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Ver en PDF HORA SANTA DE PASCUA -4-

Año Santo Sacerdotal 2009-2010


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Hora Santa de Pascua (4)



Celebrante:
Celebrante: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Pueblo: Amén.

Monición: Jesucristo se quedó entre nosotros en la Eucaristía dispongámonos pues a acompañarlo en la contemplación.

EXPOSICIÓN DEL SANTÍSIMO


CANTO: "En Jesús puse toda mi esperanza"

ORACIÓN

Celebrante: Dios Nuestro, que nos has reunido para celebrar esta Hora Santa aquella cena en la cual tu Hijo único, antes de entregarse a la muerte confió a la Iglesia el sacrificio nuevo y eterno, sacramento de amor concédenos alcanzar por la participación este sacramento, la plenitud del amor y de la vida, por nuestro Señor Jesucristo…

Del libro de los Hechos de los Apóstoles (13, 14.43-52)

En aquellos días, Pablo y Bernabé prosiguieron su camino desde Perge hasta Antioquía de Pisidia, y el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Cuando se disolvió la asamblea, muchos judíos y prosélitos piadosos acompañaron a Pablo y a Bernabé, quienes siguieron exhortándolos a permanecer fieles a la gracia de Dios. El sábado siguiente casi toda la ciudad de Antioquía acudió a oír la palabra de Dios. Cuando los judíos vieron una concurrencia tan grande, se llenaron de envidia y comenzaron a contradecir a Pablo con palabras injuriosas. Entonces Pablo y Bernabé dijeron con valentía: “La palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigiremos a los paganos. Así nos lo ha ordenado el Señor, cuando dijo: “Yo te he puesto como luz de los paganos, para que lleves la salvación hasta los últimos rincones de la tierra”. Al enterarse de esto, los paganos se regocijaban y glorificaban la palabra de Dios, y abrazaron la fe todos aquellos que estaban destinados a la vida eterna.
La palabra de Dios se iba propagando por toda la región. Pero los judíos azuzaron a las mujeres devotas de la alta sociedad y a los ciudadanos principales, y provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé, hasta expulsarlos de su territorio. Pablo y Bernabé se sacudieron el polvo de los pies, como señal de protesta y se marcharon a Iconio, mientras los discípulos se quedaron llenos de alegría y del Espíritu Santo. Palabra de Dios.

Todos: Te alabamos Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Salmo 114)

Salmista: El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Todos: El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Salmista: Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su Templo.

Todos: El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Salmista: Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño.

Todos: El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

Salmista: Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba.

Todos: El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Aleluya.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

Aleluya, Aleluya.

Salmista: Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo, dice el Señor; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Aleluya, Aleluya.

Lectura del Santo Evangelio Según San Juan (6, 41-51)

En aquel tiempo, los judíos murmuraban contra Jesús, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo” y decían: “¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo? Jesús les respondió “No murmuren. Nadie puede venir a mi, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado y ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ese sí ha visto al Padre. Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron del maná en el desierto y sin embargo, murieron. Este es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”. Palabra del Señor.

Todos: Gloria a ti Señor Jesús.

Reflexión. Meditación Personal

Silencio

PRECES

Celebrante: Conscientes de que el padre lo ha puesto todo en sus manos dirijamos a el nuestra oración para que la presente por nosotros diciendo: Padre escúchanos.

Monitor: Por el Obispo y los presbíteros de nuestra Iglesia, para que vivan su sacerdocio como servicio incansable y donación sin límites a Cristo, presente en sus hermanos. Oremos.

Todos: Padre escúchanos.

Monitor: Por todo el pueblo cristiano: para que en ti, Señor que viniste al mundo a salvar a los hombres, haz que todos aceptamos la salvación. Oremos.

Todos: Padre escúchanos.

Monitor: Por los cristianos divididos: para que tu Divina presencia, haga resonar en su espíritu la ardiente llamada a la unidad que hiciste en oración sacerdotal al Padre. Oremos.

Todos: Padre escúchanos.

Monitor: Por los hombres prisioneros del placer y de la violencia, para que se den cuenta de que has orado sobre todo por ellos y te has ofrecido al Padre como cordero inocente y manso. Oremos.

Todos: Padre escúchanos.

Monitor: Por todos nosotros, que compartimos el pan del cielo en la mesa eucarística: para que estemos dispuestos a compartir los valores y los bienes de este mundo con lo que tienen hambre y sed de justicia y de misericordia. Oremos.

Todos: Padre escúchanos.

Celebrante: Todos decimos la Oración por las vocaciones:

Danos sacerdotes, Señor.
Para que siempre se celebre el santo sacrificio.

Danos sacerdotes, Señor.
Para llevar a los niños cerca de Ti.

Danos sacerdotes, Señor.
Para repartir a los fieles el pan de tu palabra.

Danos sacerdotes, Señor.
Para ofrecer tu perdón a los pecadores arrepentidos.

Danos sacerdotes, Señor.
Para predicar tu Evangelio a los que ignoran.

Danos sacerdotes, Señor.
Para alimentar con tu cuerpo a las almas hambrientas de ti.

Danos sacerdotes, Señor.
Para ayudar a los moribundos y a los que sufren.

Danos sacerdotes, Señor.
Para bendecir a nuestras familias, nuestras empresas, nuestros campos.

Danos sacerdotes, Señor.
Para que los atribulados vayan a ti y encuentren la paz.

Danos sacerdotes, Señor. Amén.

Celebrante: Terminemos nuestra oración con las palabras del Señor: Padre Nuestro…

BENDICIÓN CON EL SANTÍSIMO Y DESPEDIDA

Canto final: “Como el Ciervo”