremos. R./

Te pedimos por nuestro párroco, porque él nos está dando este tiempo de su vida, llénalo de tu amor para que nosotros te descubramos a través de él. Oremos. R./

Necesitamos muchos sacerdotes buenos que nos celebren la misa y nos enseñen el Evangelio, escoge, Señor, a algunos de entre nosotros y llámanos a seguirte y a servirte en nuestros hermanos. Oremos. R./

Oro contigo

Jesús, Tú nos quieres tanto que no eres egoísta y nos compartes lo que más amas: a tu Papá del cielo. Por eso rezamos la oración que tú mismo nos enseñaste: Padre Nuestro...

Bendíceme

Bendíceme, Jesús, di cosas buenas de mí para que se hagan realidad aquí en la tierra, dime que sea feliz siguiendo tu camino.

R./ Bendíceme, Jesús.

Bendíceme, Jesús, en mis padres y en mis hermanos, que nuestro hogar se parezca al tuyo en Nazaret. R./

Bendíceme, Jesús, siembra en mi corazón tu noticia buena para que allí crezca, florezca y dé frutos buenos. R./

Bendíceme, Jesús, que nunca falte en nuestra mesa el pan de cada día y que siempre sienta yo hambre de ti, el pan de vida. R./

Bendíceme, Jesús, en los sacerdotes que nos santifican, que nos enseñan y nos guían. R./

Bendíceme, Jesús, en tus sacerdotes que me bendicen en tu nombre. R./

Bendíceme, Jesús, en tus sacerdotes que consagran día a día el pan y el vino y hacen posible tu presencia real entre nosotros. R./

Bendíceme, Jesús, con tu llamado a seguir tus pasos, para que mi vida sea siempre una respuesta generosa a tu cariño. R./

Bendíceme, Jesús, para que aprenda yo a bendecir y a santificar mi mundo. R./

Oración por las vocaciones

         ¡Oh Jesús, pastor eterno de las almas...

Bendición con el Santísimo Sacramento